Es difícil decir lo que quiero decir
es penoso negar lo que quiero negar

mejor no lo digo
mejor no lo niego.

Mario Benedetti. "EL PUSILÁNIME",
de "El olvido está lleno de memoria".

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viernes, 2 de septiembre de 2011

Los idus de tu cara

En los idus de marzo, y abril, y mayo,

Tenías cuerdas saliéndote del pecho y te agarrabas a mi pelo,

Te agarrabas con ellas a mis dedos, como un niño

E ibas dejando posarse el tiempo en nuestro pecho

Arriba y abajo, arriba y abajo, arriba y abajo.


En los idus de verano fueron las culebras tiernas

las que nos amordazaron, picando arriba y abajo, arriba y abajo,

sin darle tregua al amor, envenenándolo,

poniéndonos por primera vez enfrente, soldados

en una guerra que no nos drenó el sudor.


En la distancia del invierno te perdiste,

Y ahora cuando al calor del verano te busco

ya casi no recuerdo cómo eres, y tú no lo entiendes,

pero si no me atas a la fuerza me evaporo.

Así de transparente me he vuelto,

así de fácil me desvanezco.

jueves, 18 de agosto de 2011

La historia de la chica que quería un poco

Por mutuo acuerdo ambos amputaron aquel día respectivos brazos, con caricias y pañuelos. Ambos enterraron brazos, con escoba y pala, pico y pala, pico y pala. Y se levantaron de propio pie, ella dirección derecha, él izquierda. Decidieron no volver a verse, por el bien de las heridas.

Y se levantaban con las piernas, comían con la boca, se rascaban con los pies. Con orejas escuchaban y de la garganta hasta reían. Pero el miembro amputado, según los médicos, duele (cosas del cerebro).Ella veía la guitarra, pero sin él (sin ellos) ya no podía tocarla.

Veían la vida y no podían cogerla, veían la felicidad y no sabían como agarrarla. Sin manos, sin brazos, sin hombros, tullidos, muñones, amputados por amor, sin amor.
Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Poniendo flores de a turnos en la tumba de sus brazos, llorando a turnos, sin decírselo (para no encontrarse) por los que eran antes, cuando estaban completos, con brazos, con ganas de usarlos.

Y la vida siguió, muy poquito a poco, y ella desde la derecha, y él desde la izquierda, de seguro (y aun sin brazos), siguen soñando con seguir queriéndose, aunque sea un poco.

Suena: La habitación roja :(

lunes, 25 de abril de 2011

"No queriéndote perder..."

"Estoy sordo y ciego, sordo de no oírte y ciego de no verte; así es como estoy desde que te fuiste. Mi ser, sin embargo, ha comenzado a experimentar la sensación de tu ausencia como una presencia. Vivo en función de tu ausencia, que llena mi corazón, y saliendo de allí, se fija en las cosas, también, para mí, expresión de tu ausencia. No queriéndote perder, he convertido tu ausencia en asistencia, y este es el truco que he inventado para tenerte conmigo".


En "Tríbada", de Miguel Espinosa.

martes, 20 de julio de 2010

Mi calle Katalin


Hay partes de mí que se han quedado extraviadas en sitios a los que ya no podré volver, agujeros que como perros callejeros me siguen allá donde me escondo, sabuesos que se han vuelto, sin darme cuenta, huella impresa, dolorosa.

No se puede volver a donde uno ha sido feliz, dicen. Así ha de ser, hay que asumirlo.

Pasar página.

Pero desafiando a la lógica y a la justicia divina,

desafiando incluso a la justicia podrida que a sanarme esta búsqueda no acude, que a salvarme de la llama de este frío no se lanza,

tú si has vuelto.

Tú (que no mereces ni el derecho a merecer) has vuelto a mi calle Katalin, y tu sonrisa se me clava desde la acera como un puñal de hoja madura, más hondo aún porque agarras la empuñadura donde yo matara por plantar mi corazón.

Extraño ahora entre el sudor y la nada aquellas risas que rompían (como fuegos artificiales) cuando no era yo, sino yo, quién las reía,

y me limito a trenzar esta impotencia como tallos de mimbre seco con que levantar un deslucido trono desde el que maldecir la ausencia.

Un trono pedecedero desde el que extrañarme tanto (a ),

y extrañarte tanto (a ti),

que no haya voz digna de portar mi pena, que no haya agua salada que merezca caer en tu nombre, que no haya más coartada al mundo que el silencio, más mudo testigo que mi rabia, más lustrosa joya que el dolor.


Pues ya vendí mi alma,

y no fue a Dios.


domingo, 7 de marzo de 2010

Feliz día 7...

Pasados dos ciclos de luna llena y otros dos de luna nueva,
sobreviviendo a un año no bisiesto y a dos hojas de calendario poco ortodoxo,
celebro la efeméride de nuestro último beso, y te guardo algún pedazo de esta boca
por si te aburres de besar huidas y quimeras, y te dejas refugiar otro rato
en este campo de batalla que a una palabra tuya se vuelve conflicto, y tregua,
y me dejas ser otra vez contigo serena taquicardia, por algo más que un momento leve,
por algo más que una noche, por qué no, por ejemplo, para toda la vida.

No debí saber quién eras,
no debí contar mis penas,
noviembre siempre triste,
y tú viniste proponiendo guerras.
Qué cosas se te ocurren
tú siempre tan concreto,
y si volvemos a empezar, qué tal,
yo sin saber dónde mirar,
y tú tan guapo...

Ya verás como me olvidas
y te encuentro en cualquier bar
pegando saltos de alegría,
y me dices que lo nuestro
no era lo que merecías,
sé de cosas que se cuentan,
vueltas de la vida.

Que yo te vi primero,
sobraba lo demás
y cuando menos debo,
te vuelves a cruzar,
se cae el mundo al suelo,
que tengo lo que tengo,
debo lo que debo
y quiero lo que quiero,
como si no hubiera pasado el tiempo y fuera ayer
voy a acercarme lento esta vez,
yo ya sabiendo que te irás,
y tú tan guapo....

Ya verás como me olvidas,
y te encuentro en cualquier bar
pegando saltos de alegría,
y me dices que lo nuestro
no era lo que merecías,
sé de cosas que se cuentan,
vueltas de la vida,
vueltas de la vida.


"Ya verás". Funambulista.

viernes, 5 de marzo de 2010

Entre bambalinas

Yo era feliz y quizá por eso llegaste a verme
portadora de todos los pasados ya pasados
y los futuros no vividos, cobijados
bajo el vaivén de mi pecho intenso,
y quizá por eso quisiste beber de mí
un par de pequeños tragos sin alcohol
ni vicio ni recibo ni paja ni condena.

Yo era feliz y quizá por eso llegué a pensarte
portador de todas las razones
que ya estaban antes de ti
pero que no recuerdo cuando te miro
y que surgen nuevas si apareces
y me miras,
descubriéndome que el océano cabe entre ambos,
y quizá por eso me ahogó
la premura y el ansia de flotar contigo.

Yo era feliz y quizá por eso se me olvidó
que corría el riesgo de dejar de serlo
al bajar el telón y perderte entre bambalinas,
y quizá por eso dejé de serlo
al bajar el telón y no encontrarte
y verme sola y sin aplausos
vestida de tallo quebrado y sandalia abierta
en un día de espesa lluvia.

Y ahora no soy feliz y quizá por eso
ya no te lato en la mejilla, ni te enternezco
con el vaivén de mi pecho huérfano
con la impuesta compostura que gestiona
nuestra pequeña sociedad dual,
y quizá por eso ya no quiera seguir la farsa
ni llenar las verdades de mentiras
ni dejar de decirte a cada instante
que no,
que mientras haya sangre habrá latido,
que mientras trague aire tendrás suspiro,
y que por mucho que quiera
no te olvido.

jueves, 4 de marzo de 2010

Capitalismo

Busco:
-caja de cambio que por módico precio me canjee las monedas viejas por metal en curso.
-cajero que me duplique lo que pido (no se lo diré a nadie, prometido).
-casa de apuestas que no ponga en juego mi integridad.
-caja de ahorros que se ahorre la vajilla y me compense en intereses.
-comprador de oro que acepte este par de pendientes.
-almas caritativas que donen a mi buena causa.
-mecenas que compre mis obras y me dé de comer.
-plan de pensiones vitalicio.
-banco que se pueda atracar sin usar la fuerza.
-maletín (sin nombre ni dirección) lleno de billetes.
-gorro en el que echar las monedas cuando no me quede otra que cantar en la calle.
-quien me compre papeletas a euro sin posibilidad de premio.
-décimos de lotería premiados, aún pendientes de cobrar.
-mercancía requisada que pueda vender bajo mano por las esquinas.
-viejecito entrañable y millonario que no tenga hijos y quiera adoptarme.
-cupón de descuento “en su supermercado habitual”.
-trabajo, aunque sea mal pagado.
-quien pague por que me calle.


Dime por cuánto te vendes.
Estoy ahorrando, ¿lo sabes?
Es lo único que aún no he probado.
Así que dime,
dime por cuánto te vendes.

Todo precio es poco para estar contigo
otra vez, esta noche.

martes, 23 de febrero de 2010

Cadena perpetua

Me prometí no volver a escribirte.

Me prometí dejar de mirarte a hurtadillas, dejar de sostenerte ortogonal la mirada los días que me hallo a mí misma completa y valiente, dejar de espiarte por detrás del hombro cuando no saber de ti me vuelve cobarde y gris.
Me prometí no llorarte más, no dedicarte más vacío, ni más lleno, ni más pensamientos. Tampoco más sueños, ni más planes, ni más espacio, ni más tiempo, ni más rutinas, ni más agradecimientos.
Ni siquiera despecho, u odio, o rencor, o malvivir; ni siquiera quiero hacer de ti el pozo al que arrojar las miserias, y este sentimiento innoble de querer que seas infeliz el resto de tu vida, como si no querer estar conmigo fuera pecado suficiente para ganarte el infierno de no volver a saber de mí, que soy el ángel de capa y ala blanca que cayó del nido antes de saber volar, con toda la prisa del mundo para llegar a ti y picotearte a tiempo en las orejas, antes de que algún otro ave disfrazada de ángel de capa y alas blancas, (pues, sobre mi cadáver, quiero que sepas que no hay más blanco, ni más capa, ni más ángel, que el yo he sido para ti) emprendiera el camino hasta tu lago azul.

Me prometí no volver a escribirte, abandonar tu etiqueta y dejar pudrirse nuestras flores de tanta agua. Pero hoy, que te he visto, hoy que me has mirado y hemos vuelto a ser los juegos de tiempo atrás, me vuelvo de golpe impúdica y premeditada, rompiendo con las manos, y las teclas, (rompiendo con el día a día y el silencio, y con mis ojos nublados y el impulso de mi voz), todas las propuestas arriba y previamente mencionadas, desactivando el modo-inteligencia-emocional para encender de nuevo el hoy-te-echo-tanto-de-menos.

Pero qué esperaba.
Cuánto tiempo creí poder ser fiel a todas estas infidelidades,
custodiar sin usar la llave de esta cadena perpetua,
si hace mucho más que todo eso que me prometí dejar de quererte
y aún no lo he cumplido,
si hace mucho, (mucho más que todo eso) que te elegí sin pedir permiso
y te hice el cuerpo que vino a mi mundo para hacer real el ansiado, próspero día
en que simplifiquemos la aritmética
y todos pasen a ser uno (por qué no tú),
y todas se reduzcan (por qué no) a ser yo.

jueves, 11 de febrero de 2010

Lo sabes, ¿no?

Yo no elegí quererte...
lo sabes, ¿no?

Ten paciencia.
Algún día esto morirá,
como morimos todos,
y al fin quedarás libre
del pesado yugo de mi amor.



Suena "Hoy". Alis

miércoles, 20 de enero de 2010

Si te sirve de algo (que te quiera)

No hay niebla lo bastante espesa que apartar con la mano no pueda
si disipando conceptos y demás paredes consigo tenerte así
un poquito más cerca, cabezota y obstinada y anti-cuerda.

Y si te sirve de algo, puedo intentar hacerte feliz cuando quieras
volcar en mí tus ganas de buscarle sentido a la existencia,
sin temor alguno de que en plena batalla con ardor me hieras.

Lástima que, antes que el amor, se me acabe la paciencia,
que de un tiempo a esta parte ya no tenga ganas de estar sola en esto
y pueda ser lo bastante fuerte para girar la cara a conciencia,

empeñada en hacer de ti un nosotros, cuanto menos, reiterado;
en hacer de ti un nosotros, cuanto menos, ingenuo;
de ti un tú, si así lo quieres, neutro.

lunes, 11 de enero de 2010

Regalo de invierno

Pensar en cruzarme con tu abrazo en la mañana,
cuando tus ojos miran dóciles los míos al otro lado;
Y saber que como siempre hoy en el café sólo se reflejan
los posos de saberte inmisericorde a mis estados.

Hace días que modelaste mi rostro con tus manos
y por no calentarlo bastante el barro se ha cuarteado.
Hace tanto que quería conocerte un poco más
que ya nunca es bastante desde que me has tocado.

Y no me libero de la sombra de tu cuerpo ausente,
ni de saber que viniste envuelto en espuma
como un regalo de invierno, incandescente,
que se vuelve helado al salir la luna.

domingo, 10 de enero de 2010

Una vida, o media

Hoy he recordado
de cual de los muchos tú
yo me enamoré
hace ya una vida
o media,

aunque no sirva para mucho
saberte de vuelta,
saber que estás aquí
para hacerme daño,

y que te eche y no te vayas
porque en el fondo
yo no quiera que te vayas
esta noche,

porque quiera que te quedes
como un día quise
que te quedaras
toda la vida
en mi vida,

Y aunque no sirva para mucho,
quién dice
que tenga que servir para algo
lo que para nada sirve,

y que no tenga la yo
que de uno de tus tú
se enamoró
hace ya una vida
o media,

el derecho de enfrentarte
otra vez
y extrañarte un poco
en esta noche de sucios gatos
y taxis libres.

sábado, 9 de enero de 2010

Parte meteorológico

Amaneció nublado y alumbraste el cielo
con la antorcha prendida de tu pecho,

y fuiste el día cuya noche ser quisiera
para ver ponerse el sol entre mis piernas.

miércoles, 6 de enero de 2010

Comparación de amor en yo menor

Recuerdo con dolor
cuando te sentía mío,
y te quería, entonces,
un poquito más que a todos,
aunque me hicieras sentir, a veces,
peor que alguien.

Recuerdo con dolor
cuando me decías tuya,
y me querías, entonces,
un poquito más que a otras.
...Tejías junto a mí, a veces,
un mundo compartido.

Y ahora que no hay dolor
recuerdo un corazón henchido,
y cómo abrigaban tus abrazos, entonces,
un poquito igual que antes.
...Tiritando me encuentro, a veces,
sin la manta de tu amor.

Y es triste recordar que ya te tuve
cuanto te dejaste,
y te amé, entonces,
mucho más que a nadie.
...Extrañándote me quedo, a veces,
tanto como ayer.

jueves, 3 de diciembre de 2009

El alba que he inventado para ti

Puede llamarse a esto vida
si me late arrítmico el cráneo en lugar del corazón,
y levanta piquete y huelga el odiado aire
para no dedicarle a mis pulmones más visita
que la que prolonga y retrasa el fin.

Puede llamarse muerte a esto
de tener a quien querer y quererle a veces,
y tener de qué admirarme sin tener por ello ganas
de ser hoy quien con todo puede y nada duele
y por nada lucha y a nadie teme.

Ser contigo lo que no sé ser sin ti,
abdicar de la corona que gobierna los mendigos
de la rabia y la amargura, y liberarme del pasado
para acercarme a ti de un negro inmaculado,
virgen de promesas ex-renacidas, hoy nacidas para ti.

Y no servirá este grito para quebrar el espejo que me cuestiona,
ni bastará cincel para tallar la cerradura que me abra el camino al olvido,
al no recordar cuánto echo de menos ser cuerpo cuando te vuelves
amor en mi regazo, y la paz que derrama entre tus brazos
cuando me quieres carne, y látigo, y respuesta.

Y no bastará este grito para sentirme viva
más que derribar compuertas y flagelarme al alba entre tu pecho,
y correr a donde existas, y decirte que desde que nunca has aparecido
echo de menos el sentido de los vientos, y echo en falta
hasta la ausencia que por no venir no me has dejado.

martes, 17 de noviembre de 2009

Te quiero siempre

Hoy entrarás descalza aquí, intentando encontrar los nexos que te mantengan cerca de mí ahora que probablemente te sientes lejos, fuera de lugar, relegada, abandonada, exiliada de mi círculo y mi vida. Y por ende, de la tuya.
Vendrás aquí sin esperar nada concreto, sin saber que hoy vas a ser tú la que va a esconderse detrás de cada letra, y quizá hagan falta diez líneas para que comprendas que sí, que eres tú, y esto es para ti. O acaso lo sabías desde el principio, tú que tan bien me lees la mente cuando quieres.
Lo que importa es que ya lo sabes, sin decir tu nombre ni apellidos. Entre nosotras todo trámite siempre ha sido perder el tiempo, matar la magia, hacernos comunes y vulgares, que no nos hace falta cuando estamos juntas.

Y en realidad no tengo nada que decirte, sólo me apetecía aparecer, o simplemente tenderte una mano cuando tú lo hicieras, para recordarte que siempre estoy contigo, cuando lo quieres y cuando no, cuando me necesitas y cuando te las ves sola, cuando te lo digo y cuando me lo callo, cuando te hago falta y cuando te fallo, cuando me doy cuenta y cuando me olvido del todo que eres para mí.

Y ya sabes que no ando perdida si no me coges de la mano porque siempre caminas y me esperas delante, que para que seas gigante referencia no me hace falta tocarte desde cerca, porque estás aún cuando te vas y hueles aún ida, y aunque a veces pienso que sobra decírtelo, lo que nunca me sobra es sentirlo en todas partes, que te necesito como al agua aunque a veces no te beba, que soy quien soy porque tú me has hecho seguir queriendo serlo. Y soy quien soy hoy porque tú me has enseñado como evitar las piedras, y cómo afrontar con inteligencia cada caída que no hayan querido perdonarme ellas, y te debo tanto que por pereza nunca te lo explico.
Y te quiero tanto que por obvio nunca te lo digo.

Pero tú ya lo sabes, siempre lo has sabido y siempre lo sabrás, porque contigo siempre hay siempre, y siempre lo habrá.
Y te debo tanto que por pereza nunca te lo explico.
Y te quiero tanto que por obvio nunca te lo digo.

Pero hoy necesitaba hacer una excepción, y el abrazo me lo guardo para el viernes 27.

viernes, 21 de agosto de 2009

Mirillas

No deberían existir las mirillas, porque no puedo evitar pasarme la vida espiándote tras ellas,
odiando lo que veo sin apartar por ello la cara,
doliéndome pecho, cabeza y barriga de verte actuar en plural
la farsa que fue singular conmigo.


¿Porqué yo no puedo?
¿Por qué no puedo olvidarte?

¿Qué has hecho conmigo, que ya no puedo estar sin ti?
Que no coordino,
que no encuentro,
que no me sacio;

que aún espero;
que aún sin creer, creo;
que, presa en tu cárcel, me aferro a los barrotes para que de aquí no me saquen,
ni a balazos.


¿Por qué yo no puedo?
¿Por qué no puedo ser libre, como lo eres tú?

viernes, 7 de agosto de 2009

Oración pagana

Tú, (que eres omnipotente y omnipresente y todo lo puedes;
que desde tu sitio privilegiado tantas veces me has visto llorar,
y reír,
y llorar de nuevo,
hasta casi aburrirme de los vaivenes de este tren que nunca conduce a nada),
protégeme de la nostalgia.

Sabiendo como sabes lo que estoy haciendo,
sabiendo como sabes que no hay red circense donde dejar caer mis huesos,
no me dejes vencer por la tentación y salir mal librada de la batalla campal que conmigo misma me preparo,
y líbrame del mal de creer que no hay nada aquí que iguale tan siquiera lo que he visto fuera.

Protégeme de los recuerdos.
Dame fuerzas para ser hoy la de hoy.
Sería tan, tan, tan fácil arrastrarse, y tirarlo todo por la borda, como hago siempre.
Como hacía siempre.


Pero no. Mejor no. Retiro lo dicho.
Esta vez voy a conseguirlo sola.
Llegada a este punto, me debo cierta dignidad.

jueves, 4 de junio de 2009

Verde Vejiga

Cuando la muerte venga a pasar factura (y nos conceda la prórroga de sentirnos vivos, o muertos, por un par de últimos minutos), volveremos tú y yo, y todos los demás, la vista atrás, si es que hay tiempo y ganas para eso.

Y nos sabremos vencedores, porque habremos resistido al tiempo, al frío, a la risa en otros círculos, al amor con otros vínculos, a la espera eterna, a la duda fácil.

Me sabré vencedora, con la boca llena del regusto a antiguos ecos, con la cara marcada de mirarte pequeña, con los brazos culpables de no haberte abrazado demasiado, con la voz aburrida de haber vagado sin llegar a ti.
Me sabré vencedora porque aún hoy me pones la piel de gallina, aún hoy estás presente en el día a día, en todos los recuerdos buenos, en cada rincón de mi cocina, en las aulas grises, en un corazón huérfano de verde vejiga.

Y no, no me siento vencedora ahora que estoy tan lejos, y no puedo ayudarte, no puedo tenderte la mano, no tengo ni la suerte de saber cuándo me necesitas. Me volví dependiente demasiado tarde, o quizá debiera haberlo hecho mucho antes.
No me dejas fuera, por favor.
Al menos no me dejes fuera....que pensar en ti, saber de ti, es lo único que nos queda.

sábado, 21 de marzo de 2009

Te llamo

Cuando llevas tiempo sin venir,
te llamo.

Parece que a mi corazón le gusta
lamer viejas heridas.




Y para todas ellas, dedicada queda esta canción.

JOAQUÍN SABINA, "INCLUSO EN ESTOS TIEMPOS"

Incluso en estos tiempos
veloces como un Cadillac sin frenos,
todos los días tienen un minuto
en que cierro los ojos y disfruto
echándote de menos.


Incluso en estos tiempos
en los que soy feliz de otra manera,
todos los días tienen ese instante
en que me jugaría la primavera
por tenerte delante.


Incluso en estos tiempos
de volver a reír con los amigos,
todos los días tienen ese rato
en el que respirar es un ingrato
deber para conmigo.


Y se iría el dolor mucho más lejos
si no estuvieras dentro de mi alma,
si no te parecieras al fantasma
que vive en los espejos.


Incluso en estos tiempos
triviales como un baile de disfraces,
todos los días tienen unas horas
para gritar al filo de la aurora,
la falta que me haces.


Incluso en estos tiempos
de aprender a vivir sin esperarte,
todos los días tengo recaídas
y aunque quiera olvidar no se me olvida
que no puedo olvidarte.