Es difícil decir lo que quiero decir
es penoso negar lo que quiero negar

mejor no lo digo
mejor no lo niego.

Mario Benedetti. "EL PUSILÁNIME",
de "El olvido está lleno de memoria".

Mostrando entradas con la etiqueta AMIGOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta AMIGOS. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de mayo de 2010

Una de Jorge Bucay...

Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mí, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mí.
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mí.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mí.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas, que hoy,
hoy podés contar conmigo.
Sin condiciones.


De "Cuentos para pensar".

miércoles, 12 de mayo de 2010

A nuestro café pendiente, a nuestra cerveza derramada

Te echo de menos.

Echo de menos tu risa compulsiva, tu mirada huidiza, tu relativizar las cosas.
Necesito tus consejos, tu aire fresco. Estoy condenada a una burbuja que amenaza con romperse a cada instante y me falta el aire, me falta hoy más que nunca, y deshoagarme, y me faltas tú, y tu soplo, y amenazan tantos cambios, y me siento tan extraña, y tan torpe, que desvarío y vengo a tocar a tu puerta sin permiso y sin vergüenza, y te pataleo y te lloro aún sabiendo que no es el sitio, ni el lugar, aún sabiendo que ya sabes cuánto te necesito.
Hoy estoy tan nerviosa, tan asustada, tan intranquila, que temo reventar antes de ver mañana.

Y te echo de menos. Creo que eso ya lo he dicho antes, pero es cierto. Es tan cierto...

Te echo tanto, tanto de menos, que no me lo tengas en cuenta.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Feliz Cumpleaños, señorita mayor de edad :)

Podría haberte mandado un paquete certificado con remite mi alma y destinatario tu casa, y guardar dentro en botecitos con formol todas las cosas que no te cuento por no tenerte cerca, o todos los abrazos que no te doy por no estirárseme los huesos tantos kilómetros. Quizá un portafotos con nuestras caras sonrientes (y algún fondo veraniego idílico donde todo fuera bonito y nosotras brilláramos más que el sol, tú ya sabes cuál podría ser) habría estado bien, o algún bolso fashion, que cinturones ya tienes demasiados.

La verdad es que no me he fiado de entregar a ninguna compañía de reparto la gravedad del mensaje que me hace hoy sentarme con nada nuevo que añadir, y ganas de repetir cada coma que te he dicho tantas veces. La gravedad de un mensaje tan importante, porque imagina que en el camino se pierde la t, o la e, la q o incluso la m, y al final te quedas sin saber lo mucho que te quiero.

Lo mucho que te quiero, por ganártelo a pulso, por ser mi tabla de salvación aquellos días en que no tenía a nadie, en que me salía el corazón por la boca y volvías a metérmelo en el pecho, en lo bueno y en lo malo, y estabas allí creyendo en mí cuando yo ya no creía, poniéndote de mi parte cuando la balanza se inclinaba agresiva, escuchándome, dejándome entrar en tu mundo puro e ingenuo, parecido al mío a veces, pero mucho más puro, mucho más ingenuo, mucho más valiente, mucho más fuerte.

Ahora entenderás, si no lo sabías ya, que no pueda fiarme de nadie que no sea yo, para que te llegue este amor intacto, porque tal y como están las cosas, tal y como juega y posiciona la vida, quererte es lo único que me deja hacer, con todos los derivados y algún añadido pendiente de realización.

Y que no se te olvide, como ya te he dicho, “que eres el dios que desciende del cielo a la tierra para hacer de la tierra un cielo”,
que no hay nadie que no lo sepa y que por ello no te quiera,
y que todos se pudran de envidia,
pues me elegiste a mí.

Felices 18 años, increíble Isabel Soriano Arranz.

martes, 17 de noviembre de 2009

Te quiero siempre

Hoy entrarás descalza aquí, intentando encontrar los nexos que te mantengan cerca de mí ahora que probablemente te sientes lejos, fuera de lugar, relegada, abandonada, exiliada de mi círculo y mi vida. Y por ende, de la tuya.
Vendrás aquí sin esperar nada concreto, sin saber que hoy vas a ser tú la que va a esconderse detrás de cada letra, y quizá hagan falta diez líneas para que comprendas que sí, que eres tú, y esto es para ti. O acaso lo sabías desde el principio, tú que tan bien me lees la mente cuando quieres.
Lo que importa es que ya lo sabes, sin decir tu nombre ni apellidos. Entre nosotras todo trámite siempre ha sido perder el tiempo, matar la magia, hacernos comunes y vulgares, que no nos hace falta cuando estamos juntas.

Y en realidad no tengo nada que decirte, sólo me apetecía aparecer, o simplemente tenderte una mano cuando tú lo hicieras, para recordarte que siempre estoy contigo, cuando lo quieres y cuando no, cuando me necesitas y cuando te las ves sola, cuando te lo digo y cuando me lo callo, cuando te hago falta y cuando te fallo, cuando me doy cuenta y cuando me olvido del todo que eres para mí.

Y ya sabes que no ando perdida si no me coges de la mano porque siempre caminas y me esperas delante, que para que seas gigante referencia no me hace falta tocarte desde cerca, porque estás aún cuando te vas y hueles aún ida, y aunque a veces pienso que sobra decírtelo, lo que nunca me sobra es sentirlo en todas partes, que te necesito como al agua aunque a veces no te beba, que soy quien soy porque tú me has hecho seguir queriendo serlo. Y soy quien soy hoy porque tú me has enseñado como evitar las piedras, y cómo afrontar con inteligencia cada caída que no hayan querido perdonarme ellas, y te debo tanto que por pereza nunca te lo explico.
Y te quiero tanto que por obvio nunca te lo digo.

Pero tú ya lo sabes, siempre lo has sabido y siempre lo sabrás, porque contigo siempre hay siempre, y siempre lo habrá.
Y te debo tanto que por pereza nunca te lo explico.
Y te quiero tanto que por obvio nunca te lo digo.

Pero hoy necesitaba hacer una excepción, y el abrazo me lo guardo para el viernes 27.

viernes, 16 de octubre de 2009

FRASE CÉLEBRE

Le pido prestada esta entrada a mi bruja favorita, pues parece que en muchas cosa tenemos gustos ciertamente parecidos, y sólo ella y yo sabemos cuánto... ;)

Te lo robo, pequeña, porque es una de mis grandes verdades, descubierta para mí por tí, inventada para ambas por otros. Y ahora, para todos los demás.

Y aprovecho para decirte desde aquí que te quiero muchísimo, brujita, aunque vayas a hacerte grande lejos de mi lado.

"A mí no me atrae un buen culo, un par de tetas o una polla así de gorda; bueno, no es que no me atraigan, claro que me atraen: me encantan, pero no me seducen. Me seducen las mentes, me seduce la inteligencia, me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve que vale la pena conocer..., conocer, poseer, dominar, admirar…La mente, Hache, yo hago el amor con las mentes. ¡Hay que follarse a las mentes!"
Martín Hache

jueves, 17 de septiembre de 2009

Por tus bofetadas....

Dudo que exista en esta vida mayor éxito que conseguir tomar café con tu fracaso, sin que ninguno de los dos pares de ojos haya perdido ni pizca de su viejo agradecimiento, ni de su bien ganada fidelidad.

No quiero perderte nunca. Te debo demasiado.

miércoles, 24 de junio de 2009

Meemos el mundo!

Siempre tienes la razón. No sé cómo lo haces, pero sabes exactamente dónde darme. Escoges los consejos idóneos, los momentos oportunos, las palabras adecuadas. Incluso cuando te callas ya me lo estás diciendo todo.
Y yo sólo puedo darte las gracias.
Gracias por abofetearme la cara con tu aire limpio.
Gracias por no perder nunca la paciencia conmigo.
Por recordarme cada vez que te veo que soy especial.
Especial, al menos, si eres tú quien me mira.

jueves, 4 de junio de 2009

Verde Vejiga

Cuando la muerte venga a pasar factura (y nos conceda la prórroga de sentirnos vivos, o muertos, por un par de últimos minutos), volveremos tú y yo, y todos los demás, la vista atrás, si es que hay tiempo y ganas para eso.

Y nos sabremos vencedores, porque habremos resistido al tiempo, al frío, a la risa en otros círculos, al amor con otros vínculos, a la espera eterna, a la duda fácil.

Me sabré vencedora, con la boca llena del regusto a antiguos ecos, con la cara marcada de mirarte pequeña, con los brazos culpables de no haberte abrazado demasiado, con la voz aburrida de haber vagado sin llegar a ti.
Me sabré vencedora porque aún hoy me pones la piel de gallina, aún hoy estás presente en el día a día, en todos los recuerdos buenos, en cada rincón de mi cocina, en las aulas grises, en un corazón huérfano de verde vejiga.

Y no, no me siento vencedora ahora que estoy tan lejos, y no puedo ayudarte, no puedo tenderte la mano, no tengo ni la suerte de saber cuándo me necesitas. Me volví dependiente demasiado tarde, o quizá debiera haberlo hecho mucho antes.
No me dejas fuera, por favor.
Al menos no me dejes fuera....que pensar en ti, saber de ti, es lo único que nos queda.

domingo, 24 de mayo de 2009

A mis EOIs

Había vestidos mucho más bonitos que el mío ayer en aquella sala, maquillajes que dibujaban mejores pómulos, mejores ojos, mejores risas que las mías. Tacones más altos, pelos más lisos, y muchas más ganas de estar allí de las que en el fondo tenía yo.

Y sin embargo, yo fui la única que tuve el privilegio de tener una pancarta, de poder mirar al fondo orgullosa y darme cuenta de que algunos alguien se habían acordado de mí; que habían gastado su tiempo, y sus ganas, en demostrarme cuánto les importo.
En aquel momento, rodeada de tantísima gente, y fija sólo en unos cuantos, confirmé lo que ya sabía: que pese a ser aparentemente una más, nadie en esa sala tenía más suerte que yo.

La suerte de contar con vosotros incondicionalmente; de que aún hoy, después de tanto vivido, y con tanto por vivir, sigáis queriendo estar conmigo a cada momento; la suerte de dejarme ser, con y por vosotros, mejor persona, mejor amiga.
A vosotros, que cada día me enseñáis algo, que sin necesidad de decirlo me hacéis sentir querida y completa.
Así que estas palabras paletas, perullas, cursis, vistas, son lo único que me sale, como la pequeña superficie verbal de un iceberg de amor mucho, mucho, mucho más profundo, que por estar dentro nunca alcanzaréis a ver, pero que está hecho con vuestros cuerpos, y que se me ha clavado tan hondo que, sin querer, o queriendo, yo ya soy vosotros.


Gracias. Muchísimas gracias por la pancarta, por venir, por estar, por existir, por seguir.

lunes, 30 de marzo de 2009

Cosas que nunca te dije... (A mi pequeña Lidia)

Hay veces que de tanto querer me he hecho daño con el mismo amor con el que he herido y matado.
Nuestra historia no se escribe con renglones rectos porque tanto tú como yo tenemos duro el expresarnos de formas convencionales, tanto tú como yo a veces obviamos lo evidente y dejamos calar el frío en los calcetines mojados, pero nunca olvido el calor que me has dado siempre.

Que te diga que te quiero casi menos que a nadie en este mundo no significa que no sepa, que no tenga presente, que no me hagas sentir, que soy parte de esa parte de tu alma, donde es tan aparentemente fácil entrar. Paradoja pura, que seas a quien casi más quiero en este mundo, pequeña hada siempre-triste, siempre-risueña, siempre-ingenua, siempre-sintiéndose-indefensa, siempre-sintiéndose-sola, que tristeza que no tenga alcance suficiente la avellana de sus ojos pardos, para poder ver a oscuras, y en nublado, que estoy aquí de brazos tendidos, contigo, esperando que me des un grito para darte un abrazo. No sé hacerlo mejor, lo siento. No sé ser mejor.
A veces no hablamos el mismo idioma, a veces no te entiendo y no me entiendes, a veces dejamos arrastrar demasiadas piedras en lugar de mirarnos de frente y tirarlas juntas a alguna cuneta que tenga cómo mejor usarlas. Pero es que nosotras no hablamos con palabras. Mi forma de decirte que te quiero no es juntar t-e-q-u-i-e-r-o. Mi forma de quererte es sentarme a tu lado, con mis silencios, con mis extrañezas, y querer compartir tus extrañezas, y tus silencios. Mi forma de quererte es alegrarme en silencio cada día de que un día más pase y estés conmigo.


Siento no saber decírtelo.
Siento no estar cuando me necesitas.
Siento hacerte daño sin querer. Pero tengo claro que, si te duelo, si me dueles, es simple y llanamente, porque te quiero, y me quieres.

Y sé que lo haremos por siempre.
Al menos yo no necesito más, pequeña.

martes, 24 de marzo de 2009

Helena Varaseca

Érase una vez un torreón con una princesa triste y espigada que solía pasarse la mitad del tiempo asomada a una minúscula ventana, añorando la felicidad que de vez en cuando le llegaba en ramalazos de aire fresco, pero sin valor para levantarse de la silla donde sus muchos gatos la enredaban.
Siempre triste, siempre esperando a que las cosas cambiaran. Haciendo y deshaciendo los bucles de su pelo negro y largo, maullido tras maullido, lágrima tras lágrima, corazón partido tras corazón partido. Y nadie la entendía, y nadie sabía que estaba ahí arriba, sufriendo tanto. Incluso las alegrías, por no ser compartidas, ya no la alegraban.
El mundo giraba y osaba seguir, pese a ella.
Y no veía mayor sentido a los días, que contar decepción tras decepción, y acumular sueño tras sueño. Y suspirar. Para nada.

Y un día, sin que fuera éste especialmente distinto, sin que hubiera ocurrido en su vida nada especial, la princesa, sin saber por qué, se levantó de la silla. Se despidió de cada uno de sus gatos, con mimo, con pena. Y los dejó callados, observándola. Abrió la puerta del torreón y bajó uno a uno cada peldaño, con cuidado, con nerviosismo.
Y al fin salió a la calle y el Sol le dio en la piel, y la sangre le bombeó fuerte en las piernas, y en el pecho, y en la cara. Y comenzó a saludar al frutero, al granero, al pastor de vacas, al jovenzuelo que llevaba años observándola desde abajo sin que ella tuviera la más remota idea.

Y es que para ser feliz sólo hay que quererlo, aunque a veces nos cueste tanto levantarnos de la silla.
Te prometo que serás feliz, Helena.
Te lo prometo....

miércoles, 4 de marzo de 2009

Te odio, jilipollas

Sí. Lo sé. Soy una niñata inmadura, me aborreces cuando te pido el chupete, te parezco paranoica cuando me asoman las lágrimas y te pongo pucheros porque no me haces caso.
Pero es que parece que no entiendes que aunque para ti yo sea una de entre varias, tú eres el espejo donde me quiero contemplar.
Parece que no entiendo que tienes vida aparte de mí. Y no quiero.

Así que te odio, te odio, te odio, te odio, te odio. Y la culpa es tuya por haberme hecho quererte tanto, tonto l’haba.
Y ni sueñes que pienso acostumbrarme a estar sin ti, malditas patillas.
Ni lo sueñes.

jueves, 5 de febrero de 2009

Elisabet (y las palomas promiscuas)

Suenan las canciones de mi vida y miras al frente pese a que el cantante no es tu tipo, demasiado enclenque, pensarás. Pero ahí estás, a mi lado, aguantando estoica el tipo, con media sonrisa para que yo no sospeche que estás aburrida y te gustaría marcharte corriendo a casa. Porque estás conmigo y eso para ti es más importante.
Y yo no dejo de admirar tu generosidad sin límites, eres como un ciclón que puede abarcarlo todo, si se lo propone.
No deja de asombrarme que aún exista gente como tú en este mundo, que seas capaz de seguir dando el alma y poniendo la vida en cada café, que aún hoy, después de tantos años no me hayas fallado nunca en nada, y que pese a todo, seas absolutamente sincera, siempre. Y contigo, además, no duele.
Has estado sosteniendo mi mano en muchos de mis peores momentos, en silencio. Como si no tuviera mérito.
Y tal vez yo no te haya dicho nunca que absolutamente todas tus buenas acciones las tengo a fuego en la mente y hacen que hoy seas para mí una persona insustituible.
Perfecta hija.
Perfecta bióloga.
Perfecta amiga.


Y quien no te quiera es que no se ha molestado en mirarte.
Y quien te use es porque no entiende nada.
Y quien no lo vea es que es miope.

Así que repito lo que te dije una vez, no hace mucho:

“Porque cualquier cosa que yo pueda hacer por ti, siempre será menos de lo que te mereces”.
Siempre menos de lo que te has ganado.

Te quiero mucho, pequeña pelirroja....
Es todo lo que sé hacer por ti.

jueves, 22 de enero de 2009

Anónimo

A veces creo que piensas que soy Superman y nada me afecta, y que eres la única que tiene derecho a sentirse miserable porque sufres más.
Que yo trate de aparentar ser fuerte, que trate de fingir que estoy siempre bien para no preocupar a nadie no significa que sea inmune, que el silencio no me afecte, que los palos no me duelan.

Pero lo que no hago es recrearme en las cosas que no tengo, en lo mucho que quiero lo que a mí no me ha tocado, en la mala suerte que de mi vida no se marcha.
Lo que intento es ser positiva y agarrarme a los pilares, y entregarme, y confiar.

Estoy cansada de tener que decirte una y otra vez que seas fuerte. No que te lo hagas, sino que lo seas. Yo no tengo el empuje, ni la ilusión, ni las ganas, de decírtelo más veces, se me cansa la lengua de salivar sin rumbo, y te niegas a ver lo que tienes porque siempre se te cruza antes una queja que te empaña todo lo demás. Te resistes a ser feliz teniendo absolutamente TODO para serlo.

Que te damos de lado. Que no contamos contigo, ni te contamos nada. Que eres un cero a la izquierda. Pero eres tú la que se aparta, eres tú la que toma decisiones a conciencia, y la que se queja cuando esas decisiones la dejan fuera. Pero pese a eso no haces nada por cambiarlas. Es más fácil tirar la piedra a mi tejado y culparme de lo sola que te sientes. Es más fácil encogerte y arañar como una fiera a la defensiva, a ver si con suerte en el intento puedes herir a alguien más, y que así tus propias heridas te duelan menos, por ser compartidas.

Te quiero. Te quiero mucho. Pero no me exijas que te lo diga las veces que tú no me lo has dicho a mí, ni me lleves la cuenta de los desplantes que te hago cuando todas las muestras de afecto que te brindo te las pasas por el forro. No me pidas más de lo que tú misma estás dispuesta a darme.

¿Es que no entiendes que tenga las amigas que tenga, lo que yo siento por ti no cambia?
¿No entiendes que el tú y el yo sólo depende de ti y de mí?

Y te quiero. Te quiero mucho. Pero soy humana. Y ya no voy a volver a levantarte hasta que te caigas de verdad. O hasta que aprendas a levantarte tú.
Lo siento, pero yo me rindo. Ahora te toca a ti demostrar las cosas.




Y sí, efectivamente este post es para ti.

miércoles, 21 de enero de 2009

Te quiero, guapa mía...

El primer día que te vi yo era una chica asustadiza y tímida sentada en el fondo de la clase, y tú llevabas falda, pelo largo , camisa y bolso a rayas. Aquel día me llamaste la atención.
Por joven.
Por alegre.
Por sentarte a tres cuartos de mí.

El segundo día viniste directa a mi fila del fondo, y me hablaste como si me conocieras de toda la vida, como si yo te cayera bien.
Esa tarde dejaste caer sobre nosotras la primera piedra, y aún hoy la guardo entre los pliegues de la memoria, y estos tres años no son nada para los tres mil más que nos quedan por vivir, juntas.

No me sale la poesía contigo porque tú eres hechos, porque todas tus palabras valen por dos, porque me entiendes, porque me escuchas, porque me valoras, porque me quieres, porque sé que me necesitas. Porque por supuesto tú eres una prenda del perchero. Todos lo sois, pero sólo tú me has pedido perdón.
Y no hay nada que perdonar.
Me compensas.

Y en uno de tus arrebatos me exiges mínimo un párrafo. Y es que parece que no entiendes que tú eres mucho más, que tú estas fuera de toda página. Parece que tus minicelos a veces te tapan los oídos y no te dejan que me escuches cuando grito que te quiero, que te quiero a rabiar.
Quizá no sepa hacerme oír, quizá me cueste acariciar. Sólo sirvo para estar callada e intentar hablar en el momento oportuno, y reconozco que muchos de los días necesito huir del mundo. Sólo me salva que lo único que quiero es que tú estés bien, aunque el granito de arena se me quede en el tintero.

Pero te quiero mucho. Porque eres fuerte. Porque me contagias tu fuerza a mí. Porque consigues que crea que valgo, que puedo con todo y con más, que me merezco la luna. Y si sacas un hueco hasta me ayudas a bajarla. Tú siempre tienes recursos para lograr, para conseguir, para sacar, para tirar para alante.

Y aunque a veces sienta que se me escapa el tren en el que tu marchas hace ya mucho, y aunque me cuesta seguirte el ritmo, (imagina ya pillarte), sé que no es obstáculo porque donde tú tienes negativo yo te pongo el positivo, y viceversa, y aunque no entienda de antenas ni de w ni de thetas, hasta donde yo llego a dos polos opuestos nada los separa.

Así que espero que este párrafo te llegue como bofetada cuando no confíes en mí, como abrazo cuando me extrañes, como risa cuando estés triste, como cuerpo cuando estés sola, como oreja cuando te revienten en el pecho las palabras.


Porque te quiero, pequeña. Aunque seas teleca ;)

domingo, 18 de enero de 2009

viernes, 26 de diciembre de 2008

Betirako Koko Arraspatua

Hoy reeleí la carta que me colaste en la mano el día que subiste a aquel autobús para alejarte inexorablemente de todo lo que habías sido, aquí, conmigo.

Hoy reeleí la carta y hemos puesto el contador a cero, de nuevo.
Al día en que te vi por primera vez siendo el Sicue enigmático de la segunda fila.
A mis estrategias de general uniformado con sus tropas alistadas y esperando en la retaguardia, para captarte como el premio de la novedad.
Las cenas en tu casa, tu pasta a la vinagreta, tu baile garrulo, las fresas con nata en cuchara de plástico, tu sentido del humor, tu revelado desigual, tu regalo de cumpleaños, Bilbao contigo, Irún contigo, San Sebastián contigo, Murcia contigo, tú.

Ya casi no hablamos. Pero no te culpo ni me culpes, la distancia y el silencio no han cambiado ni un átomo de lo que significas para mí, koko.
Y el hueco que has dejado en mi vida y en ésta tu ciudad no lo llenará nadie, tiene tu nombre y tu forma, y tu olor. Y estará aquí esperándote para cuando te decidas a venir y llenarlo, sólo estando.
Que de compartir ya nos encargaremos..
Y de ponerle sentido de nuevo a los miércoles, a los jueves y a los viernes, a cada día, a cada asignatura, a cada risa, a cada crítica.

Sigo deseando con todas mis fuerzas que vengas de nuevo y esta vez para quedarte, y que seamos personas de provecho con traje de chaqueta y un trabajo, y que nos hagamos viejos todos juntos mientras caen las hojas en el Tontódromo, pero no de despedida. Nunca más de despedida.

Murcia te está esperando.
Todos te estamos esperando.

Yo incluida..

Y feliz Navidad, KOKO....

betirako koko arraspatua
siempre

No es fácil...

Sabía que esto pasaría, y que tu ausencia me haría sentir así.
Sé que eres independiente y que la procesión la llevas por dentro, y sé que de vez en cuando piensas en mí.
Pero eso a veces no basta.
Yo te echo de menos, y NECESITO que de vez en cuando tú también lo sientas...

No es fácil estar aquí sin ti.

No es fácil saber que estás a más de un palmo.
A más de unos ojos.
A más de una cocina.
A más de tus palabras.

No es fácil no tenerte cerca.
Alíviame tu ausencia.
Lo necesito.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Borrar

Para los que creen que para volver atrás y borrar lo hecho basta con fingir que se siente, con coger el borrador y frotar sobre la tiza con empeño y con tesón, e incluso sin empeño ni tesón alguno, sólo decirles que NO. Que rotundamente NO.

Volver atrás no puedo.

El mismo punto ya no existe.

No gastes más saliva de la que estás dispuesto a mal-gastar porque conmigo tus palabras ya no funcionan, pues ya se te adelantaron tiempo ha tus silencios espesos y mal cobrados.

Ahora todo lo que digas se vuelve contra ti.

Ahora todo lo que hagas se clava contra ti.

Puedes dejar en remojo de nuevo tu careta malpagada. Ser buena persona no te pega, estar arrepentido no es lo tuyo. Pedirme perdón no te sirve. Aprender de tus errores no te sale.

Sí, tú, querido EX-mejor amigo.

Y vosotros otros.

Espero que los brazos que te rodean no te abracen nunca.

Rotundamente nunca...

lunes, 17 de noviembre de 2008

Al-f-onso Vegas

Siempre te miré directa y en contra de la costumbre contigo me cuesta mirar dos veces. O tres, o más.
Eres opaco y extraño, eres excéntrico y te rodea una nube negra que coges con alfileres porque te gusta que te acompañe. Con la otra mano haces pompas de colores.
Me da miedo mirarte a los ojos y ver que sufres. Prefiero quedarme a las puertas e imaginar que tu interior también está lleno de pompas.
Soy una cobarde.

Y sin embargo es tu forma de sentir y hacer sentir, es tu ser epecial, que a una misma vez te aparta y te acerca, es tu condena y tu premio. No sé como puedes levantarte cada día con tal carga de pesos opuestos y conservar la sonrisa o lucir la des-sorisa con tanta dignidad. Con tanta belleza.
No sé cómo puedes volver el existir a un vivir pleno cuando te lo propones, sólo con abrir las manos y dejar entrar.

No sé si serás feliz. No sé si puedes serlo.

Pero eres especial, no lo puedes evitar.

Así que aunque tus zapatillas de deporte no combinen bien, no dejes de escribir, pequeño saltamontes.
Y no escribas para nadie, salvo para ti.

Y para absolutamente todos los demás....

;)