Es difícil decir lo que quiero decir
es penoso negar lo que quiero negar

mejor no lo digo
mejor no lo niego.

Mario Benedetti. "EL PUSILÁNIME",
de "El olvido está lleno de memoria".

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sábado, 3 de abril de 2021

Ya no pareces el atardecer

 Allí, al fondo, ya casi no pareces

el atardecer.

Tampoco soy yo mis restos,

he crecido de ancho y de largo,

he encogido para adentro.

Pero no rehuyo tu mirada,

ni siquiera me ha rozado de soslayo.

Somos dos desconocidos

que nunca llegaron a saber 

en realidad nada del otro. 

Miro atrás y no me reconozco,

no me veo a mí en nosotros.

Me recitaste gris a sangre fía, 

directo a los ojos, 

pero no fue bastante para la vida,

fuimos solo dos muñecos rotos

que a golpe de poesía 

creían arreglarlo todo.


Eres, con gran diferencia, 

al que menos he llorado,

al que menos he querido,

el que más me ha fallado

en todos los aspectos.

No me cuesta ser digna si te veo,

no me cuesta mantenerme fría si te miro.

Te veo y no sé quién eres,

te miro y no sé a qué viniste,

busco y no encuentro nada

con lo que gracias a ti

yo me haya agrandado.


Y es que allí, al fondo, ya casi no pareces 

el atardecer.

Y aquí delante, yo ya no sueño

con todo lo que soñaba,

ni creo en todo lo que creía,

pero no por ti.

domingo, 10 de febrero de 2019

El náufrago errante


Me baño en el rocío de tus ojos infantes,
-tiernos e ingenuos- que desmigan
cada quiebro de mi cuerpo
como quien mira por primera vez y reconoce
lo que en cuentos le ha narrado el deseo al oído.
Me escuchan como quien oye lo que –adivina- debe ser
un canto de sirena, y la sigue como un loco hasta romper
una a una todas las olas con su fuego de madera.

Porque hace una vida que no siento ya la mía,
que estoy sorda a mi cuerpo y acallo mi alma,
y mis prioridades se van ordenando una a una
de manera compulsiva y racional.
No siento la piel, todo es puro trámite,
tránsito hacia algo que no está aquí
pero de aquí depende.
No siento ya el estómago, el hambre animal,
solo unas manecillas viejas de reloj que acortan
con hilos de seda blanca las horas;
agonía, abatimiento, silencio;
calma, seguridad, bienestar.

He tenido que agarrarme a un recuerdo
para poder sentir algo, retroceder
unos cuantos años para -reflejada en la infancia-
volverme por unos segundos poderosa de nuevo,
como un lucero prendido en la oscuridad de la nada
capaz de guiar a los errantes náufragos
hasta la perdida quietud del alba.



jueves, 15 de junio de 2017

Cosas que se encuentra una llenas de polvo

No habrá corriente alguna que me aleje
de la arena blanca de tu cuerpo
ni de la sinuosa y vertiginosa línea de mar que 
conforma el contorno de tu costa.



No habrá corriente, mar u océano
pena, desgracia o miedo
capaz de arrastrarme a la profundidad,
mi destino nada hacia la playa
donde aguarda varado el tuyo.

(Yo te quise mucho, muchísimo, pero reconócelo...
tú también lo hiciste. )

jueves, 5 de enero de 2017

But we both Know that time won`t make you bolder

I took my love, I took it down
Climbed a mountain and I turned around
And I saw my reflection in the snow covered hills
'Til the landslide brought it down
Oh, mirror in the sky
What is love?
Can the child within my heart rise above?
Can I sail through the changin' ocean tides?
Can I handle the seasons of my life?

Well, I've been afraid of changin'
'Cause I've built my life around you
But time makes you bolder
Even children get older
And I'm getting older too
And I'm getting older too
Oh, take my love, take it down
Climb a mountain and turn around

And if you see my reflection in the snow covered hills
Well the landslide will bring it down
And if you see my reflection in the snow covered hills
Well the landslide will bring it down
The landslide will bring it down



Suena "Landslide" en directo, de Fleetwood Mac

jueves, 25 de agosto de 2016

Todas las cosas

Todas las cosas por las que te amé las encuentro a retazos en la gente. A veces me olvido y de repente aparecen frente a mí. No son las tuyas, lo sabemos ambos. Pero podrían serlo. Se parecen, huelen; huelen como tú a Miyake y olvido.

Las malas también las veo, y me apartan del inocente como un resorte, relincho como una fiera y corro como si me fuera la vida en ello, escapando de un miedo voraz. La terapia ayuda pero va lenta, yo sólo tengo prisa, ansia, traumas, y ambos sabemos que aún no sé.

Pero todas las cosas por las que decidí jugármela a duras penas las recuerdo, y esas no las encuentro entre la gente, esas sólo las alcanzo en mí.
Me la jugué porque estoy lista, y tan sólo necesito recordarlo. 
Comprenderlo.

Amar a la persona que un día fui.

martes, 23 de agosto de 2016

No acudes a mí...

No acudes a mí cuando pienso en la hermosura,
ni son tus ojos negros ya un espejo
en el que descubrirme cada día.

Tal vez yo no haya aprendido nada,
ni pueda saciarme de antídoto, de nostalgia ni de amor.
He lanzado al viento tantas veces la pregunta
que se mezclan las letras en mis labios,
se quedan pegadas a mis labios y no pueden salir.

Y las lamo con angustia, con pena - hijas mías-
clamando por un padre sin boca ni voz ni voto;
sin angustia, ni pena, ni queja, ni vela en este entierro,
un padre nacido y muerto de hastío y de terror.

No acudes ya  a mí cuando pienso en la hermosura
-como hacías antes- comparado con el alba
y con la más cerrada oscuridad.
Pero acudes tantos días, de tantas formas,
acudes con tantos nombres, con tanta osadía
que te abrazo y me siento en casa contigo.
Cierro los ojos y me dejo abrazar por ti
y me abrazo de ti,
y sigues llenándome de mí misma,
de la más completa y absurda mezquindad.

lunes, 11 de julio de 2016

Como yo te he soñado

He enterrado el hacha de guerra conmigo misma, pero también contigo.
He entendido que la vida hila fino, fino teje y no mata, por mucho que desangre.
Yo, paso a paso, voy encontrándome en el lugar correcto mientras tú, brinco a brinco, te alejas.
Y no es malo, supongo. Fuimos noche y día, fuimos fuego y hielo, pólvora y bala, fuimos todo y nada. Lo fuimos todo, a lo bicéfalo, aunque hoy seamos sólo esto que nos queda.

Y sin embargo…
…hoy he encontrado viejas palabras nuestras, he sentido de golpe toda la magnitud de lo que fuimos, el ímpetu de las olas rompiendo contra aquella arena, y no entiendo cómo pudo cabernos tanto adentro, cómo puede haberse vuelto tan liviano, tan borroso, que si no me esfuerzo no recuerdo lo que era morir -morir de ti, y en ti- y el corazón como una bomba siempre a punto de perder la cuenta.

Y no es malo, supongo, dejarlo ir, aunque tengo claro
que como yo te he soñado no habrá en mi mundo ya más sueños, 
ni siquiera cuando esté despierta, 
y como yo te he querido sé que no se volverá a querer sobre la faz de la tierra, 
ni en esta vida ni en ninguna de las venideras.




Suena: "I was a cloud", y tú en Shearwater, siempre.

lunes, 27 de junio de 2016

Esto

Más que tus ojos, nuestra risa, el silencio o la calma, 
lo que más añoro es no estar sola en esto, 
a través de esto,
a pesar de esto,
para celebrar esto.

Me suenas hoy en Jolene, de Ray La Montagne.

martes, 21 de junio de 2016

Dos razones para que hoy acabe contigo.

La razón número 1...

Shadows settle on the place, that you left.
Our minds are troubled by the emptiness.
Destroy the middle, it's a waste of time.
From the perfect start to the finish line.

And if you're still breathing, you're the lucky ones.
'Cause most of us are heaving through corrupted lungs.
Setting fire to our insides for fun
Collecting names of the lovers that went wrong
The lovers that went wrong.

We are the reckless,
We are the wild youth
Chasing visions of our futures
One day we'll reveal the truth
That one will die before he gets there.

And if you're still bleeding, you're the lucky ones.
'Cause most of our feelings, they are dead and they are gone.
We're setting fire to our insides for fun.
Collecting pictures from a flood that wrecked our home,
It was a flood that wrecked this home.

And you caused it,
And you caused it,
And you caused it

Well I've lost it all, I'm just a silhouette,
A lifeless face that you'll soon forget,
My eyes are damp from the words you left,
Ringing in my head, when you broke my chest.
Ringing in my head, when you broke my chest.

And if you're in love, then you are the lucky one,
'Cause most of us are bitter over someone.
Setting fire to our insides for fun,
To distract our hearts from ever missing them.
But I'm forever missing him.

And you caused it,
And you caused it,
And you caused it


Suena Youth, de Daughter.


Y la razón múmero 2.

Sé que parece eterno y que no cambiará, 
que duele tanto que no se podrá borrar. 
Pero no queda más remedio que pasar, 
por esto una vez más. 

No lo recuerdan ni los viejos del lugar, 
nuestros gobiernos no aciertan a concretar, 
si hubo algún indicio, alguna señal, 
que lo hiciera sospechar. 

Tu me repites una y otra vez, 
que ya no sientes lo que un día fue. 
La fuerza que nos mantendría unidos 
ante el más fatal de los destinos. 
Y es que a pesar de todo aún no sé que es lo que pasó, 
si tu y yo éramos tan felices. 
Si tu y yo éramos tan felices. 
Si tu y yo éramos indestructibles. 
Éramos indestructibles... 

Caímos cómo piezas de un dominó, 
que alguien que no conocemos colocó. 
Nos enseñaron a aceptar su voluntad, 
a pagar sin rechistar. 

Y ahora repites una otra vez, 
que ya no sientes lo que un día fue. 
La fuerza que nos mantendría unidos, 
ante el más fatal de los destinos. 
Y es que a pesar de todo aún no sé que es lo que pasó. 
Si tu y yo éramos tan felices, 
Si tu y yo éramos tan felices. 
Si tu y yo éramos indestructibles. 
Éramos indestructibles....

Suena Indestructibles, de La habitación roja.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Tiempo después

Ahora que ya ha pasado un tiempo seguro que- acompasado por leves episodios de nostalgia- te sientas frente a la pared y cierras los ojos, dándote, aún en silencio, la razón.

Cierras seguro los ojos y dejas escaparse la bocanada del humo que ya no fumas, te agarras al silencio que marca ahora tu tic tac. Y seguro que, al menos a veces, dedicas algo de tu tiempo a pensar. 
No podía ser amor eso en lo que nos habíamos convertido. No podía ser ya amor ese saberme de memoria, ese no sorprenderte ya nada de mí, el anticiparnos las palabras, las acciones, los deseos.
Terminar la cuenta del otro, creer que ya no podía quedar nada por descubrir, por hacer, por invadir, nada que pudiera hacernos sangre. Ese sentimiento de pertenencia absoluta y oscuramente profunda ya no era pájaros, ni culebras, ni espino, ni veneno, ni el más rojo de los cielos, ni literatura de la cara o la barata. 


Y coges tus llaves, ya no sé en qué bolso las estás metiendo, ya no sé qué chaqueta vas a ponerte, si será nueva, si la conozco, si la reconoceré. Pero seguro que coges tus llaves y cierras la puerta, y yo sigo ahí evaporándome un rato más como el humo que ya no fumas, desdibujada entre los regalos de tu pared, recorriendo tus muebles, tus paredes, tus restos, hasta que por fin -sin resistencia alguna-  me dejes desaparecer.

martes, 17 de diciembre de 2013

Las palomas promiscuas

Fue entonces, en aquel momento, cuando lo vi claro. Ya no eres una cuenta pendiente para mí. Con todo lo que fuiste, recuerdas? Con todo lo que fuimos, lo que corrimos para abrazarnos, tú y yo. 

Y ya no eres una cuenta pendiente, lamentablemente ya no me duele nada que tenga que ver contigo, aunque aún custodio - como un tesoro- un poquito de incomprensión, y mucho de palomas sin las alas rotas.

lunes, 19 de noviembre de 2012

No lo hicimos. De acuerdo.


Creíamos tener el mundo bajo control cuando teníamos las piezas. Jugábamos a darles forma y derribarlas, y volver a darles forma, y forma, y forma, deshaciendo reglas, componiéndolas. Y siempre hubo consenso entre tú (esa tú), y yo (esa yo), que ahora resulta que ya no somos, que nunca fuimos en realidad; que al parecer sólo éramos polvo, y aire, y nada, y nada ha quedado ahora entre esta tú y esta yo.

Si tú dices que nunca existimos, entonces de acuerdo. No lo hicimos. Y me llevo mis desaires, tus desplantes y los no recuerdos a donde no puedas ni verlos. Pero si algún día te acuerdas de mi nombre, recuerda también que una vez me rompiste el corazón.
Y que sigo, aún, sin entenderlo.

martes, 18 de septiembre de 2012

Reloj de arena



Sigue dejando escapar la arena
y haciendo de cada grano una soga  con la que colgarte,
que acaso colgada estarás más tranquila, más en calma.

Habrás ganado una nada en la que bañarte,
un mar en el que  culparte cuando –ya tarde-
no quieras estar más tranquila, más en calma,
y un silencio no querido  que te abra la carne a cuchilladas
cuando a una palabra tuya te baje helado por la espalda.


lunes, 26 de diciembre de 2011

Al son del tambor

El destino tiene una forma curiosa de hacer y deshacer,

de enmendar (o remendar más bien) los cabos sueltos,

y a ti te lió hambriento la manta a la cabeza, sirviendo

en plato frío la victoria sucia que a fuego y hierro

te ha grabado ante mí una sempiterna marca.


En realidad no me importa si te mereces o no

ser feliz; si en realidad lo eres, o padeces

de algo más que ego, gula y exceso de (propio) amor.

Porque ya bailaste al son del tambor, enardecido,

y cubierto tu cupo, yo de lo que me he reído

es de que el destino a veces se equivoque tanto,y otras,

en cambio, acabe tan lleno de razón.



sábado, 3 de julio de 2010

Recortables de nuestra vida


En resumidas cuentas, éste ha sido mi Trabajo Fin de Máster, que me ha valido un 9,3 ante un exigente? tribunal.

Para mayor información, pueden ustedes acceder a la soporífera redacción del estudio del marco legal (derogado y en vigor) sobre la situación actual del aula de Educación Plástica y Visual y sus requisitos mínimos; de las referencias a materiales y técnicas dentro del currículo autonómico y nacional, y el estudio del Código Técnico de la Edificación y la ratio adecuada para garantizar la calidad de la enseñanza ¬¬.
Osea, a mi trabajo Fin de Máster, donde sin duda lo que más me gusta es la palabra
FIN.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Historia de un desamor

Me pilló de improvisto*.
No vi venir tu sombra por la calle ni el sombrero de ala ancha.
Lo interpreté en código morse y me pareció el sonido más hermoso del mundo, así que desoí la golondrina amiga que me seguía el paso y la pista parapetada en el borde de mi oído. Y le tiré una piedra y la obligué a marcharse volando por donde había venido, porque tu capa era más negra que ella, y tu voz era más vibrante que su pico, y tus pies hacían más plomo en el paso que sus patas clavándose sobre mi hombro malherido.

Sólo fue a la millonésima vez de quitarte el sombrero que abrí mi oreja y la boca atónita y el ojo miope, para descubrir que entre el sombrero y la capa no había nada, que estabas hueco y sordo y eras mudo y torpe y todo lo que hacías y decías venía de un casette con replay.

Y ya era tarde para darme la vuelta en el callejón de tu sombra novata, y ya era tarde para oír lo desoído, y ya era tarde para desandar lo andado, y ya era hora de empezar a poner tiritas. Pero la tela no contiene el río, ni el dique para el viento, ni el llanto cura el odio, ni la sed la apago con un mando a distancia.

De haberlo sabido todo habría sido distinto*, pero ahora esto no tiene remedio*.
No hay vuelta, si no es vuelta a casa.
No hay golondrina amiga ni piedra a mano con la que abrir una cabeza hueca, ni hay eco en la calle, ni pañuelos que no sean de esparto.




Temblaron mis cimientos rotos.
Pero no cayeron.

Y volvió la golondrina a mi hombro.
Y la vida me ha perdonado.



*Fragmentos de Zahara

domingo, 4 de enero de 2009

Carta polaca (2008)

Quizá pienses que sólo con batir los ojos se detienen el mundo y el tiempo y el alma.

Quizá así sea en tu órbita paralela donde nunca se pone el Sol tras el eclipse de tu ombligo.

Quizá midas las horas y los días y los actos y los llantos en acordes programados, y que la grabación automática que te has buscado para mirarte el flequillo tiene pause y rewind y forward y stop.

Pero ni yo ni mi cuerpo ni mi mente ni mi alma latimos ya al compás de tus ondas electromagnéticas, y por mucho que pretendas fingir o pensar o creer que conmigo el contador puede ponerse a cero, lamento decirte que en esta baraja has perdido todas tus cartas.



Te avisé con tiempo.

Quizá ahora entiendas y aprendas que no te mentía cuando te dije que todo acto tiene consecuencias.

No hay posibilidad de algo más allá del asco.

No hay posibilidad de palabras que no sean “vete”.

No hay posibilidad de un tú y un yo en ningún contexto ni en ningún tiempo ni en ningún lugar, contigo.


Nunca.

NUNCA.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Borrar

Para los que creen que para volver atrás y borrar lo hecho basta con fingir que se siente, con coger el borrador y frotar sobre la tiza con empeño y con tesón, e incluso sin empeño ni tesón alguno, sólo decirles que NO. Que rotundamente NO.

Volver atrás no puedo.

El mismo punto ya no existe.

No gastes más saliva de la que estás dispuesto a mal-gastar porque conmigo tus palabras ya no funcionan, pues ya se te adelantaron tiempo ha tus silencios espesos y mal cobrados.

Ahora todo lo que digas se vuelve contra ti.

Ahora todo lo que hagas se clava contra ti.

Puedes dejar en remojo de nuevo tu careta malpagada. Ser buena persona no te pega, estar arrepentido no es lo tuyo. Pedirme perdón no te sirve. Aprender de tus errores no te sale.

Sí, tú, querido EX-mejor amigo.

Y vosotros otros.

Espero que los brazos que te rodean no te abracen nunca.

Rotundamente nunca...

Sangre seca

Muerdes la yugular del halcón abatido en mitad del vuelo, que cae al suelo sin haber tenido tiempo de despedirse de la vida.

Goteas y manchas de rojo y de nada los campos que vieron la sombra del que ya no los sobrevolará más, pues lo has matado.

Clavas estacas en las puertas, y a los groznes de las ventanas los llenas de tierra para que chirríen y a media noche no dejen dormir a nadie.

A sabiendas.

Miro tu actuar impasible, ajena a todo.

Saber de ti ya no me da ni frío.

Pensar-en-ti ya no existe en mi diccionario.

El halcón revive una y otra vez, pero de tus manos la sangre seca nunca salta...

Nunca salta.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Reconstrucción

LLegó un día
en que puse en su sitio
todos los muebles de mi casa,
y coloqué el hueco
que ÉL ocuparía.

Y entonces vino
y lo llenó todo.
Y luego se marchó
porque todo no fue suficiente.

Aunque lo más duro no fue
vivir en su ausencia,
sino vivir el después,
sabiendo sólo entonces
que visitó otras camas,
que prometió otros mundos,

que vendió huecos,
y que los muebles ahora
sólo huelen a mentiras.

De manera que la yo que soy ahora
se aleja mucho de la que fui antes,
y ya cree bien poco
en los amores para siempre,
y en los amores imposibles,
y es escéptica y fría,
y el amor
y la pasión
se le vuelven hacia dentro,
y se le clavan,
y la hacen explotar.

Pero lejos de esconderme
o de cerrar los ojos,
no quiero morir de frío.

Quiero redecorar mi casa,
y ponerle de nuevo
muebles a las habitaciones.


Porque yo sin amor no vivo.


Yo sin amor no sirvo...