Es difícil decir lo que quiero decir
es penoso negar lo que quiero negar

mejor no lo digo
mejor no lo niego.

Mario Benedetti. "EL PUSILÁNIME",
de "El olvido está lleno de memoria".

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martes, 30 de septiembre de 2014

Amapola no escribe

Amapola no escribe porque la llevan estresada sus dos trabajos. Estáis leyendo a toda una responsable de Marketing de nivel PYME, y  a una profesora cagada de miedo de ESeO. (Nuevo blog, más específico este, para todo aquel que quiera seguir mis clases...A veces publicaré vídeos chulos: www.epvjuliamena.blogspot.com)

Yo antes escribía, a veces hasta vivía...
Ahora me conformo con respirar y seguir acumulando trabajo, trabajo y más trabajo. No me lo toméis a mal porque ya no os comento, a veces ni puedo leeros. Vendrán tiempos mejores...

Sobreviviremos.

miércoles, 25 de junio de 2014

Ella tiene música en el pelo...

Ella tiene música en el pelo cuando la miras
Porque tú la miras como canela en rama, y la oyes cuando habla
Y la escuchas caminar
Y también el aire piensa como yo, y sigue el camino que ella traza y la envuelve y encadena, y no la suelta, y la ama, la ama, la ama, la ama mientras vuela a su alrededor como una pluma, como la vela de una fragata, vigilante como un halcón.




Suena: Comforing Sounds, de Birdy 

...cuando la miras

Necio

Nadie puede hacer del necio otra cosa que un necio
Tal vez con ojos, sin ojos, con garras por dedos y humo en la voz

Pero necio al fin y al cabo, de necias espaldas, necio abolengo, necio corazón.

lunes, 14 de abril de 2014

"Soy el capitán de mi barco", y sin embargo...

Sigo la deriva de las cosas, aún no disparo el arma y más bien me agacho y escucho, a ver por dónde vienen las balas, por qué flanco me disparas, a dónde nos lleva todo esto.
Podría haber cantado alto al fuego mucho antes, desde el primer fogueo, el primer aviso, ese último temblor. Pero acaso es miedo de lo que no he vivido, tal vez sea un paladar más agrio, más amargo, más maduro. Quizá el dulce, el algodón, correspondan ya a otra época, a ese viejo par de muelas con las que ya no tiene sentido masticar una vida boca arriba. Podría pedir un alto al fuego y volver corriendo a lo que ya conozco, al sueño de algo más que este frío.
Pero sé que éste, éste de aquí y de ahora, éste es real. Nada sino este humor helado es lo que puede acariciarme, protegerme, rodearme; escucharme y seguir, estoico, arrancando de cuajo y uno a uno los segundos, tal vez los años.
Es cierto, no disparo. Lo cierto es que no disparo, viéndolas venir. Viendo que tal vez algún día habrán de dispararme, no lo dudo. Existe la posibilidad.

Pero no disparo,

 y eso debe de significar un algo.

Suena: Hear the noise that moves so soft and low, de James Vincent Mc Morrow


sábado, 12 de abril de 2014

De nombre yo

...como esa niña estrenando zapatos
que aún no ha comprendido que tiene los pies descalzos...

de nombre yo.

lunes, 7 de abril de 2014

sábado, 8 de marzo de 2014

Rata blanca

Tal vez ya no haya veneno en el oscuro cajón donde me habrás guardado, desterrada con las sombras, enjaulada en la garrafa de espinas maduras que ya no te pinchan, con las que seguro que ya no sangras, a veces.
Tal vez mi nombre ya no se te clave en el pecho y ni me quieras ni te duela, pero yo sí te busco, muchas, muchas veces. Tu sonrisa entre la gente, el pecado concebido. Y tu manera de mirarme, te la  busco y me la bebo enredándome en tu pelo, en la vorágine de odio, en el frío de este hielo.

Pero sigues ahí, conmigo en cada paso, condicionándome el aire, dosificándome cada felicidad que pruebo. Mi referente, mi perdido, mi sueño. El que no pudo ser, del que no me desprendo.

lunes, 10 de febrero de 2014

Desde el lago

Yo lo vi primero. Lo vi salir corriendo, apartar las llamas con la mano, como un zorro, naranja como un zorro, astuto como un zorro, lleno de llovizna, de serrín, de humo.

Yo lo vi primero, pero si cierras los ojos me acunaré en tu oído para contarte todo lo que está pasando fuera de nosotros. Como si a alguien pudiera,que lo dudo, interesarle.

Suena Montana, de Youth Lagoon

sábado, 11 de enero de 2014

Recuerdo el día que miré el vaso medio vacío, y me di la vuelta y colgada del techo quise verlo del revés. Y seguía vacío, tan pesadamente vacío como la primera vez.

Así ha sido desde entonces, llenando de grano en grano esta soledad, de paja en paja este vacío de protestas, de corsetes, de inseguridad. ¿¿Hay algún médico en la sala?? Que ya no me quedan fuerzas. Y pensaba que ya me había perdonado esta osadía, este ir contra el mundo, contra mí. Creía que ya me había aceptado las tinieblas, que había, por fin, empezado a respirar.


Por qué, entonces, sigo sin ver mi vaso medio lleno, por qué sin creerme lo que me dices, sin aceptar a los demás. Qué complejo se esconde en el trasfondo, qué negrura, qué búsqueda errada no me deja avanzar. Por qué sigo aquí parada en medio de nada, enganchada a esta nada, podrida de entraña a entraña, luchando contra ti. 

Suena Emmylou, de Vance Joy

Naranja

Estás a menos de un brazo de mi vida y nos separan años, años y tapujos, y el miedo a ser lo que me hace ser querer estar contigo. Un miedo que me hará alejarte una y otra vez, pese a que sé que podría ser distinto, un mundo distinto, de colores distintos, naranja en cascada, y los ojos cerrados abiertos como cuervos que al fin echan a volar.

Tan sólo un brazo, una tecla, un latido, y estaría allí contigo, sintiendo. Bam. Bam. Bam. No me guardes rencor si no me atrevo, si no soy esa valiente. Al fin y al cabo soy yo a la que se le muere la sonrisa.

Canción de cuna

Para que la memoria no nos olvide
apunta que aquel día (te) quise.
Quise domarte amansarte llenarte
rehacerte venderte fumarte
Quise quererte y no lo supe hacer

Así que apunta, apunta que te quise,

aunque ya no lo vaya a leer.

martes, 17 de diciembre de 2013

El eterno no asesinato, de la amapola no asesina

Si te dijera por qué he querido acabar contigo no lo entenderías. Pensarías que es un tren lo que me revuelve la cabeza, que es aire poluto lo que se me condensa en el alma, y que no sé lo que tengo, ni lo que digo, cuando a este lado de la vida se me pone el Sol.
Tal vez seas tú el cuerdo, el combativo, pero te mataría una y mil veces; por una muerte tuya desgranaría palmo a palmo cada una de mis pieles, negra, empequeñecida. Sorda de odio al mundo, de dolor. Sorda de cansancio y de estigma, avanzando con la izquierda lo que la derecha desmantela. Sorda, sorda, sorda de ti y tus espacios, de ti y mi altavoz.


Y no te mataré porque no me atrevo, 
hasta que cierre los ojos, y por primera y última vez al despuntar el día
pueda ser  al fin la dueña de esta situación.

Las palomas promiscuas

Fue entonces, en aquel momento, cuando lo vi claro. Ya no eres una cuenta pendiente para mí. Con todo lo que fuiste, recuerdas? Con todo lo que fuimos, lo que corrimos para abrazarnos, tú y yo. 

Y ya no eres una cuenta pendiente, lamentablemente ya no me duele nada que tenga que ver contigo, aunque aún custodio - como un tesoro- un poquito de incomprensión, y mucho de palomas sin las alas rotas.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Puedes ser

Puedes ser
más de aeropuertos que de trenes
más de té que de café
de pares que de nones
de Manchester que de Londres
de Noviembre antes que abril.

Podrías incluso, ser más de todos ellos

que de mí,
comenzar a contarme desde abajo…

y seguiría estando allí

sábado, 16 de noviembre de 2013

Nunca contra mí

El tiempo que tengo no quiero llevármelo a ningún sitio, nunca lejos de aquí, de estas manos, de la cornisa de mi ventana, de las cavilaciones. No quiero arrancarlo, llevarlo a rastras, luchar contra él. Por eso me muevo, hacia dentro y hacia fuera, estirándome a ambos lados, intentando abarcarlo, hambrienta, para que nunca se vuelva contra mí.

jueves, 7 de noviembre de 2013

He estado fuera

He estado fuera, fuera de mí misma, buscando un quién poder ser que me encajara sin tener que meterle mucho a las costuras. Un quién que no fuera de barro, ni de azúcar, ni de hielo. Firme, volátil, con la boca cerrada y el rabo hacia fuera, no lo quiero ya más entre las piernas.


Quizá aún no he vuelto, pero nunca paro de volver.

martes, 26 de febrero de 2013

Lo siento, sin parar.

(...) Y siempre te llevaré a mi lado, comparándote hasta con el aire, para que siempre salgas tú ganando, y siempre pierda yo.


 

Suena: You could be happy. De Snow Patrol.


Quizá no sea tu culpa, pero te culpo.
Culpable.
Culpable.
Culpable.
Eres tan, tan culpable como yo.

sábado, 2 de febrero de 2013

Matrimonio


Ella nunca se lo dijo, aunque lo sabía desde el principio. Se lo calló porque las verdades duelen en la boca, porque la realidad ahúma los ojos y aprieta el esternón.

Se lo calló y partió en trocitos la comida. Tragó. Tomó de a sorbitos la bebida. Y siguió. Recogió los pedazitos cuando él se dio la vuelta. Los escondió.

Y se sentó junto a él en el sofá, como todos los días, en perpetuo estado de descomposición. Le acarició el pelo, le tembló la voz. Mañana, tal vez. Mañana nos irá mejor.

Mi nombre como si estuviera escrito sobre la superficie de la luna


Dijo mi nombre como si estuviera escrito
sobre la superficie de la luna, y a mí  se me ocurrió  cosérmelo
(para no olvidarlo) de la espalda a la nuca.
Enhebró la aguja con las letras en minúscula, una a una,
y dio puntadas para ir trazando por mi cuerpo
un fino surco de hilo púrpura.
Pero el nombre se me enredó en el pelo, y perdí la tilde,
se aflojó el hilo y deshizo entre mis sábanas la rúbrica,
y él abrió la puerta, huyendo despavorido,
mientras desde el cielo, sin mi nombre, me culpó la luna.

*A Bruce Nauman

Yo tenía un pajarito


Yo tenía un pajarito. Un pajarito bien atado, entre mis manos.

Y no lo quería, lo solté. Lo solté y ahora lo extraño. Extraño el pico, me pesa el vacío, el oleaje. Me pasa el alma, la desidia, la cuestión.  Y nada es bastante. A veces el odio. Otras el temor.

Pero nada es bastante, ni siquiera el oleaje. Porque extraño lo que tuve, ansío lo que no viene, rechazo lo que tengo. Dónde están las amapolas. Dónde queda la sorpresa, tu pico, el trazo, la espera, el carbón.

Dónde está la vida, la decencia, el amor.


viernes, 4 de enero de 2013

A Pablo

A mí me gustaba trabajar contigo....
Me gustaba (mucho) trabajar contigo.
Que allá donde vayas, la paz te acompañe.

martes, 20 de noviembre de 2012

Sin perro azul


Ojos de perro azul por la ventana, arrojados sin paracaídas, sin parapente, a lo bonzo casi. Temerarios. Ojos de perro azul por todas partes, quemando el cielo y volviéndolo azul raído, azul ceniza. Ni siquiera azul, en realidad.

Ojos. Sin perro azul. Por todas partes.

Suena Amatria. "Un sábado paraelíptico".

lunes, 19 de noviembre de 2012

La dulzura de la voz


Llegó al páramo oscuro y para cuando subió a la cumbre no encontró la dulzura de la voz. No le dio importancia y plantó en su lengua piedras, y habló, y habló, y habló. Tenía tanto que decir, tanas ganas de hacer justicia.
Rodaron por la loma y abrieron las compuertas con su peso todas y cada una de las piedras, y se fueron a arrasar los campos. E hicieron justicia. Encendieron la pira y no se salvó ni uno de los herejes, ni uno. No se salvó tampoco la dulzura, ni la voz.
Y ella se encontró de golpe desnuda en el páramo, titiritando de frío, esperando que pasara algo. Una venganza. Una queja. Algo.
Que le volviera la voz al cuerpo, tal vez. Que le volviera la vida en éxodo, que la vistiera y la sacara de allí, corriendo.
Una excusa (una razón) para tener que resignarse y empezar de nuevo.

No lo hicimos. De acuerdo.


Creíamos tener el mundo bajo control cuando teníamos las piezas. Jugábamos a darles forma y derribarlas, y volver a darles forma, y forma, y forma, deshaciendo reglas, componiéndolas. Y siempre hubo consenso entre tú (esa tú), y yo (esa yo), que ahora resulta que ya no somos, que nunca fuimos en realidad; que al parecer sólo éramos polvo, y aire, y nada, y nada ha quedado ahora entre esta tú y esta yo.

Si tú dices que nunca existimos, entonces de acuerdo. No lo hicimos. Y me llevo mis desaires, tus desplantes y los no recuerdos a donde no puedas ni verlos. Pero si algún día te acuerdas de mi nombre, recuerda también que una vez me rompiste el corazón.
Y que sigo, aún, sin entenderlo.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Abre la calle


Abre en un susurro la calle tus cortinas
y cae por tu cara como un brillo de luz
-o un destello de sombra- que anuncia
que de aquí a un rato estaré durmiendo contigo
(fundiéndome contigo, quería decir,
con tu sudor como mi cuerpo y tu cuerpo
lleno de mi amor, empapados y miméticos,
siempre tan, tan filántropos ambos).

Abre en un susurro tus cortinas la calle
y yo ya tengo sueño.
Sueño de ti.
De ti conmigo.

martes, 18 de septiembre de 2012

Reloj de arena



Sigue dejando escapar la arena
y haciendo de cada grano una soga  con la que colgarte,
que acaso colgada estarás más tranquila, más en calma.

Habrás ganado una nada en la que bañarte,
un mar en el que  culparte cuando –ya tarde-
no quieras estar más tranquila, más en calma,
y un silencio no querido  que te abra la carne a cuchilladas
cuando a una palabra tuya te baje helado por la espalda.


viernes, 6 de julio de 2012

lunes, 11 de junio de 2012

Sin título, ni importancia alguna


Te miro y pienso: aquí estás, por fin.
Y sin embargo, aún nos queda
tanto trabajo por delante, tanta negación,
tanto silencio dramático, el barrido del espasmo.
Nos queda -aún- tanto por pulir, por modelar,
tanta cuerda de la que anudarnos,tanto veneno
con el que emborracharnos, tanta tierra que cavar.
Y pelearnos la frecuencia, la compañía y los modales,
todo tan sutil como podamos, tan salvaje
que tengamos que volver a agarrarnos de los hombros
y mirarnos, forzarnos a mirarnos, otra vez
para recordar cómo nos vestimos las manos,
y que “eres tú, mi vida”, eres tú.
Y soy yo, mi amor.“Soy yo”.

Historias que empiezan...


... con un dibujo en el frigo.

martes, 5 de junio de 2012

Con la espalda es fácil

Escribir con la espalda es fácil:
alargar la vocal de tu lóoooobulo amigo,
llevarla a rastras, solana en tu cadera,
y perder la sintaxis para ganar en tiempo
conque desnudarte y ponerte  a cero.

jueves, 22 de marzo de 2012

Palabras

Para qué sirven las palabras si hay
tanto ruido afuera, tanto dolor;
si no pesan, ni oponen resistencia,
si no sanan, ni liberan, ni te traen de vuelta,
y son sólo letras manidas,
tantas veces inconexas,
que sólo se vuelven música -y arma-
cuando otros las manejan.

Suena "Lioness", de "Songs: Ohia"

Historias que comienzan con un punto

"Creo en el mundo como en una margarita
porque lo veo.
Pero no pienso en él,
porque pensar es no comprender.
El mundo no se ha hecho para que pensemos en él...
(pensar es estar enfermo de los ojos)
sino para que lo miremos y estemos de acuerdo…
Yo no tengo filosofía: tengo sentidos…
Si hablo de la naturaleza
no es porque sepa lo que es
sino porque la amo,
y la amo por eso
porque quien ama nunca sabe lo que ama,
ni sabe por qué ama, ni qué es amar…
Amor es la eterna inocencia
y la única inocencia es no pensar."

Pessoa

Nunca sabe lo que ama; sólo ama, y ama, y ama.

jueves, 1 de marzo de 2012

Tu nombre

Tu nombre se me desgrana en la boca cuando pido el pan, y el agua;

se me escapa cuando digo basta, y adelante,

y me sangra cuando me cortas, cuando me corto, desde que cortamos.

Tú en tu lado del mundo y yo en el mío, pendidos de una letra

sobre la que ya no nos podremos columpiar.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Entre la hierba


Hay un paraíso donde se preñan las aves
con el aroma de las nubes,
donde cierro los ojos al atardecer
y te veo mirándome
entre la hierba,
y entonces los abro….
Los abro.

Suena "Stand in my way", de Micah P. Hinson

miércoles, 18 de enero de 2012

Un azul en el cielo sin semillas

Tendrá sentido, además de luz, el día de mañana

cuando me agache a recoger los restos (anticipados)

y limpie con suspiro y fregona la baba que se me cae al mirarte,

la lágrima lagarta que se me cuela en el escote,

que nada hasta el vientre y allí dice basta y se rinde

y por fin llora, un poco, flojito, cargada de valor.


Tendrá además de luz, razón, el día de mañana

cuando gire la cabeza y ya no estés desafiándome

y ya no estés entrenándome, conteniéndome la respiración

y mis ojos ya no tiendan los tuyos en la cuerda de la ropa

para que los seque el viento a embestidas, como hacíamos tú y yo.


Porque si no lo tiene, qué voy a hacer entonces

con la espalda cargada de ti y sin ganas de marcharme

con la frente marchita de arrugas y un azul en el cielo sin semillas,

con el corazón que está listo para amarte, pero sin amor.


Suena "People help the people", de Cherry Ghost.

jueves, 12 de enero de 2012

El culmen del amor

Pareciera que el culmen de toda evolución personal es dejar de sentir calor y volverse racionalmente frío, selectivamente agradable, o incorregiblemente exigente, hasta para conformarse.

La gente ahora se esfuerza para borrar todo ímpetu amoroso (pese a los ilusos), para controlar los instintos obsesivos, los excesos de cariño. Ya no quieren invertir en amor, sufrir, caer, levantarse. Ilusionarse de nuevo es condenarse a un nuevo fracaso, a una nueva decepción. Qué envidia dan a algunos aquéllos que “controlan”, aquéllos que al subir su propio precio en bolsa diferencian el amor del sexo, que no sufren ya, que se enamoran sólo cuando quieren, de quien ellos quieren, cuando así lo deciden.

Y yo, que aún estoy recomponiéndome de mí misma e intentando averiguar cómo quiero ser de mayor, me pregunto si es oro todo lo que parece, y si una vez que a uno se lo ha comido el frío, es posible alguna vez poder volver a sentir calor.

martes, 10 de enero de 2012

Si corro

No me da miedo jugar,

Qué me queda ya por perder

sino la vergüenza de no tener pasado

ni memoria,

la vejez que recién nacida

muera virgen en mi cuello,

o la garantía de haberme equivocado

otra vez, de nuevo.


Para ganar, en cambio, si corro

aún estoy a tiempo.


Suena "For Dick", de Scott Matthew

miércoles, 4 de enero de 2012

Hazme el favor

Si la vida me borra de las manos las ganas de prenderte fuego

y limpiarte con amor las cenizas luego,

apiádate de mí y no me dejes hibernar lejos de tu cuerpo,

hazme el favor y cuéceme, con mimo, a fuego lento,

y deja que yo sea, por un momento,

la paloma que a claudicar se cuela dentro de tu pecho.

Tenías razón


La verdad es que no, tenías razón.
Fui demasiado pretenciosa.
Demasiada ambición, quizá. Creer que de la noche a la mañana la vida cambia y vuela, como movida por un soplo.
La verdad es que yo tenía razón. No puedo.
Fui demasiado temeraria.
Demasiado temeraria.

Suena Youth Lagoon, "Montana".

lunes, 26 de diciembre de 2011

Al son del tambor

El destino tiene una forma curiosa de hacer y deshacer,

de enmendar (o remendar más bien) los cabos sueltos,

y a ti te lió hambriento la manta a la cabeza, sirviendo

en plato frío la victoria sucia que a fuego y hierro

te ha grabado ante mí una sempiterna marca.


En realidad no me importa si te mereces o no

ser feliz; si en realidad lo eres, o padeces

de algo más que ego, gula y exceso de (propio) amor.

Porque ya bailaste al son del tambor, enardecido,

y cubierto tu cupo, yo de lo que me he reído

es de que el destino a veces se equivoque tanto,y otras,

en cambio, acabe tan lleno de razón.



viernes, 2 de septiembre de 2011

Los idus de tu cara

En los idus de marzo, y abril, y mayo,

Tenías cuerdas saliéndote del pecho y te agarrabas a mi pelo,

Te agarrabas con ellas a mis dedos, como un niño

E ibas dejando posarse el tiempo en nuestro pecho

Arriba y abajo, arriba y abajo, arriba y abajo.


En los idus de verano fueron las culebras tiernas

las que nos amordazaron, picando arriba y abajo, arriba y abajo,

sin darle tregua al amor, envenenándolo,

poniéndonos por primera vez enfrente, soldados

en una guerra que no nos drenó el sudor.


En la distancia del invierno te perdiste,

Y ahora cuando al calor del verano te busco

ya casi no recuerdo cómo eres, y tú no lo entiendes,

pero si no me atas a la fuerza me evaporo.

Así de transparente me he vuelto,

así de fácil me desvanezco.

Cuando aquí no gana nadie

No habrá perro sabueso que me siga cuando encuentre el valor de tragarme la tierra, de fundirme entre la niebla, de correr. No habrá lugar en el mundo que me sirva de posada, lamento que me traiga de vuelta, culpa que no me deje dormir.

Correré y correré hasta romperme las rodillas,

correré y correré hasta volar por los tejados,

llegaré hasta dónde aún no he llegado y te sonreiré, desde ese lado, por fin desde ese lado.

Y todo lo que hice mal, lo que perdí, tendrá sentido,

y todo lo que no lo tenga (si para entonces no me ha consumido) lo lamentaré

(Lenta, profundamente, con ternura, con remordimiento).

O quién sabe, tal vez sin él.

jueves, 18 de agosto de 2011

La historia de la chica que quería un poco

Por mutuo acuerdo ambos amputaron aquel día respectivos brazos, con caricias y pañuelos. Ambos enterraron brazos, con escoba y pala, pico y pala, pico y pala. Y se levantaron de propio pie, ella dirección derecha, él izquierda. Decidieron no volver a verse, por el bien de las heridas.

Y se levantaban con las piernas, comían con la boca, se rascaban con los pies. Con orejas escuchaban y de la garganta hasta reían. Pero el miembro amputado, según los médicos, duele (cosas del cerebro).Ella veía la guitarra, pero sin él (sin ellos) ya no podía tocarla.

Veían la vida y no podían cogerla, veían la felicidad y no sabían como agarrarla. Sin manos, sin brazos, sin hombros, tullidos, muñones, amputados por amor, sin amor.
Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Poniendo flores de a turnos en la tumba de sus brazos, llorando a turnos, sin decírselo (para no encontrarse) por los que eran antes, cuando estaban completos, con brazos, con ganas de usarlos.

Y la vida siguió, muy poquito a poco, y ella desde la derecha, y él desde la izquierda, de seguro (y aun sin brazos), siguen soñando con seguir queriéndose, aunque sea un poco.

Suena: La habitación roja :(

Neuman, en (y de) Murcia

Ayer estaba con unos amigos cenando y decidimos ir a la plaza de Santo Domingo, lugar emblemático en Murcia que hace la mayoría de las veces de centro neurálgico de reunión. Sin esperarlo, encontramos un escenario enorme montado en medio de la plaza, las farolas apagadas y una música que desde el principio me estremeció. Fui corriendo a preguntar a una chica de protección civil el nombre de los artistas, aunque no lo recordaba y me tocó buscarlo esta mañana por Internet. Pero lo he encontrado, “Neuman”.

Cuando me he puesto a investigar quiénes son, me he quedado de una pieza al ver que eran de Murcia, y no sólo eso, sino que con el teclado he coincidido yo de fiesta bastantes veces, por ser el mejor amigo del novio de una de mis mejores amigas. Casualidades de la vida. Yo sabía que tenía un grupo pero nunca lo había oído, y aquí me hallo ahora, rindiéndoles pleitesía por un concierto que me gustó mucho, y por un disco que me ha gustado mucho más.

Así que ésta es otra toma de esta serie de músicos murcianos, de los que nunca se suele mencionar el origen, a los que no se les brinda todo el apoyo que se debiera, pero que salen a la luz, con constancia y talento, como siempre acaban saliendo los grandes.

Pero eso no lo digo yo, ya lo dicen otros, y mucho mejor.

“Tras la disolución del grupo La Fábrica de la Luz, Paco Román decide llevar a cabo su propio proyecto. Así nace NEUMAN.

Paco dedica algunos años a componer y grabar en solitario más de 150 temas, compuestos y ejecutados por él, hasta que a finales del 2009 conoce a Fernando Lillo, un joven pianista cuyas inquietudes y aptitudes musicales le cautivan desde un primer momento. Con él, y por primera vez en su trayectoria, NEUMAN encuentra el aliciente e instrumento definitivo en sus composiciones.

Tras una gira en mayo de 2010 por Suiza, Austria e Italia junto a los neoyorquinos Aluminum Babe, al grupo se le une ese verano el multi-instrumentista Raúl Frutos, con el que el proyecto toma forma definitivamente.

Gracias a la excepcional sintonía y simbiosis musical de estos tres jóvenes murcianos, en septiembre de 2010, NEUMAN lanza su primer trabajo, “Plastic Heaven” (Loopside Records). El álbum tiene rápidamente una fenomenal acogida, tanto por parte de la crítica especializada como por el público en general. Antes de acabar ese año festivales como Microsonidos (Murcia), Wild Weekend Festival (Málaga), Salinas Pop Festival (Murcia) o Monkey Week (El Puerto de Santa María) ya los incluyen en su programación.

En 2011, y con su primer disco ya en el mercado, Neuman ha actuado en el Festival SOS 4.8 PRO, en el “Heineken Día de la Música 2011” en Madrid, en el Red Bull Tour Bus del Festival Internacional de Benicassim (FIB 2011), y ya están confirmados para otros festivales. Asimismo, continúan con la presentación de su álbum por toda la geografía española, álbum del que ya han publicado tres videoclips: “Plastic Heaven”, “Just A Lie” y “I Have the will”, que se emiten en los principales programas y cadenas musicales del país, y en los próximos meses presentarán el cuarto, y último de este disco, “La Yo”. A finales de abril visitaron los estudios de RTVE, donde estuvieron en las “entrevistas acústicas” de Hoy Empieza Todo de Radio 3, emisora que ha supuesto un gran apoyo para ellos desde que publicaron el disco.

Durante todo este año 2011 han continuado intensamente con la promoción de su primer trabajo y no han parado de entusiasmar al público con su contundente directo en salas y festivales españoles. En agosto de este mismo año empezarán a grabar ya el que será su segundo trabajo, con la intención de lanzarlo antes de final de año.

Y aunque parezca difícil después del alto nivel conseguido con “Plastic Heaven”, estamos seguros de que NEUMAN nos volverá a sorprender.

Paco Roman - Guitars & Vocals

Fernando Lillo - Piano

Raúl Frutos- Drums & Banjo”

http://www.facebook.com/neumanmusic

http://www.myspace.com/neumanland

lunes, 8 de agosto de 2011

Historia de una playa

Noto golpear mis pies un pez huidizo que ha creído que son mis muslos rocas.

Me azota por debajo del horizonte que se ondula en mi ombligo, en la playa donde siento el rastro de tu nieve, donde huelo los copos hechos lluvia,la lluvia hecha agua,el agua quemándome la sal.

Aletea entre mis piernas un pez que se convierte, sin saberlo, en mi último tacto, en última escama, y me abre la veda en un mar donde para buscarte me baño, y para llamarte me ahogo,

en vano.

Cierro los ojos y dejo que me llene por completo la negrura del fondo, y bancos de peces ciegos me anidan las costillas, y me hundo lenta, lenta, lentamente, con los ojos abiertos y las manos vueltas de repente algas, viendo cómo sorprendentemente no vienes a salvarme.

Y la radiografía ha salido gris esta vez, no vió el doctor pulmón, ni derrame, ni cornisa. “Está muerta, no cabe duda. Se ahogó”.


Pero qué sabrán ellos.

sábado, 30 de julio de 2011

Entonces uno vuelve a casa.

Entonces uno vuelve a casa. Bueno, uno vuelve, más bien, a donde manda las maletas, a donde están sus padres, sus amigos, la familia. A lo que siempre ha (había) sido su casa, vamos. No se puede negar que ahora casa es un concepto más abierto, la familia es ahora un término bastante más universal, más repartido, variopinto y cosmopolita, y a la amistad se le añaden matices que no valían antes, ni tampoco valdrán después, para el resto de los casos.

Uno vuelve a casa y trae a mitades melancolía y ganas de recuperar el tiempo, y a una misma vez se da cuenta que ya no sabe ni quiere ser sin aquéllos con quienes ha sido tanto tiempo, pero que no hay sitio para ellos en la nueva-vieja-vida a la que se ha vuelto. Hay que soltar amarras y dejarlos ir, empequeñecer su recuerdo y limitarlo a un par de objetos guardados, a fotos estratégicamente colocadas. A una sensación de valentía nueva, una mirada distinta, como de corazón roto, curtido, maduro. Inteligencia emocional.

Uno vuelve a casa y la casa ya no le parece tan bonita. O si eres afortunado tal vez sí, pero hay algo que falla, hay muebles que molestan, ausencias que taladran. Y comprende que así es la vida, y comienza poco a poco a intentar reconstruir su identidad, salvando un poquito de aquí, otro poquito de allá, adaptándose a las normas de las que ya se había olvidado.

Y es duro. Duele comprobar que esa personalidad inventada desde cero cuando uno está fuera no es tan auténtica donde aquí ya todos te conocen, desde mucho antes de que soñaras con la posibilidad siquiera de ser distinto. Y tus mismos amigos, a los que amas, los que te han guardado el hueco y te quieren de vuelta intacto, te obligan, inconscientemente, a ser esa persona a la que quieren, ese carácter definido al que tanto han añorado. Pero si eres valiente concilias, negocias, luchas, e intentas sutilmente meter sutiles cambios que te dejen, sin defraudar a nadie, seguir sintiéndote dueño de ti mismo, hecho a tu medida, diferente, renovado, limpio, con ganas de asombrar al mundo, de asombrase uno mismo, poniendo a punto otra vez esas cosas que nunca hice, esos hobbies que dejé olvidados.

Una vuelve a casa y hecha tanto de menos su casa de antes, que le duele ver en las paredes las fotos ridículas que pegó cuando tenía dieciocho años y que hace mucho que ya no importan nada. Y las tira. Y por fin tira las cartas de infancia, tira jarrones, y flores, tira llaveros, ropa, zapatos, libros, y los tickets del cine de algún par de exnovios. Limpia las paredes y da una mano de pintura, y el dormitorio se convierte en un punto de partida neutro, en una sacudida de manos donde la victoria es simplemente no permitirse una derrota, aunque ésta vez no haya ganador.

Y uno vuelve, y cuando vuelve aún no sabe que de noche el corazón se le pondrá pequeño, que en los bares ya no podrá pedirse esa cerveza con esa persona con las que te has tomado tantas, no se compartirá más veces el desayuno, ni las tardes femeninas, ni las películas en el salón con tés de hierba, por ejemplo. Que no podrá ya comentar anécdotas porque nadie aquí las habrá vivido, y la distancia pondrá polvo de por medio con aquellos que ahora dicen prometerte, como tú les prometes a ellos, amor eterno, atención continua, y el mismo hueco en el alma, para siempre.

Pero a la tristeza, a la nostalgia y a la pena, al final le podrá la desidia, el aturdimiento, la falta de parámetros. A la añoranza le podrá la necesidad de sobrevivir, de adaptarse al medio, de encajar. Y el tiempo, que todo lo cura, también curará esto.

Y lo que durante un año ha sido tu vida, pasará a ser tan sólo un año de tu vida, por mucho que ahora a uno se le rompa el alma sólo de imaginarse que podría existir siquiera esa remota posibilidad.