I took my love, I took it down Climbed a mountain and I turned around And I saw my reflection in the snow covered hills 'Til the landslide brought it down Oh, mirror in the sky What is love? Can the child within my heart rise above? Can I sail through the changin' ocean tides? Can I handle the seasons of my life?
Well, I've been afraid of changin' 'Cause I've built my life around you But time makes you bolder Even children get older And I'm getting older too And I'm getting older too Oh, take my love, take it down Climb a mountain and turn around
And if you see my reflection in the snow covered hills Well the landslide will bring it down And if you see my reflection in the snow covered hills Well the landslide will bring it down The landslide will bring it down Suena "Landslide" en directo, de Fleetwood Mac
Todas las cosas por las que te amé las encuentro a retazos en la gente. A veces me olvido y de repente aparecen frente a mí. No son las tuyas, lo sabemos ambos. Pero podrían serlo. Se parecen, huelen; huelen como tú a Miyake y olvido.
Las malas también las veo, y me apartan del inocente como un resorte, relincho como una fiera y corro como si me fuera la vida en ello, escapando de un miedo voraz. La terapia ayuda pero va lenta, yo sólo tengo prisa, ansia, traumas, y ambos sabemos que aún no sé.
Pero todas las cosas por las que decidí jugármela a duras penas las recuerdo, y esas no las encuentro entre la gente, esas sólo las alcanzo en mí.
Me la jugué porque estoy lista, y tan sólo necesito recordarlo.
He enterrado el hacha de guerra conmigo misma, pero también contigo.
He entendido que la vida hila fino, fino teje y no mata, por mucho que desangre.
Yo, paso a paso, voy encontrándome en el lugar correcto mientras tú, brinco a brinco, te alejas.
Y no es malo, supongo. Fuimos noche y día, fuimos fuego y hielo, pólvora y bala, fuimos todo y nada. Lo fuimos todo, a lo bicéfalo, aunque hoy seamos sólo esto que nos queda.
Y sin embargo…
…hoy he encontrado viejas palabras nuestras, he sentido de golpe toda la magnitud de lo que fuimos, el ímpetu de las olas rompiendo contra aquella arena, y no entiendo cómo pudo cabernos tanto adentro, cómo puede haberse vuelto tan liviano, tan borroso, que si no me esfuerzo no recuerdo lo que era morir -morir de ti, y en ti- y el corazón como una bomba siempre a punto de perder la cuenta.
Y no es malo, supongo, dejarlo ir, aunque tengo claro
que como yo te he soñado no habrá en mi mundo ya más sueños,
ni siquiera cuando esté despierta,
y como yo te he querido sé que no se volverá a querer sobre la faz de la tierra,
ni en esta vida ni en ninguna de las venideras.
Suena: "I was a cloud", y tú en Shearwater, siempre.
Ahora que ya ha pasado un tiempo seguro que- acompasado por leves episodios de nostalgia- te sientas frente a la pared y cierras los ojos, dándote, aún en silencio, la razón.
Cierras seguro los ojos y dejas escaparse la bocanada del humo que ya no fumas, te agarras al silencio que marca ahora tu tic tac. Y seguro que, al menos a veces, dedicas algo de tu tiempo a pensar.
No podía ser amor eso en lo que nos habíamos convertido. No podía ser ya amor ese saberme de memoria, ese no sorprenderte ya nada de mí, el anticiparnos las palabras, las acciones, los deseos.
Terminar la cuenta del otro, creer que ya no podía quedar nada por descubrir, por hacer, por invadir, nada que pudiera hacernos sangre. Ese sentimiento de pertenencia absoluta y oscuramente profunda ya no era pájaros, ni culebras, ni espino, ni veneno, ni el más rojo de los cielos, ni literatura de la cara o la barata.
Y coges tus llaves, ya no sé en qué bolso las estás metiendo, ya no sé qué chaqueta vas a ponerte, si será nueva, si la conozco, si la reconoceré. Pero seguro que coges tus llaves y cierras la puerta, y yo sigo ahí evaporándome un rato más como el humo que ya no fumas, desdibujada entre los regalos de tu pared, recorriendo tus muebles, tus paredes, tus restos, hasta que por fin -sin resistencia alguna- me dejes desaparecer.
Fue entonces, en aquel momento, cuando lo vi claro. Ya no
eres una cuenta pendiente para mí. Con todo lo que fuiste, recuerdas? Con todo
lo que fuimos, lo que corrimos para abrazarnos, tú y yo.
Y ya no eres una
cuenta pendiente, lamentablemente ya no me duele nada que tenga que ver
contigo, aunque aún custodio - como un tesoro- un poquito de incomprensión, y mucho de palomas sin las alas rotas.
Creíamos tener el mundo bajo control cuando teníamos las
piezas. Jugábamos a darles forma y derribarlas, y volver a darles forma, y
forma, y forma, deshaciendo reglas, componiéndolas. Y siempre hubo consenso
entre tú (esa tú), y yo (esa yo), que ahora resulta que ya no
somos, que nunca fuimos en realidad; que al parecer sólo éramos polvo, y aire,
y nada, y nada ha quedado ahora entre esta tú y esta yo.
Si tú dices que nunca existimos, entonces de acuerdo. No
lo hicimos. Y me llevo mis desaires, tus desplantes y los no recuerdos a donde
no puedas ni verlos. Pero si algún día te acuerdas de mi nombre, recuerda
también que una vez me rompiste el corazón.
Y que sigo, aún, sin entenderlo.
En resumidas cuentas, éste ha sido mi Trabajo Fin de Máster, que me ha valido un 9,3 ante un exigente? tribunal.
Para mayor información, pueden ustedes acceder a la soporífera redacción del estudio del marco legal (derogado y en vigor) sobre la situación actual del aula de Educación Plástica y Visual y sus requisitos mínimos; de las referencias a materiales y técnicas dentro del currículo autonómico y nacional, y el estudio del Código Técnico de la Edificación y la ratio adecuada para garantizar la calidad de la enseñanza ¬¬.
Osea, a mi trabajo Fin de Máster, donde sin duda lo que más me gusta es la palabra
Me pilló de improvisto*. No vi venir tu sombra por la calle ni el sombrero de ala ancha. Lo interpreté en código morse y me pareció el sonido más hermoso del mundo, así que desoí la golondrina amiga que me seguía el paso y la pista parapetada en el borde de mi oído. Y le tiré una piedra y la obligué a marcharse volando por donde había venido, porque tu capa era más negra que ella, y tu voz era más vibrante que su pico, y tus pies hacían más plomo en el paso que sus patas clavándose sobre mi hombro malherido.
Sólo fue a la millonésima vez de quitarte el sombrero que abrí mi oreja y la boca atónita y el ojo miope, para descubrir que entre el sombrero y la capa no había nada, que estabas hueco y sordo y eras mudo y torpe y todo lo que hacías y decías venía de un casette con replay.
Y ya era tarde para darme la vuelta en el callejón de tu sombra novata, y ya era tarde para oír lo desoído, y ya era tarde para desandar lo andado, y ya era hora de empezar a poner tiritas. Pero la tela no contiene el río, ni el dique para el viento, ni el llanto cura el odio, ni la sed la apago con un mando a distancia.
De haberlo sabido todo habría sido distinto*, pero ahora esto no tiene remedio*. No hay vuelta, si no es vuelta a casa. No hay golondrina amiga ni piedra a mano con la que abrir una cabeza hueca, ni hay eco en la calle, ni pañuelos que no sean de esparto.
Temblaron mis cimientos rotos. Pero no cayeron.
Y volvió la golondrina a mi hombro. Y la vida me ha perdonado.
Quizá pienses que sólo con batir los ojos se detienen el mundo y el tiempo y el alma.
Quizá así sea en tu órbita paralela donde nunca se pone el Sol tras el eclipse de tu ombligo.
Quizá midas las horas y los días y los actos y los llantos en acordes programados, y que la grabación automática que te has buscado para mirarte el flequillo tiene pause y rewind y forward y stop.
Pero ni yo ni mi cuerpo ni mi mente ni mi alma latimos ya al compás de tus ondas electromagnéticas, y por mucho que pretendas fingir o pensar o creer que conmigo el contador puede ponerse a cero, lamento decirte que en esta baraja has perdido todas tus cartas.
Te avisé con tiempo.
Quizá ahora entiendas y aprendas que no te mentía cuando te dije que todo acto tiene consecuencias.
No hay posibilidad de algo más allá del asco.
No hay posibilidad de palabras que no sean “vete”.
No hay posibilidad de un tú y un yo en ningún contexto ni en ningún tiempo ni en ningún lugar, contigo.
Para los que creen que para volver atrás y borrar lo hecho basta con fingir que se siente, con coger el borrador y frotar sobre la tiza con empeño y con tesón, e incluso sin empeño ni tesón alguno, sólo decirles que NO. Que rotundamente NO.
Volver atrás no puedo.
El mismo punto ya no existe.
No gastes más saliva de la que estás dispuesto a mal-gastar porque conmigo tus palabras ya no funcionan, pues ya se te adelantaron tiempo ha tus silencios espesos y mal cobrados.
Ahora todo lo que digas se vuelve contra ti.
Ahora todo lo que hagas se clava contra ti.
Puedes dejar en remojo de nuevo tu careta malpagada. Ser buena persona no te pega, estar arrepentido no es lo tuyo. Pedirme perdón no te sirve. Aprender de tus errores no te sale.
Sí, tú, querido EX-mejor amigo.
Y vosotros otros.
Espero quelos brazos que te rodean no te abracen nunca.
LLegó un día en que puse en su sitio todos los muebles de mi casa, y coloqué el hueco que ÉL ocuparía.
Y entonces vino y lo llenó todo. Y luego se marchó porque todo no fue suficiente.
Aunque lo más duro no fue vivir en su ausencia, sino vivir el después, sabiendo sólo entonces que visitó otras camas, que prometió otros mundos,
que vendió huecos, y que los muebles ahora sólo huelen a mentiras.
De manera que la yo que soy ahora se aleja mucho de la que fui antes, y ya cree bien poco en los amores para siempre, y en los amores imposibles, y es escéptica y fría, y el amor y la pasión se le vuelven hacia dentro, y se le clavan, y la hacen explotar.
Pero lejos de esconderme o de cerrar los ojos, no quiero morir de frío.
Quiero redecorar mi casa, y ponerle de nuevo muebles a las habitaciones.