domingo 22 de noviembre de 2009

ES TAN POCO

Lo que conoces
es tan poco
lo que conoces
de mí
lo que conoces
son mis nubes
son mis silencios
son mis gestos
lo que conoces
es la tristeza
de mi casa vista desde afuera
son los postigos de mi tristeza
el llamador de mi tristeza.

Pero no sabes
nada
a lo sumo
piensas a veces
que es tan poco
lo que conozco
de ti
lo que conozco
o sea tus nubes
o tus silencios
o tus gestos
lo que conozco
es la tristeza
de tu casa vista desde afuera
son los postigos de tu tristeza
el llamador de tu tristeza.

Pero no llamas.
Pero no llamo.

Mario Benedetti

martes 17 de noviembre de 2009

Te quiero siempre

Hoy entrarás descalza aquí, intentando encontrar los nexos que te mantengan cerca de mí ahora que probablemente te sientes lejos, fuera de lugar, relegada, abandonada, exiliada de mi círculo y mi vida. Y por ende, de la tuya.
Vendrás aquí sin esperar nada concreto, sin saber que hoy vas a ser tú la que va a esconderse detrás de cada letra, y quizá hagan falta diez líneas para que comprendas que sí, que eres tú, y esto es para ti. O acaso lo sabías desde el principio, tú que tan bien me lees la mente cuando quieres.
Lo que importa es que ya lo sabes, sin decir tu nombre ni apellidos. Entre nosotras todo trámite siempre ha sido perder el tiempo, matar la magia, hacernos comunes y vulgares, que no nos hace falta cuando estamos juntas.

Y en realidad no tengo nada que decirte, sólo me apetecía aparecer, o simplemente tenderte una mano cuando tú lo hicieras, para recordarte que siempre estoy contigo, cuando lo quieres y cuando no, cuando me necesitas y cuando te las ves sola, cuando te lo digo y cuando me lo callo, cuando te hago falta y cuando te fallo, cuando me doy cuenta y cuando me olvido del todo que eres para mí.

Y ya sabes que no ando perdida si no me coges de la mano porque siempre caminas y me esperas delante, que para que seas gigante referencia no me hace falta tocarte desde cerca, porque estás aún cuando te vas y hueles aún ida, y aunque a veces pienso que sobra decírtelo, lo que nunca me sobra es sentirlo en todas partes, que te necesito como al agua aunque a veces no te beba, que soy quien soy porque tú me has hecho seguir queriendo serlo. Y soy quien soy hoy porque tú me has enseñado como evitar las piedras, y cómo afrontar con inteligencia cada caída que no hayan querido perdonarme ellas, y te debo tanto que por pereza nunca te lo explico.
Y te quiero tanto que por obvio nunca te lo digo.

Pero tú ya lo sabes, siempre lo has sabido y siempre lo sabrás, porque contigo siempre hay siempre, y siempre lo habrá.
Y te debo tanto que por pereza nunca te lo explico.
Y te quiero tanto que por obvio nunca te lo digo.

Pero hoy necesitaba hacer una excepción, y el abrazo me lo guardo para el viernes 27.

lunes 16 de noviembre de 2009

A lo más alto...

El jueves pasado unos poquísimos tuvimos el privilegio de ver brillar con luz propia a un joven que, sin mayor pretensión que disfrutar y hacer lo que necesita para ser, se alzó con el triunfo del Creajoven (el concurso que anualmente hace el Ayuntamiento de Murcia para descubrir jóvenes promesas como ésta) en la Escuela de Arte Dramático, modalidad Canción de Autor.

Fuimos muy pocos los que pudimos conseguir entradas por lo limitado del aforo, pero eso no es excusa para perderse sus letras sin ningún desperdicio, que tanto dicen y tanto esconden. Podéis escucharle en su myspace (www.myspace.com/joseandresgomez), e incluso leerle en su blog, el www.elborradordemiretrato.blogspot.com, antes de que se haga asquerosamente famoso y ya no publique nada ;)

Estuviste perfecto, Jose, llenando el escenario con esa simpatía tan tuya, poniéndonos la carne de gallina al hacerte grande en el escenario, y al salir como un tímido y humilde campeón de guitarra al hombro a volcarte en los fieles fans que te esperamos para darte el abrazo que necesitábamos para recobrar las fuerzas tras tanto orgullo derramado. Porque no sólo ganaste tú; el premio nos lo llevamos todos los que siempre hemos creído en ti. Los que, como yo, por destino, o azar, o casualidad, hemos tenido la suerte de conocerte, y poder contar para ti, y contigo.

Así que no te olvides que, entre sueño cumplido y sueño cumplido, me debes un café, y algún que otro rato.





video

martes 10 de noviembre de 2009

Día 0

Conté hasta tres mil millones antes de tragar saliva por decimonovena vez, y escondí la cara entre las manos intentando improvisar alguna manera original de acortar distancias.
Rehuí tu mirada a escaso medio metro de la cara, y fingí no albergar más intención en mi repentino encuentro que la más azarosa casualidad.
Me maldije por no ser capaz de llevar a cabo mis planes minuciosamente preconcebidos, y quise ahogarme en el agua que desde el principio nos alcahueteó.
Y entonces tú, harto de tanto rodeo infantil, me miraste, y decidiste contribuir estoico a que ambos dejásemos de ser el par de idiotas que durante un par de semanas venimos siendo. Y despejada toda duda, tenías voz, y me la dirigiste a mí.
A mí, a mí , a mí.
A mí, que tanta suerte tengo de que al menos tú tengas boca cuando estás conmigo.
Hoy me has hablado y se ha parado el mundo, y ahora que has abierto la veda yo he cargado la escopeta con alevósica intención.
Y no importa que no sepas lo importante que ha sido para mí poder decirte “te veo mañana”.
Porque sí, yo supe que hoy era el día cero.
Y te voy a ver mañana.

sábado 7 de noviembre de 2009

Inciertas matemáticas


Todo el mundo que me conoce lo sabe.
Sabe que me sabe a pobre siempre
el rico tacto de no tener de qué llorar
ni necesitar tener porqué reír
para reírme a veces.

Todos los vecinos de mi casa prestada
supieron horas antes que yo
que te irías, pese a que yo ya lo sabía
antes de haber querido que vinieras
a colocarme bien las cortinas de la cama.


Todo el ruido que se oye desde la puerta del balcón
no es más que el soplo gélido de saber
que te hace gracia verme torpe y patizamba,
pues no concibo ser otra que payaso ardiente
eternamente condenado a llevar careta por coraza,
sabiendo que es la huida siempre la más cómoda respuesta
al verdadero rostro que es para ti amenaza.

Esta lluvia tardía entra en nuestras vidas
con carácter de incierta divisa, y no planteé
la oferta ni la demanda en términos de bonanza alguna,
ni estudié técnicas de mercado en los ratos libres
que no dediqué a vivirme excesiva y antinatural.
Te cambio lo que me falta de voluntad
si me das lo que te sobra de amor.


Será que he perdido la voluntad de hacer las cosas bien,
pero aún me sobra la de querer hacerlas.
Si me levanté un lunes por la mañana
y era un cielo colmado de aves,
hoy marcharon a colmar los cielos
que se niegan a traérmelas de vuelta.

Y yo te cambio lo que me falta de voluntad
si me das lo que te sobra de tu amor.

La amapola tiene rojo sangre

Cada 11 de noviembre, a las 11 de la mañana, se conmemora el Día del Recuerdo en muchos de los países de la Comon Wealth, especialmente en Inglaterra, Estados Unidos y Canadá. Y es que el 11 de noviembre de 1918, a las 11 de la mañana se firmó el Armisticio que significó el fin de la Primera Guerra Mundial.

Este Día para el Recuerdo fue idea del Rey Jorge V, y la tradición exige en estos países que se respeten entre uno y dos minutos de silencio en memoria de los caídos en la Primera y Segunda Guerra Mundial. En algunas ciudades llegan incluso más lejos, como Londres, por ejemplo, donde lanzan miles de amapolas de papel en las calles.

¿Y por qué amapolas?

La amapola roja es el símbolo con el que la Common Wealth recuerda a los miles de mujeres y hombres que perdieron sus vidas luchando por la libertad y la democracia en las dos guerras mundiales, en la guerra de Corea y en misiones de paz mundial. Durante las guerras napoleónicas, un escritor encontró una relación entre la amapola y los muertos en combate. Este escritor se dio cuenta que campos que eran estériles antes de una batalla (antes de la Primera Guerra Mundial, pocas amapolas cubrían los campos del Artois y Flandes)., parecían explotar llenándose de amapolas escarlatas después que los combates terminaban.
Cien años más tarde del descubrimiento de este escritor, durante los terribles bombardeos que se sucedieron en la Primera guerra Mundial, los terrenos gredosos (arenosos de color blanco-azulado) típicos de la zona, al ser removidos y mezclarse con la carbonilla producida por las deflagraciones favorecieron la aparición de multitud de amapolas . Entonces, un médico canadiense, el Teniente Coronel John McRae escribió el poema de guerra más famoso de todos los tiempos, "En los Campos de Flanders" (In Flanders Fields), donde describió esta relación entre la amapola y la guerra.
De esa manera, la amapola escarlata se convirtió prontamente en símbolo de los soldados muertos en combate.




Los Campos de Flandes. John McRae

In Flanders fields the poppies blow
Between the crosses, row on row,
That mark our place; and in the sky
The larks, still bravely singing, fly
Scarce heard amid the guns below.
We are the dead. Short days ago
We lived, felt dawn, saw sunset glow,
Loved, and were loved, and now we lie
In Flanders fields.
Take up our quarrel with the foe:
To you from failing hands we throw
The torch; be yours to hold it high.
If ye break faith with us who die
We shall not sleep, though poppies grow
In Flanders fields.
***
Las amapolas soplan en los campos de Flandes
entre las cruces, fila a fila
marcando nuestro espacio; y en el cielo
las golondrinas, aún cantando embravecidas, vuelan
sin oírse apenas, entre los cañones.
Somos los Muertos. Días antes
vivimos, sentimos el amanecer, vimos el brillo del ocaso,
amamos y fuimos amados, y ahora aquí yacemos
en los campos de Flandes.
Retomad la disputa que fue nuestra:
Estas débiles manos os entregan hoy
la antorcha, levantadla alto.
Si no seguís a los que morimos
no podremos dormir, aunque crezcan las amapolas
en los campos de Flandes.


(Fuente: Diversas páginas de Internet).


Y ésta es la historia.
Así que ya tenéis otra de las amapolaciones que voy descubriendo, y que me hacen cada día estar más orgullosa de haber escogido de forma totalmente intuitiva una flor tan especial, tan aparentemente común y vulgar, pues esto demuestra que a veces lo más frágil es lo más fuerte, lo más corriente lo más bello, y lo más invisible lo más importante.

Y recordad que el 11 de Noviembre está bien cerca, y las amapolas se alzarán para colonizar el mundo y volverlo amor, homenaje y agradecimiento.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Teorización sobre el gimnasio (III)

Resumen técnico:
Tiempo transcurrido: 3 meses y 3 días
Frecuencia: Entre cinco y seis días por semana (libro sábados y/o domingos)
Adelgazamiento: 3 kilos aproximadamente. (Empieza a notarse en la “cartuchera”)
Endurecimiento: Estabilizado, aunque he dejado la tonificación a efectos secundarios de ejercicios aeróbicos (qué acabo de decir???)
Estado de ánimo: Aumento de la impaciencia y de la desmotivación por los lentos resultados.
Nivel de adicción: Medio. Íntimamente ligado a la desmotivación.
Record histórico: 35 minutos corriendo.
Amores platónicos: Dos: el caballero misterioso del gorro plateado, y mi simpático monitor.

Efectos secundarios:
-Reducción considerable del tiempo que dispongo para estudiar, ahora que mi vida académico-profesional ya está aclarada.
-Familiarización con vocabulario específico y mayor comprensión de la biología deportiva.
-Cada vez menos vergüenza hacia el propio desnudo.
-Eliminación de los excesos gastronómicos por cargo de conciencia tras tanto esfuerzo.
-Vuelta a la costumbre de verme sin pintar.
-Ensanchamiento sutil de ciertas prendas de vestir. Reducción de mi primera talla.
-T oda mi música completamente aborrecida por no soportar ya los 40 principales y llevarme mi ipod.
-Leve estropeamiento del pelo por el continuo enjabonamiento.
-Susceptible aumento de las miradas masculinas.
-Aumento muy considerable de la capacidad pulmonar en carrera.
- Sensación impagable y continua de que algún día merecerá la pena todo el esfuerzo. (Ya sólo queda un mes para ese supuesto tope!)

Lo sé, lo sé, se nota cierto negativismo. Pero no abandonaré, lo prometo.

lunes 2 de noviembre de 2009

Amapolaciones

Un día se me ocurrió recopilar todas las cosas que encontrara en la vida cotidiana que contuvieran amapola en alguna de sus formas, aunque fuera sólo su nombre o su imagen.
Descubrí entre otras cosas que el famoso perfume de Kenzo está creado con esencia de amapola, aunque no se lo recomiendo a nadie (quizá por ser de todo menos juvenil, qué le voy a hacer si aún estoy en la fase de las colonias frescas ^^) . Aún así, la poca información que he encontrado y el poco tiempo que he dedicado a encontrarla, la verdad sea dicha, me han hecho centrarme en el ámbito de la música. Y así inauguro una nueva categoría en este blog destinada únicamente a recopilar canciones que contengan la palabra amapola o hagan referencia directa a la misma. Por supuesto, si alguno conoce más su ayuda será infinitamente agradecida!!!!!!!!!!!!!! ^^

He aquí las tres primeras (que además, me encantan!!!).


DÉJALO FUERA. CARLOS CHAOUEN.

No hay paisajes de salitre donde no estés tú
con un cuerpo transparente
y una mirada que quema.
No hay horizonte que no busque en su retina luz
ni deseo más urgente que el que me das tú, sirena.

Eso no son ojos, son amapolas,
ya quisiera la virgen tener tu corona.
El tráfico para el estrecho,
y yo no paro de cruzar tu pecho;
mi faro te alumbra estrella, a ti sola.

Yo quiero ser Nazareno de tu paso en primavera,
y tener semana santa al compás de tus caderas.
En un desierto de crema eres lisergia de aire y besos,
y al soltarte la melena, en el mapa de tu cuerpo tuve el universo.

Y en el oasis de tu piel morena,
yo me pierdo en el itinerario de tus venas.
Llévame contigo mar adentro, líbrame de esta pena.
Como un adicto a la adormidera*
después de tenerte cerca de mis venas,
Llévame contigo mar adentro, lo demás déjalo fuera.

Déjalo fuera que yo seré tu abanico
cuando el aire no te quiera mover,
te meceré yo un poquito.
Déjalo fuera, yo te mojaré el ombligo
si la lluvia ya no quiere caer.
Ya no me voy de tu vera...

Han pasado cuatro lunas, y mi corazón
ya no tiene más herencia, que un océano profundo.
Me quedo con tu saliva como un adiós,
y me das una sentencia cada vez que me hundo.

Y en tu gemido la playa explota
subiendo mareas a orillas del vicio
si viene el levante te vuelves loca, loca,
y me das con tu boca
la blanca espuma de los sentidos.

Son mis puntos cardinales los lunares de tu cuerpo,
el norte ya lo he perdido porque al sur brota
el manantial del que bebo,
y desde oriente a poniente no hay nada como tu misterio,
y tengo el mapa del mundo en tu mapa detallado,
hecho de carne y hueso.

Y en el oasis de tu piel morena,
yo me pierdo en el itinerario de tus venas.
Llévame contigo mar adentro, líbrame de esta pena.
Como un adicto a la adormidera*
después de tenerte cerca de mis venas,
llévame contigo mar adentro, lo demás déjalo fuera.

Déjalo fuera, que yo seré tu abanico
cuando el aire no te quiera mover,
Te meceré yo un poquito.
Déjalo fuera, yo te mojaré el ombligo
si la lluvia ya no quiere caer.
Ya no me voy de tu vera...

*adormidera: somnífero muy potente que contienen ciertas variedades de amapola.



AMAPOLA. (Varias versiones)

Amapola, lindísima amapola,
será siempre mi alma tuya sola.
Yo te quiero, amada niña mía,
iqual que ama la flor la luz del día.
Amapola, lindísima amapola,
no seas tan ingrata y ámame.
Amapola, amapola,
cómo puedes tú vivir tan sola.

Yo te quiero, amada niña mía,
igual que ama la flor la luz del día.

Amapola, lindísima amapola,
no seas tan ingrata y ámame.
Amapola, amapola,
cómo puedes tú vivir tan sola.


AMAPOLA. JUAN LUIS GUERRA

Abre las hojas del viento, mi vida,
ponle una montura al río,
cabalga, y si te da frío te arropas
con la piel de las estrellas,
de almohada la luna llena, mi vida,
y de sueño el amor mío.

Y una amapola me lo dijo ayer,
que te voy a ver,
que te voy a ver,
y un arcoiris me pintó la piel
para amanecer contigo.

Cierra la noche y el día, mi vida,
para que todo sea nuestro,
y una gran fuga de besos
se pose sobre tu boca,
y que el trinar de las rosas, mi vida,
te digan cuánto te quiero.

Y una amapola me lo dijo ayer,
que te voy a ver,
que te voy a ver.
Si tú crees en mí
no le temo a nada.

sábado 31 de octubre de 2009

Está el cielo en tus ojos

Está el cielo en tus ojos,
y no es porque sean azules,
o grises, o negros, o blancos,
ni porque sean tus pestañas cuervos
ni infinito y calmo tu mirar,
ni lo es tampoco por hundirme en el vacío
de tu no hablarme y mi no escuchar
sin que me haga frío tu frialdad furtiva.

Está el cielo en tus ojos,
y no es porque sea azul
el destello carcelario de tu pupilo ataque;
y está todo él preso de tus párpados,
porque humilde sabe que no puede
rendirte pleito ni plantarte cara,
y se subordina a tu mirada
exprimiendo la gloria de existir contigo.

Está el cielo en tus ojos,
y es sin embargo el suelo de los míos
el que se mata por ser
la linde y horizonte donde mueran
tus contornos vendavales,
y es al mirarte cuando entiendo
que no es el falso cielo sobre mi cabeza
más que la copia y réplica que a igualar no alcanza
el arcano cielo de los tuyos,
que ha sido, desde siempre y para siempre,
el único original.

martes 27 de octubre de 2009

Retrospectiva fotográfica

Dada la polémica levantada por mi cambio constante de cabeceras, y para demostrar que lejos de obedecer a un acto superfluo todas ellas me acompañan siempre en el recuerdo, decido hacer una retrospectiva de todas las utilizadas, que subiré entre hoy y mañana, y dejo abierta una votación si así lo queréis que elija la mejor cabecera, y que me haga volverme, quién sabe, monogámica ("cabecerísticamente" hablando). O tal vez no :)





















pd:y agárrense, bloggeros míos..he preparado un aluvión de cabeceras que los tendrá entretenidos durante al menos un año!!!!!!!! ^^

lunes 26 de octubre de 2009

Cura de amor propio

Quizá con dos terrones de azúcar tuviera bastante
para poder tragar esta agonía amarga de sentirme
la diana de tus flechas certeras, que nunca son de amor;

y pudieran tal vez bastar dos bofetadas bien calientes
para mirarme al espejo y bien alto repetirle a ciegas
que no soy menos brillante porque tú no me veas.


Y después de eso, y a pies juntillas, creérmelo,
con la voz en grito y también en baja, incrédula
al pensar que un día te dejé mirarme sin cobrarte nada,

regalándote la miel que a tu hocico de asno le está vetada,
intentando que me haga feliz entender que me libré
de compartirme contigo, que entre el estiércol amas y te bañas.

(Fotografía: "Julia", por Juan Carlos Toledo Tomás )

viernes 23 de octubre de 2009

Natación, je t'aime...


Howard Schatz. "Waterdance"

El agua me trajo tu beso, y entre la espuma me hizo el amor
como lo hace el arrullo que vence las hipócritas negativas
anteriores al sucumbir de los tirantes de un muro sujetador
que por copa no reclama más que el cuenco de tus manos.

Al agua le mandé mi beso, y entre las olas te hice el amor
sin que fuera necesario tener que acercarme a tu piel de roca
para deshacerme la voz y parirla en burbujas de sexo implícito
mientras tu espalda remendaba sin aguja la mía desde la otra orilla.

Y mi exhausto cuerpo te agradeció en miradas preñadas
un encuentro tan intenso que pudiera haber sido verdad
sin dejar de ser mentira, y salí radiante del agua hirviendo,
empapada en la vanguardia de gotas refractadas por tu luz difusa.




(Dedicado a un gorro blanco y unas gafas plateadas, que me obligaron a exprimirme al máximo para no dejarme nunca vencer por él.
Dedicado también a nuestros rostros cruzados a medio metro, a tu merecida forma de dejarme atrás, a tu espalda salida de otro mundo.
Dedicado al más claro pulso de fuerzas..., a la más obstinada competencia..., a la experiencia más erótica... que he tenido en toda mi vida.)

lunes 19 de octubre de 2009

Para variar

De haber sabido que tenía cosquillas
no te habría apartado las manos tan a la ligera
ninguna de las veces que acabaste usándolas
de hábil icono que lucha siempre en nombre del amor.


Habrías podido hacerme reír alguna vez para variar,
y yo habría sido, para variar también, alegre
y risueña, y femenina, y dulce; y me habría relajado,
por cambiar un poco, arropada en tus brazos cálidos.


Y ahora, como siempre tarde, llega la risa,
encontrada de casualidad a media tarde,
y descubro que las cosquillas que no tuve
y quizá ahora tuviera, están burlándose de mí.


Pero ya sabes que soy tímida y reservada
cuando están vetadas las palabras,
y que me siento fuera de juego y en terreno hostil
cuando me acerco demasiado a ti sin armadura.


Así que esta súplica es para rogarte que no me hagas
pedirte, que no me hagas necesitar decirte,
que quiero que me hagas reír, y que me hagas feliz,
para variar un poco.


Porque aunque me notes rígidas las escamas de lagarto,
no es más que el desuso y la falta de costumbre,
y esa extraña manía de no saber vencer la parálisis
de desearte hoy en concreto, y siempre en general.

viernes 16 de octubre de 2009

FRASE CÉLEBRE

Le pido prestada esta entrada a mi bruja favorita, pues parece que en muchas cosa tenemos gustos ciertamente parecidos, y sólo ella y yo sabemos cuánto... ;)

Te lo robo, pequeña, porque es una de mis grandes verdades, descubierta para mí por tí, inventada para ambas por otros. Y ahora, para todos los demás.

Y aprovecho para decirte desde aquí que te quiero muchísimo, brujita, aunque vayas a hacerte grande lejos de mi lado.

"A mí no me atrae un buen culo, un par de tetas o una polla así de gorda; bueno, no es que no me atraigan, claro que me atraen: me encantan, pero no me seducen. Me seducen las mentes, me seduce la inteligencia, me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve que vale la pena conocer..., conocer, poseer, dominar, admirar…La mente, Hache, yo hago el amor con las mentes. ¡Hay que follarse a las mentes!"
Martín Hache

lunes 12 de octubre de 2009

Justicia

Todas las almas que en cada aliento
he ido dejando escapar, volverán
en grito de guerra ecuánime
a arrancarme explicaciones de entre los dientes,
a ponerme la pistola en la nuca
y vengarse de todas las cartas que
a lo largo de esta vida he barajado mal.

Y yo no haré nada al respecto,
salvo levantar un par de milímetros mis gafas inservibles
para enfrentar sus miradas
con total tranquilidad.
Y echaré café en sus tazas de ajuar caduco
y abriré los brazos
esperando bala, o látigo, o golpe, o flecha
que me condene a la culpa eterna
o a la libertad final.

Y mientras en la calle halla silencio
y nuestros amigos hagan cola desde afuera
para ser los primeros en enterarse de
en qué acabó nuestro pleito,
se hará carbón, y ceniza y tierra
todo lo que antes fue objetivo, razón y recuerdo.

viernes 9 de octubre de 2009

Segunda oportunidad

Si mi amor por ti fuera tan inmensamente grande
que hubiera colmado con creces el cupo de una vida,

Y teniendo en cuenta que tras amarte tanto
como para morir abrasada en mi propio incendio
me obligó la ceniza a levantarme y nacer de nuevo,
poniendo con esta muerte el contador a cero,

entonces quizá quepa la esperanza de que en esta nueva vida
pueda aún tener derecho a prenderme el alma
e inmolarme el cuerpo,
si ese Él existe, y me ama, y me mira y dice
que aún estamos a tiempo de morirnos, y no por viejos.

jueves 8 de octubre de 2009

Game over

Quise que probáramos un juego nuevo
que me recomendó alguna vez algún alguien
en algún lugar donde es tremendamente fácil
desoír los adentros y saltarse las normas
que usamos siempre para protegernos,
o para exculparnos de toda cobardía,
de toda gracia,
de toda astucia.

Quise que probáramos ambos
un juego que para ambos nos era desconocido,
creyendo que por no haber ventajas
no habría tampoco vencidos.
Y vencida me hallo en cambio,
desarmada por tu sonrisa y tu arrullo suave,
desarmada por tus ojos tristes de carbónico negro,
desarmada por tu extraña forma de inexperiencia dulce.

Quise que jugáramos a un juego
que sobre el papel tendrías ganado,
sabiendo que en mi afán competitivo
jamás cedería una ficha,
jamás vendería una calle,
jamás te regalaría un turno,
ni me quitaría prenda alguna
que tuviera un destino diferente
que el mutuo descubrimiento personal.

Y en el mismo momento en que el juego deja de ser juego,
el juego ha terminado,
y me dejas confusa en medio de la nada
sin saber qué hacer ahora con los tiempos pautados
que desde el inicio le robamos siempre
a la temida improvisación.

Y en la magia de no tener que hacer magia
para volar bien alto,
e incluso en la magia de no poder ser magia
caer tan bajo a tu lado,
me encuentro desarmada,
y vencida,
y triste,
siendo la tuerca girada,
la imprevisible que más duda
en esta duda bilateral.

Sin más ocio que el quebrado negocio
de haberte llegado a querer un poco.

domingo 4 de octubre de 2009

El hombre perfecto

Los médicos no tienen tiempo para hacer feliz a una mujer, eternamente estudiando. Los poetas y cultivadores de la palabra nunca podrán conformarse con los cafés recalentados y las sobras del cocido (Benedetti está excluido de este grupo, seguro que comía las comidas de su mujer con muy buena cara ^^). Los matemáticos no saben cómo explicar la naturaleza irracional de sus sentimientos. Los deportistas no pueden consentir que estés gorda. Los hombres de negocios no pueden darte otra categoría que mujer florero. Los albañiles llegan a casa cansados de trabajar. Los electricistas y fontaneros pueden cumplir la fantasía sexual de una mujer, pero llegado el caso no conocen restaurantes a los que llevarte a cenar. Los bohemios no entienden la palabra monogamia. Los artistas son siempre homosexuales. Los divorciados y viudos jamás superarán sus relaciones anteriores. Los científicos jamás saldrán de su laboratorio. Los machos sexualmente complacientes te harán sentir de repente demasiado inteligente. Los veterinarios preferirán siempre a su perro.

Sea cual sea la excusa ningún hombre será capaz de hacer feliz a una mujer como ella siempre sabrá hacerle a él. De manera que, mujeres del mundo, sean astutas. Pícaras y prácticas. Busquen un hombre viejo y asquerosamente rico. De los muchos papeles que los hombres hacen jugar la mujer desde tiempos inmemoriales, no creo que ser “animadora” de un vejestorio que te pague en vueltas alrededor del mundo y cruceros lujosos sea de lo peor que hay. Hay muchas formas de ser puta, muchas formas de ser hija, muchas formas de ser florero. En ningún otro caso te van a saber tan bien.


Y bueno, quizá yo aún no sea tan pícara, ni tan astuta, ni tan práctica. Y creedme que no tengo las medidas adecuadas para ser objeto de tan alta puja, y en realidad aún encuentro fascinantes ciertas razones masculinas de infelicidad femenina. Pero una cosa sí que os digo…

Qué no haría yo por una vuelta al mundo….

viernes 2 de octubre de 2009

Dedicado a la luz que irradias

Tienes suerte de que me haya prohibido a mí misma dedicarte noches en blanco en plena auto-obligada abstinencia sentimental. Haré un esfuerzo cada día menos duro por no pensar que tus brazos eran tan fuertes que podías sujetarme la vida en ellos, sin permitirme oponer mayor resistencia que la de mi necesidad de no soltarme. Me regalo un par de minutos para añorar la sonrisa pícara que me dispensabas al echar siempre la moneda adecuada, las rutinas que nos ha costado tanto tiempo fijar, y de las que ahora me va a costar deshacerme.
Tienes suerte de que me esté concediendo indulgente una pequeña prórroga que mañana negaré haber gastado, para escuchar de nuevo tu silencio junto a mi oreja, para ver otra vez las quemaduras que mi mirar te dejó en la piel.


A veces, no creas, extraño lo fácil que era dejarse llevar por la ilusión de creernos capaces de conseguir todos nuestros sueños, por la convicción plena de que siempre nos bastaríamos los dos para festejar nuestros aciertos, y llorar nuestros desaciertos, cogidos de la mano. Tu índice junto al mío, cansados de luchar contra todos los demás.


Otros han obtenido mucho más, mereciendo mucho menos. Y realmente tú eres mucho más afortunado que todos ellos, pues tienes suerte de que en vez de regalarte palabras reversibles (como lo son siempre las palabras), dedique ese esfuerzo en hacerme más y más grande, más y más fuerte. Es la mejor inversión en nosotros que se me ha ocurrido, por si algún día vuelves y la quieres cobrar en aire, y hueso, y pellejo, y sábanas. Costó, pero al fin comprendí que la mejor forma de quererte es quererme. Y no necesitarte nunca.

Y ahora que expiró tu tiempo, ya sólo eres uno más, muy por detrás de mí.

miércoles 30 de septiembre de 2009

Teorización sobre el gimnasio (parte II)

Resumen técnico:
Tiempo transcurrido: 2 meses completos
Frecuencia: Entre cinco y seis días por semana.
Adelgazamiento: 2 kilos aproximadamente. (Sobre todo los pechos ^^)
Endurecimiento: notable. Mejor distribución de lo que no se va ni a tiros ^^
Estado de ánimo: Muy positivo. Felicidad absoluta.
Nivel de adicción: Medio. A veces me da pereza levantarme, aunque aún no me lo he fugado nunca..ejjejejje
Amores platónicos: Mmmm….ninguno (raro, eh?jejej. PUES SÍI!!!!!!!)

Efectos secundarios:
-Conseguir hacer algo útil mientras toda mi vida académico-profesional se resuelve.
-Entretenido estudio sociológico de los distintos tipos de personas que acuden a un gimnasio.
-Cada vez menos vergüenza hacia el propio desnudo.
-Aprendizaje de cómo estirarme el pelo con los secadores del gimnasio ^^
-Eliminación de los excesos gastronómicos por cargo de conciencia tras tanto esfuerzo.
-Posibilidad de disfrutar de la contemplación de uno mismo continuamente en el espejo sin quedar de narcista ^^ (cada día más por tener la figura susceptiblemente más bonita)
-Ensanchamiento sutil de ciertas prendas de vestir. ^^
-Ligero sentimiento de superioridad hacia los sedentarios (ya no somos de esas!!!^^)
-Posibilidad de aborrecer toda mi música por no soportar ya los 40 principales y llevarme mi ipod.
-Placer de conocer a todos los monitores, que debido a mi/nuestra rara ejecución de todos los ejercicios siempre nos están supervisando..jajajaj
-Mayor ingesta de agua, que es muy sana.
-Reconocer las señales que indican que todos los monitores son gays..jajajja
-Odio exacerbado hacia ciertas señoras de avanzada edad que llevan la pierna en pilates hasta donde yo no la llevaré nunca.
-Odio aún más exacerbado hacia esas malditas cerdas guapas, delgadas y duras que sólo van al gimnasio para exhibirse y deprimirnos a las demás..Y SON LA MAYORÍAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA ¬¬
-Perfecta compatibilidad con el deporte nacional y uno de mis grandes hobbies: el marujeo y critiqueo ^^
-Mucho mejor humor y positivismo, sin duda alguna. (El otro día me sorprendí diciendo “Hay que ver lo bonito que es vivir, joder!”ajjajaj)
-Sensación impagable y continua de que algún día merecerá la pena todo el esfuerzo. (Me han dicho que a los cuatro meses empieza a notarse..jajajaj)

martes 29 de septiembre de 2009

She wolf

Realmente shakira se ha salido con su nuevo single, aquí dejo la letra porque ya ni siquiera se la entiende cuando canta.


“Loba”

Sigilosa al pasar
Sigilosa al pasar
Esa loba es especial
Mirala, caminar caminar

Quién no ha querido a una diosa licántropa
En el ardor de una noche romántica
Mis aullidos son el llamado
Yo quiero un lobo domesticado

Por fin he encontrado un remedio infalible que borre del todo la culpa
No pienso quedarme a tu lado mirando la tele y oyendo disculpas
la vida me ha dado un hambre voráz y tu apenas me das caramelos
Me voy con mis piernas y mi juventúd por ahí aunque te maten los celos
CH
Una loba en el armario
Tiene ganas de salir
Deja que se coma el barrio
Antes de irte a dormir

Tengo tacones de aguja magnetica
Para dejar a la manada frenetica
La luna llena como una fruta
No da consejos ni los escucha

Llevo conmigo un radar especial para localizar solteros
Si acaso me meto en aprietos tambien llevo el número de los bomberos
ni tipos muy lindos ni divos ni niños ricos yo se lo que quiero
pasarla muy bien y portarme muy mal en los brazos de algún caballero

Una loba en el armario
Tiene ganas de salir
Deja que se coma el barrio
Antes de irte a dormir

Cuando son casi la una la loba en celo saluda a la luna
Duda si andar por la calle o entrar en un bar a probar fortuna
Ya está sentada en su mesa y pone la mira en su proxima presa
Pobre del desprevenido que no se esperaba una de esas

Sigilosa al pasar
Sigilosa al pasar
Esa loba es especial
Mirala caminar, caminar

Deja que se coma el barrio
Antes de irte a dormir




Fuiste mi ídolo con "Atología",con "Inevitable", con "No".
Pero ésta ya no eres tú.
Yo ya no te quiero.

domingo 27 de septiembre de 2009

Cumpleaaaños feliiiiz.....

Hoy es mi cumpleaños.
Supongo que debería hacer un post o algo así, pero hoy está lloviendo y no estoy de ánimo. Y no es que me deprima hacerme vieja, al contrario. Digamos que estas fechas me obligan a volver la vista atrás, y reflexionar.... cosa que estaba evitando por todos los medios desde que decidí dejar de ser esa estúpida insatisfecha e infeliz crónica.

En fin..gracias por acordaros de mí, siempre.
Os quiero muchísimo....

viernes 25 de septiembre de 2009

Extraña mutación sentimental....

Corro el riesgo de etiquetarte en una categoría que no nos conviene a ninguno de los dos.

Yo y mi maldita manía de llamar a las cosas por su nombre.
Yo y mi maldita manía de hablarme a mí misma en voz alta.

Pero esta vez no puedo escucharme.
Te perderé si lo hago.

lunes 21 de septiembre de 2009

Para quien no conozca el cuento...

"OJOS DE PERRO AZUL". GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ


Entonces me miró. Yo creía que me miraba por primera vez. Pero luego, cuando dio la vuelta por detrás del velador y yo seguía sintiendo sobre el hombro, a mis espaldas, su resbaladiza y oleosa mirada, comprendí que era yo quien la miraba por primera vez. Encendí un cigarrillo. Tragué el humo áspero y fuerte, antes de hacer girar el asiento, equilibrándolo sobre una de las patas posteriores. Después de eso la vi ahí, como había estado todas las noches, parada junto al velador, mirándome. Durante breves minutos estuvimos haciendo nada más que eso: mirarnos. Yo mirándola desde el asiento, haciendo equilibrio en una de sus patas posteriores. Ella de pie, con una mano larga y quieta sobre el velador, mirándome. Le veía los párpados iluminados como todas las noches. Fue entonces cuando recordé lo de siempre, cuando le dije: «Ojos de perro azul». Ella me dijo, sin retirar la mano del velador: «Eso. Ya no lo olvidaremos nunca». Salió de la órbita suspirando: «Ojos de perro azul. He escrito eso por todas partes».

La vi caminar hacia el tocador. La vi aparecer en la luna circular del espejo mirándome ahora al final de una ida y vuelta de luz matemática. La vi seguir mirándome con sus grandes ojos de ceniza encendida: mirándome mientras abría la cajita enchapada de nácar rosado. La vi empolvarse la nariz. Cuando acabó de hacerlo, cerró la cajita y volvió a ponerse en pie y caminó de nuevo hacia el velador, diciendo: «Temo que alguien sueñe con esta habitación y me revuelva mis cosas»; y tendió sobre la llama la misma mano larga y trémula que había estado calentado antes de sentarse al espejo. Y dijo: «No sientes el frío». Y yo le dije: «A veces». Y ella me dijo: «Debes sentirlo ahora». Y entonces comprendí por qué no había podido estar solo en el asiento. Era el frío lo que me daba la certeza de mi soledad. «Ahora lo siento ―dije―. Y es raro, porque la noche está quieta. Tal vez se me ha rodado la sábana». Ella no respondió. Empezó otra vez a moverse hacia el espejo y volví a girar sobre el asiento para quedar de espaldas a ella. Sin verla sabía lo que estaba haciendo. Sabía que estaba otra vez sentada frente al espejo, viendo mis espaldas, que habían tenido tiempo para llegar hasta el fondo del espejo, viendo mis espaldas, que habían tenido tiempo para llegar hasta el fondo del espejo y ser encontradas por la mirada de ella, que también había tenido el tiempo justo para llegar hasta el fondo y regresar ―antes que la mano tuviera tiempo de iniciar la segunda vuelta― hasta los labios que estaban ahora untados de carmín, desde la primera vuelta de la mano frente al espejo. Yo veía, frente a mí, la pared lisa, que era como otro espejo ciego, donde yo no la veía a ella ―sentada a mis espaldas―, pero imaginándola dónde estaría si en lugar de la pared hubiera sido puesto un espejo. «Te veo», le dije. Y vi en la pared como si ella hubiera levantado los ojos y me hubiera visto de espaldas en el asiento, al fondo del espejo, con la cara vuelta hacia la pared. Después la vi bajar los párpados, otra vez, y quedarse con los ojos quietos en su corpiño, sin hablar. Y yo volví a decirle: «Te veo». Y ella volvió a levantar los ojos desde su corpiño. «Es imposible», dijo. Yo pregunté por qué. Y ella, con los ojos otra vez quietos en el corpiño: «Porque tienes la cara vuelta hacia la pared». Entonces yo hice girar el asiento. Tenía el cigarrillo apretado en la boca. Cuando quedé frente al espejo ella estaba otra vez junto al velador. Ahora tenía las manos abiertas sobre la llama, como dos abiertas alas de gallina, asándose, y con el rostro sombreado por sus propios dedos. «Creo que me voy a enfriar ―dijo―. Esta debe ser una ciudad helada». Volvió el rostro de perfil y su piel de cobre al rojo se volvió repentinamente triste. «Haz algo contra eso», dije. Y ella empezó a desvestirse, pieza por pieza, empezando por arriba; por el corpiño. Le dije: «Voy a voltearme contra la pared». Ella dijo: «No. De todos modos me verás, como me viste cuando estabas de espaldas». Y no había acabado de decirlo cuando ya estaba desvestida casi por completo, con la llama lamiéndole la larga piel de cobre. «Siempre había querido verte así, con el cuero de la barriga lleno de hondos agujeros, como si te hubieran hecho a palos». Y antes que yo cayera en la cuenta de que mis palabras se habían vuelto torpes frente a su desnudez, ella se quedó inmóvil, calentándose en la órbita del velador, y dijo: «A veces creo que soy metálica». Guardó silencio un instante. La posición de las manos sobre la llama varió levemente. Yo dije: «A veces, en otros sueños, he creído que no eres sino una estatuilla de bronce en el rincón de algún museo. Tal vez por eso sientes frío». Y ella dijo: «A veces, cuando me duermo sobre el corazón, siento que el cuerpo se me vuelve huevo y la piel como una lámina. Entonces, cuando la sangre me golpea por dentro, es como si alguien me estuviera llamando con los nudillos en el vientre y siento mi propio sonido de cobre en la cama. Es como si fuera así como tú dices: de metal laminado». Se acercó más al velador. «Me habría gustado oírte», dije. Y ella dijo: «Si alguna vez nos encontramos pon el oído en mis costillas, cuando me duerma sobre el lado izquierdo, y me oirás resonar. Siempre he deseado que lo hagas alguna vez». La oí respirar hondo mientras hablaba. Y dijo que durante años no había hecho nada distinto de eso. Su vida estaba dedicada a encontrarme en la realidad, al través de esa frase identificadora. «Ojos de perro azul». Y en la calle iba diciendo en voz alta, que era una manera de decirle a la única persona que habría podido entenderla:

«Yo soy la que llega a tus sueños todas las noches y te dice esto: ojos de perro azul». Y dijo que iba a los restaurantes y les decía a los mozos, antes de ordenar el pedido: «Ojos de perro azul». Pero los mozos le hacían una respetuosa reverencia, sin que hubieran recordado nunca haber dicho eso en sus sueños. Después escribía en las servilletas y rayaba con el cuchillo el barniz de las mesas: «Ojos de perro azul». Y en los cristales empañados de los hoteles, de las estaciones, de todos los edificios públicos, escribía con el índice: «Ojos de perro azul». Dijo que una vez llegó a una droguería y advirtió el mismo olor que había sentido en su habitación una noche, después de haber soñado conmigo. «Debe estar cerca», pensó, viendo el embaldosado limpio y nuevo de la droguería. Entonces se acercó al dependiente y le dijo «Siempre sueño con un hombre que me dice: “Ojos de perro azul”». Y dijo que el vendedor la había mirado a los ojos y le dijo: «En realidad, señorita, usted tiene los ojos así». Y ella le dijo: «Necesito encontrar al hombre que me dijo en sueños eso mismo». Y el vendedor se echó a reír y se movió hacia el otro lado del mostrador. Ella siguió viendo el embaldosado limpio y sintiendo el olor. Y abrió la cartera y se arrodilló y escribió sobre el embaldosado, a grandes letras rojas, con la barrita de carmín para labios: «Ojos de perro azul». El vendedor regresó de donde estaba. Le dijo: «Señorita, usted ha manchado el embaldosado». Le entregó un trapo húmedo, diciendo: «Límpielo». Y ella dijo, todavía junto al velador, que pasó toda la tarde a gatas, lavando el embaldosado y diciendo: «Ojos de perro azul», hasta cuando la gentes se congregó en la puerta y dijo que estaba loca.

Ahora, cuando acabó de hablar, yo seguía en el rincón, sentado, haciendo equilibrio en la silla. «Yo trato de acordarme todos los días la frase con que debo encontrarte ―dije― . Ahora creo que mañana no lo olvidaré. Sin embargo, siempre he olvidado al despertar cuáles son las palabras con que puedo encontrarte». Y ella dijo: «Tú mismo las inventaste desde el primer día». Y yo le dije: «Las inventé porque te vi los ojos de ceniza. Pero nunca las recuerdo a la mañana siguiente . Y ella, con los puños cerrados junto al velador, respiró hondo: «Si por lo menos pudiera recordar ahora en qué ciudad lo he estado escribiendo».

Sus dientes apretados relumbraron sobre la llama. «Me gustaría tocarte ahora», dije. Ella levantó el rostro que había estado mirando la lumbre: levantó la mirada ardiendo, asándose también como ella, como sus manos: y yo sentí que me vio, en el rincón, donde seguía sentado, meciéndome en el asiento. «Nunca me habías dicho eso», dijo. «Ahora lo digo y es verdad», dije. Al otro lado del velador ella pidió un cigarrillo. La colilla había desaparecido de entre mis dedos. Había olvidado que estaba fumando. Dijo: «No sé por qué no puedo recordar dónde lo he escrito». Y yo le dije: «Por lo mismo que yo no podré recordar mañana las palabras». Y ella dijo, triste: «No. Es que a veces creo que eso también lo he soñado». Me puse en pie y caminé hacia el velador. Ella estaba un poco más allá, y yo seguía caminando, con los cigarrillos y los fósforos en la mano, que no pasaría el velador. Le tendí el cigarrillo. Ella lo apretó entre los labios y se inclinó para alcanzar la llama, antes que yo tuviera tiempo de encender el fósforo. «En alguna ciudad del mundo, en todas las paredes, tienen que estar escritas esas palabras: “Ojos de perro azul” dije―. Si mañana las recordara iría a buscarte». Ella levantó otra vez la cabeza y tenía ya la brasa encendida en los labios. «Ojos de perro azul», suspiró, recordando, con el cigarrillo caído sobre la barba y un ojo a medio cerrar. Aspiró después el humo, con el cigarrillo entre los dedos, y exclamó: «Ya esto es otra cosa. Estoy entrando en calor». Y lo dijo con la voz un poco tibia y huidiza, como si no lo hubiera dicho realmente sino como si lo hubiera acercado el papel a la llama mientras yo leía: «Estoy entrando ―y ella hubiera seguido con el papelito entre el pulgar y el índice, dándole vueltas, mientras se iba consumiendo y yo acababa de leer ― ...en calor», antes que el papelito se consumiera por completo y cayera al suelo arrugado, disminuido, convertido en un liviano polvo de ceniza. «Así es mejor ―dije―. A veces me da miedo verte así. Temblando junto al velador».

Nos veíamos desde hacía varios años. A veces, cuando ya estábamos juntos, alguien dejaba caer afuera una cucharita y despertábamos. Poco a poco habíamos ido comprendiendo que nuestra amistad estaba subordinada a las cosas, a los acontecimientos más simples. Nuestros encuentros terminaban siempre así, con el caer de una cucharita en la madrugada.

Ahora, junto al velador, me estaba mirando. Yo recordaba que antes también me había mirado así, desde aquel remoto sueño en que hice girar el asiento sobre sus patas posteriores y quedé frente a una desconocida de ojos cenicientos. Fue en ese sueño en el que le pregunté por primera vez: «¿Quién es usted?». Y ella me dijo: «No lo recuerdo». Yo le dije: «Pero creo que nos hemos visto antes». Y ella dijo, indiferente: «Creo que alguna vez soñé con usted, con este mismo cuarto». Y yo le dije: «Eso es. Ya empiezo a recordarlo». Y ella dijo: «Qué curioso. Es cierto que nos hemos encontrado en otros sueños».

Dio dos chupadas al cigarrillo. Yo estaba todavía parado frente al velador cuando me quedé mirándola de pronto. La miré de arriba abajo y todavía era de cobre; pero no ya de metal duro y frío, sino de cobre amarillo, blando, maleable. «Me gustaría tocarte», volvía a decir. Y ella dijo: «Lo echarías todo a perder ―volvió a decir, antes que yo pudiera tocarla―. Tal vez, si das la vuelta por detrás del velador, despertaríamos sobresaltados quién sabe en qué parte del mundo». Pero yo insistí: «No importa». Y ella dijo: «Si diéramos vuelta a la almohada, volveríamos a encontrarnos. Pero tú, cuando despiertes, lo habrás olvidado». Empecé a moverme hacia el rincón. Ella quedó atrás, calentándose las manos sobre la llama. Y todavía no estaba yo junto al asiento cuando le oí decir a mis espaldas: «Cuando despierto a medianoche, me quedo dando vueltas en la cama, con los hilos de la almohada ardiéndome en la rodilla y repitiendo hasta el amanecer: “Ojos de perro azul”».

Entonces yo me quedé con la cara contra la pared. «Ya está amaneciendo ―dije sin mirarla―. Cuando dieron las dos estaba despierto y de eso hace mucho rato». Yo me dirigí hacia la puerta. Cuando tenía agarrada la manivela, oí otra vez su voz igual, invariable: «No abras esa puerta ―dijo―. El corredor está lleno de sueños difíciles». Y yo le dije: «Cómo lo sabes?». Y ella me dijo: «Porque hace un momento estuve allí y tuve que regresar cuando descubrí que estaba dormida sobre el corazón». Yo tenía la puerta entreabierta. Moví un poco la hoja y un airecillo frío y tenue me trajo un fresco olor a tierra vegetal, a campo húmedo. Ella habló otra vez. Yo di la vuelta, moviendo todavía la hoja montada en goznes silenciosos, y le dije: «Creo que no hay ningún corredor aquí afuera. Siento el olor del campo». Y ella, un poco lejana ya, me dijo: «Conozco esto más que tú. Lo que pasa es que allá afuera está una mujer soñando con el campo». Se cruzó de brazos sobre la llama. Siguió hablando: «Es esa mujer que siempre ha deseado tener una casa en el campo y nunca ha podido salir de la ciudad». Yo recordaba haber visto la mujer en algún sueño anterior, pero sabía, ya con la puerta entreabierta, que dentro de media hora debía bajar al desayuno. Y dije: «De todos modos, tengo que salir de aquí para despertar».

Afuera el viento aleteó un instante, se quedó quieto después y se oyó la respiración de un durmiente que acababa de darse vuelta en la cama. El viento del campo se suspendió. Ya no hubo más olores. «Mañana te reconoceré por eso ―dije―. Te reconoceré cuando vea en la calle una mujer que escriba en las paredes: “Ojos de perro azul”». Y ella, con una sonrisa triste ―que era ya una sonrisa de entrega a lo imposible, a lo inalcanzable―, dijo: «Sin embargo no recordarás nada durante el día». Y volvió a poner las manos sobre el velador, con el semblante oscurecido por una niebla amarga: «Eres el único hombre que, al despertar, no recuerda nada de lo que ha soñado».

Ojos de perro azul

Qué estúpida me siento por no haberte arrastrado a este cielo mucho antes, sabiendo que pudimos y que ahora ya es tarde, y en cuestión de nubes te acabarás marchando bien lejos.

No me perdono no haberte conocido antes.
No me perdono ser humana y no poder prever los acontecimientos, no haber disfrutado cuando pudimos lo que a partir de ahora no podremos.


Espero que echar de menos lo que no hicimos sea suficiente castigo para hacer de esta honda tristeza un nuevo punto de inflexión, otra útil lección acumulada y aprendida.

(...)
No me creerás cuando te diga
que no he dejado de pensarte;
regálame de nuevo aquella noche en la que yo
no supe aprovecharte *.



Para cuando quiera ser feliz, no lo dudes. Recordaré todo lo que planeamos; a lo que sí nos atrevimos.
Y cuando quiera llamarte, ya lo sabes. “Ojos de perro azul”.

Déjame entrar por tu ventana
directo a tu cama,
y sigue durmiendo,
que si abres los ojos
yo me iré corriendo.
Y deja que me cuele por entre tu ropa
para no tener frío,
cuando el sol nos queme, tú despertarás,
y yo me habré ido*.

*César Rodríguez. “Déjame entrar”


Siempre “Ojos de perro azul”.

jueves 17 de septiembre de 2009

Por tus bofetadas....

Dudo que exista en esta vida mayor éxito que conseguir tomar café con tu fracaso, sin que ninguno de los dos pares de ojos haya perdido ni pizca de su viejo agradecimiento, ni de su bien ganada fidelidad.

No quiero perderte nunca. Te debo demasiado.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Mundo Maravilloso

Seguro que todo el mundo ha estado de acuerdo con los escasos “mundos maravillosos” que llevo publicados en este blog (mea culpa que sean tan pocos, lo siento en el alma). Sin embargo, hay veces que sorprende ver que hay discrepancia de opiniones, y quizá ésta sea una de ellas. Asumo el riesgo de no conseguir en este “elogio” desinteresado un respaldo universal, aunque sinceramente no es lo que busco (sí lo que me gustaría).


Óleo. 100x70cm. Realizado en 2009 por la presente ^^

No me negarán que no les apetece recoger los bártulos e ir a ver en vivo y en directo la maravillosa fiesta del Toro de la Vega, en Tordesillas. ¡Debe ser tan estimulante, tan divertido, que todo el pueblo siga en pleno al toro para clavarle las lanzas desde sus hermosos caballos, y que cualquier ciudadano, por mediocre que sea su puesto en la escala social, pueda tener el derecho de sentirse superior a algo y rematarlo con palos y estacas, hasta que muera! Ya ni siquiera le damos el supuesto juego justo del uno contra uno con el que se defienden los partidarios del toreo, para qué tanto eufemismo inútil. Esto es lo que nos gusta, matar al toro como machotes, comérnoslo si hace falta, que no digan luego que no le ponemos finalidad al acto. De sobra sabemos que hay muchos veterinarios que afirman que el animal no sufre nada de nada en esta fiesta (claramente su juicio es estrictamente profesional y objetivo, hecho con rigor científico y preocupación humanitaria). Sin lugar a dudas es todo un orgullo para él ser asesinado con tan privilegiado fin. ¡Cuántos de sus compañeros toros no firmarían por tener el honor de correr la misma suerte! Y si sufre..pues bueno, oye, para eso ha estado comiendo gratis y pastando toda la vida, sin dar palo al agua, y no se nos olvide que ese destino lo eligió el mismo, y que todos ganamos mucho dinero con la industria del toreo y de estas festividades. Es más, agradecidos nos tendría que estar Greenpeace porque el toro ya se hubiera extinguido de no salir nosotros a defender su permanencia en la vida y en este retrato tan castizo y subdesarrollado que toda Europa tiene de nosotros, sin saber por qué.

Así que, sin haber visto nunca esta fiesta (qué mal hablar de algo que conozco, ¿verdad?) os exhorto sin duda a acudir y disfrutar del espectáculo.
Porque, al menos yo, dudo que haya muchas cosas que ilustren mejor que esto lo realmente podrido que está el ser humano, y gracias a él, también este mundo maravilloso.

martes 15 de septiembre de 2009

Amelie......

Es curioso. Hice una de estas chorradas que tiene facebook, "Tu frase de Amelie". A veces el mundo te da una palmada para que sigas bien recto hacia adelante. Habrá que hacerle caso.. ;)

"Amelie tiene de repente la extraña sensación de estar en total armonía consigo misma, en ese instante todo es perfecto, la suavidad de la luz, el ligero perfume del aire, el pausado rumor de la ciudad. Inspira profundamente y la vida ahora le parece tan sencilla y transparente que un arrebato de amor, parecido a un deseo de ayudar a toda la humanidad, la empapa de golpe"


Ya somos dos, pequeña!

lunes 14 de septiembre de 2009

Reflexión sobre un cambio de look ;)

Hace tiempo que no me reconozco en el negro de esta casa, en lo triste de sus muebles, en las aparentes pocas ganas de disfrutar la vida que se desprenden de cada poso amargo que he dejado pudrirse aquí para que no me pudriera a mí por dentro.
A veces me he detenido en la puerta sin ni siquiera atreverme a entrar. No puedo obviar que no soy la misma que empezó este blog; no puedo hacer oídos sordos a este cambio que se ha operado desde dentro hasta fuera, y que empieza a exigirme ser visible.

Porque me siento bien. Me siento curiosamente feliz últimamente. En esta extraña época de cambio, de desorden y de ansia, paradójicamente todo está en su sitio, empiezo a entender esas verdades tan evidentes que me repetía una y otra vez pero que jamás entraron en mi mollera, bien empeñada en hacer de mi vida un drama apoteósico y sublime donde el abismo era la única salida, blindada a cal y canto a cualquier pensamiento que pudiera contener la coherencia que predico.

No. Decididamente no soy así.
No soy esa mujer depresiva, no soy esa chica que no confía e sí, ni en lo que vale.
Soy feliz, aunque no lo parezca.

Y creo que ya es momento de empezar a parecerlo, y a vivir en consecuencia.

Así que empiezo desterrando el negro, dejando pasar la luz, viviendo de día y dejando la noche únicamente para la noche. Que para eso siempre hay tiempo.

(Será la lluvia, y el otoño, que me hace tan feliz...)

Annika Von Hausswolff

Tengo el honor de informaros que ha comenzado mi (modesta) carrera profesional. Se me encargó hacer un reportaje fotográfico del montaje de la exposición “The black box is orange”, de la artista sueca de prestigio internacional Annika von Hausswolff, para ilustrar el proceso en el catálogo que La Conservera (el centro de arte contemporáneo donde tiene lugar dicha exhibición) ha editado para la exposición de esta artista.
Por lo tanto, yo soy, por primera vez, una de esas personas que aparecen publicadas minúsculamente en la página de atrás de los catálogos, algo tan pequeño para todos, pero tan tan grande para mí…


Así que…
Esto empieza ahora! ;)



Para mayor información sobre este centro:
"La Conservera, Centro de Arte Contemporáneo de Ceutí (Murcia), inaugurará el próximo 12 de septiembre su segundo ciclo de exposiciones. Instalada en una antigua fábrica de conservas rehabilitada como museo por el arquitecto Fernando de Retes, La Conservera fue inaugurada el pasado 17 de mayo y cuenta con cuatro salas expositivas diferentes, que en conjunto alcanzan los 4.800 metros cuadrados.
A partir del próximo 13 de septiembre, el público podrá contemplar en Ceutí exhibiciones dedicadas a cuatro artistas femeninas, tres de las cuales presentan su obra en España, de forma individual, por primera vez. Se trata de Rosalía Banet, Annika von Hausswolff, Marilyn Minter y Mickalene Thomas, creadoras que tienen en común su interés por todo lo relativo a la plasmación de la identidad femenina en el arte, sus investigaciones en torno a la retroalimentación existente entre los medios fotográfico, pictórico y escultórico y su uso del cuerpo de la mujer como soporte de la mayor parte de su producción".

Tomado de:
http://www.masdearte.com/noticias/articulo/conservera_presenta_ciclo_exposiciones_12740.htm


www.laconservera.org

viernes 11 de septiembre de 2009

"Hola, yo soy Julia..."

Lo bueno de que se nos ocurriera dejar migajas es que un día podemos echarle huevos y seguirlas.

Y yo, dando tumbos, ya he empezado.

miércoles 9 de septiembre de 2009

....EN EL ÁNGULO EXACTO

PREFACIO


ELLA

Me gustaría pensar que esta noche, como todas las demás noches, has salido a tu balcón a recibirme.
Me he puesto el vestido más blanco para que cuando asomes tu linterna te encuentres con el vuelo de mis sedas.

Cuesta verte desde aquí.
Cuesta imaginar la cara que llevas puesta esta noche.
Duele estar a años luz de ti, volcada tras esta ventana, en esta habitación blanca. Circular.


Algún día podrás tocarme, si vienes.
Algún día podré tocarte, si consigo bajar...


ÉL

No creas que este día me ha arrancado sonrisa alguna, que es posible hallar consuelo lejos de tu luz, que ha sido fácil no tenerte en luna nueva.

Te sueño como cada día, te busco como cada noche, me escondo y rujo y rompo las cortinas de mi cuarto cuando no te muestras, y retumban los quebrares de costillas al ritmo de campanas huecas en esta triste habitación.

Demasiado tiempo esperando a que vengas.
Demasiado tiempo sin buscarte.

Me cansé...
Ya es hora de hacer algo.




CAPÍTULO I


ELLA

El día que Ella conoció a Él, estaba sentada junto a la ventana, como cada noche. Jugaba con la linterna apuntando al infinito, apuntando a Marte, apuntando a Júpiter, apuntando a la Tierra.
El vestido apenas le rozaba las baldosas blancas, y el corazón, como cada día, se aburría de latir.
Soltaba el vaho en la ventana y dibujaba corazones, sin saber bien qué eran. Se limitaba a copiarlos de la biblioteca de la sala, que estaba llena de libros, todos al alcance de la mano. Sin saber por qué, ya estaban antes de que Ella llegara.
Sin saber por qué, ella siempre había estado allí.
Sola, junto a la ventana.
Con una silla.
Con una cama.
Con la linterna.
Sólo eso, en una habitación circular con techo abovedado.

Y el silencio.

El absoluto, rotundo, tremendo... silencio, si es que eso se puede imaginar.



ÉL

El día que Él conoció a Ella, cogió un cigarro y salió al balcón a contar estrellas, apenas visibles tras el humo de su gris ciudad (como él, podrida).
Le lloraban los pulmones de respirar en balde, como cada día.
Plantó los ojos al vacío y empezó la cuenta.
Una.
Dos.
Tres.
Humo.

A la cuarta la luz le bañó de lleno, le vistió de pies a cabeza de blanco inmaculado.
Corrió a su cuarto a coger el espejo de mano, y con la garganta en precipicio salió de nuevo a buscar la luz.

Con el pulso tembloroso colocó el perfecto ángulo de visión.
Devolvió el reflejo, y miró.

Entonces la vio.


ELLA

Por primera vez en su vida se le escapó de la boca un sonido. Un imperceptible “Oh”.
Por primera vez abrió sus ojos grises como manos, y sin saber de dónde sacó el conocimiento de mover los pies (eternamente atada a aquella silla) se levantó y nadó la vista en el espacio, buscando como loca el origen de la luz, vibrando su linterna, devolviéndole el favor.
Y las luces se encontraron en el momento preciso, en el lugar indicado, en el ángulo exacto.
Y con sus ojos extraterrestres, le encontró.


ÉL Y ELLA

De pie, aterido de frío, él miraba a Ella, y escrutaba a continuación, con ansia incontenida, las casas vecinas, las calles llenas de dióxido de coche, las farolas de bombilla pobre.
Y el cielo.
Y entre él y la luz sólo encontraba la Luna. La Luna. La Luna. La Luna.
La Luna, y un par de ojos grises reflejados, y una nariz helada como témpano, y unos labios dulces como miel.

Ella le devolvió el esfuerzo mientras pudo, lo hizo con deseo intemporal, con ilusión desconocida, con pasión arrebatada.
Y la Tierra se fue moviendo, hasta que la luz se le rompió, y no pudo verle más.

Y el Sol le encontró de pie, callado. Y el espejo se apagó.



ELLA

Las horas se sucedieron eternas, cada paraje conocido iba dando paso al siguiente con asfixiante lentitud. Conocía como piel propia cada montaña, cada río, cada nube. Pero nunca el tiempo le había pesado, nunca los minutos le habían dolido. Y ahora le parecía eterna la espera, le parecían insalvables los giros que la separaban de ayer.
Pero no se cansaba de agitar la linterna, y ya no quería sentarse, no quería despertar la mente, no quería alejarse del cristal, no podía pensar en otra cosa, no sabía hacer otra cosa más que esperarle.
Sólo quería decir “Oh”, una vez más...



ÉL

Misma hora, mismo sitio, mismo rostro, misma magia, misma vida, misma Luna.
Y el latido acelerado.
Como cada día, desde que la conoció.



CAPÍTULO II


ELLA

Me gustaría pensar que esta noche, como todas las demás noches, has salido a tu balcón a recibirme.
Me he puesto el vestido más blanco para que cuando asomes tu linterna te encuentres con el vuelo de mis sedas.

Cuesta verte desde aquí.
Cuesta imaginar la cara que llevas puesta esta noche.
Duele estar a años luz de ti, volcada tras esta ventana, en esta habitación blanca. Circular.


Algún día podrás tocarme, si vienes.
Algún día podré tocarte, si consigo bajar...


ÉL

No creas que este día me ha arrancado sonrisa alguna, que es posible hallar consuelo lejos de tu luz, que ha sido fácil no tenerte en luna nueva.

Te sueño como cada día, te busco como cada noche, me escondo y rujo y rompo las cortinas de mi cuarto cuando no te muestras, y retumban los quebrares de costillas al ritmo de campanas huecas. En mi habitación.

Demasiado tiempo esperando a que vengas.
Demasiado tiempo sin buscarte.

Me cansé...
Ya es hora de hacer algo.


ELLA

Me comprimen el pecho estas paredes y ya no aguanto el día, me quema los ojos, me daña el pecho, me quiebra los brazos golpear esta maldita ventana.
Esto no es vida. Esto no puede ser la vida.

Tengo que encontrarte.
Ya no puedo seguir aquí.
Me quedé sin aire...


CAPÍTULO III

ELLA

Por primera vez en su vida giró despacio el pomo de la ventana y la abrió.
Sujetó las faldas del vestido, y apoyándose en la silla se encaramó con cuidado al alféizar, dejando que todo el universo la observara, arrobado.


ÉL

Desde la terraza del edificio enfocó el espejo.
Estaba preparado. Era la hora. Era el día. Y se encontraba en el ángulo exacto.

Todo estaba listo abajo, y así se lo dijo.
Y desde el otro lado, allá arriba, su boca le sonrió.


ELLA

Nunca había probado el aire, nunca había sentido frío.
Y no sabía qué iba a pasar, a dónde iba a llevarlos esa idea loca. No sabía si había frontera, si había mundo paralelo, si en algún sitio, en algún lugar, en algún ángulo aún desconocido, existía un planeta para ellos.

Pero no tenía miedo.
No podía ser de otra forma.
Antes o después, estaría con Él.



ÉL

Dejó el espejo en el suelo y se acercó a la tapia de cemento, encaramándose a ella con seguridad.
Tragó aire y miro al mundo a los ojos. Nunca se había sentido tan útil, tan vivo, tan valiente.
Sólo por ella le latía con sentido el corazón.


ÉL Y ELLA

Estiró la pierna y dio el paso.
Estiró la pierna y dio el paso.








Dicen que si ves una estrella fugaz, trae suerte pedir un deseo.




EPÍLOGO


La muchacha abrió los ojos por primera vez y se encontró sentada en una silla, junto a la ventana de una habitación circular, desconocida, con una cama, unos libros y una linterna.

Cogió, casi por instinto, la linterna, y asomada a la ventana, en silencio, comenzó a alumbrar.

Mundo nuevo

Reconozco que he intentado construir para cada él, y para mí, un mundo perfecto donde no hubiera más impuesto que querer, quererse y ser querido.


Perdóname por no haberlo conseguido.

Estados de ánimo

Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.


Mario Benedetti

lunes 7 de septiembre de 2009

Por suerte o por desgracia


Plaza de la catedral. Murcia 2008

Si fuera capaz de dar cada paso justo donde di el paso anterior, y deshacer lo hecho con la misma facilidad con la que hago lo que ya he hecho antes, llegaría al punto origen de gravedad cero, y me quedaría probablemente quieta, esperando esa magnifica revelación que antes me guió erróneamente, para que viniera a pagarme al contado las deudas que me debe.

Me quedaría sentada esperándola en alguna piedra, sin saber hacer algo distinto de lo que en su día hice, sin entender otra forma de actuar que la que siempre uso.
Tengo la suerte o la desgracia de tener ya un estilo definido, de haber adquirido ya mil manías y una personalidad que se ha acostumbrado a mis quehaceres, y que ahora no sabe como irse de mi vida. No tiene otro sitio al que ir, parásita de mis actos de autómata, conciencia de un cuerpo servicial que no protesta por sistema, pues ,por suerte o por desgracia, el buen humor es siempre garantía de golpe amortiguado, de buen perder. Y no hay venganza que prospere ni odio que dure un poco si, por suerte o por desgracia, nos toca un carácter noble.

Pero no tengo aún la suerte de poder saltar el tiempo, ni hacia delante ni hacia atrás, ni tengo el poder de conocer cómo funciona el mundo, ni tengo herramientas para cambiar mis formas, ni tengo espacio para almacenar todos mis sueños, ni tengo cuerda para retener mis prisas, ni tengo suerte para apostar sin miedo, ni tengo visión x para huir de materiales pobres.
Ni aún hoy puedo dejar de cuestionarme.

Parece que la vida es eterno retorno, y sin pretenderlo o pretendiéndolo vuelvo al punto origen de gravedad cero.
Y espero sentada a que algo me enseñe cómo vivir la vida de otra forma, porque a veces me hace daño vivirla a mi manera.

lunes 31 de agosto de 2009

Faro

A estas alturas de la orilla no creí posible ver brillar el faro con tanta fuerza, ni creí conservar aún la memoria de las luces intermitentes para las noches sin estrellas.
Henchida en mi pecho está la noria que a ritmo lento y pausado nos ha visto subir y bajar, y girar; asomada a mis labios la sonrisa de segunda mano, con pretensiones de ser algún día de primer orden y uso único, y que alegre el caminar de algún mochilero cansado de fracasar, como he fracasado yo.

Quizá nos cambiemos la opinión con calma, vaselina y mal hacer.

O quizá no haga falta...

jueves 27 de agosto de 2009

Ingredientes para una pareja perfecta (I)

La verdad es que hasta hoy no me había dado cuenta,
nunca le había dado la mínima importancia,
pero creo que me gusta
que los hombres me hagan reir.

martes 25 de agosto de 2009

Ejem ejem

"Dejemos las mujeres bonitas a los hombres sin imaginación"
M. Proust

lunes 24 de agosto de 2009

Aprendido


Habéis sido tan sólo un pequeño trámite
necesario para llegar a este punto
en el que no tengo nada.

Vivir para aprender,
aprender para entender
que el final del camino nunca existió,
pues sólo existe el camino.

viernes 21 de agosto de 2009

Mirillas

No deberían existir las mirillas, porque no puedo evitar pasarme la vida espiándote tras ellas,
odiando lo que veo sin apartar por ello la cara,
doliéndome pecho, cabeza y barriga de verte actuar en plural
la farsa que fue singular conmigo.


¿Porqué yo no puedo?
¿Por qué no puedo olvidarte?

¿Qué has hecho conmigo, que ya no puedo estar sin ti?
Que no coordino,
que no encuentro,
que no me sacio;

que aún espero;
que aún sin creer, creo;
que, presa en tu cárcel, me aferro a los barrotes para que de aquí no me saquen,
ni a balazos.


¿Por qué yo no puedo?
¿Por qué no puedo ser libre, como lo eres tú?

martes 18 de agosto de 2009

Humilde recomendación

Alonso Vegas (No el chico increíblemente especial que tengo el poder de conocer) Alonso Vegas, el escritor precoz, me refiero; el desconocido chico que sin saberlo, o sabiéndolo, pero esperando pausadamente a que llegue su momento y la suerte que no necesita, ponga en su mano los billetes para poder dejar en papel y tirada extrema todo lo que su cabeza única y exquisita hace brotar de madrugada.

Nadie que adore leer y escribir puede dejar de encontrarle; quien confíe en mí y en mi criterio debe visitar su blog, es el mínimo precio para entrar en un lugar del que ya no se sale, al menos, intacto.

Aquí os dejo una de sus historias. No la mejor, pero sí la última.

Nunca pares, Alfonso.
Desde aquí, tu fan número 1 siempre te espera.



El misterioso caso del hombre de la pesadilla

la pesadilla del beso de medianoche. eso fingió Falco bajo su dolor de sienes, debido por seguro a unas extrañas migrañas que solo aparecían cuando Carlos estaba cerca, quizá rondando la calle contigua con su irritante silbido o incluso el ladrido lejano de su can mientras defecaba las aceras de la calle Violonchelista Miguel Toloso de Santoangel. Un señor que nadie de aquella calle conocía, y seguramente ni su propia madre, pero ahí estaba ocupando el honor de una calle de segunda en un pueblo pesquero. Tenía Falco a su novia bastante malhumorada porque ya eran dos días y tres lunas llenas o un espejismo de luna llena lo que llevaban sin ladrar, esos ladridos que a Carlos le daba dolor de cabeza o más bien dolor de ideas, y que sin embargo a Falco le ponían los pelitos del vello de su espalda como un arrecife de coral que Ester rozaba con dulce natación de manos. Y así hacían el amor de perros salvajes y arrecifes de Malasia y la luna siempre debajo de la cama iluminando a contraplano las pieles abiertas de la geometría erótica.

Pero no era así desde hace unos días y Ester echaba chispas. Una canción de Hechizo, algo así como un Vamonos de esta habitación, y un al espacio exterior. Eso escuchaba Ester mientras pensaba que hacer con su fricción ardiente, echando pestes por sus muslos inquietos o endiablados. Con Carlos no le pasaban esas cosas. Carlos, aunque solo fuera un silbador de profesión tocahuevos y espuma seca en el cráneo, él si que no paraba. Todo lo seco que tenía en la cabeza lo había retenido su cintura. Y desde hacía muchos años a Ester se le figuraba que los hombres se hacían por los pies, y cuando uno era seco de testa su meneo de cintura era evidente. Así como al contrario, cuando un hombre sudaba demasiado los pensamientos, esa acumulación de sangre usurpaba el deseo de cada noche que Ester esperaba. Así que Ester no esperaba que un hombre creciera más que a la cintura de sus posibilidades. Y Falco era totalmente un hombre que no solo había llegado a su cabeza, sino que además tenía su casita con jardín en el reino de los cielos.

-Tengo la pesadilla del beso de medianoche, no creo que hoy pueda...
-¿Qué es eso de la pesadilla del beso de medianoche? -Ester no intento mostrarse comprensiva en ningún momento, quería sexo aunque tuviera que arrancárselo de las mismas entrañas.
-¿No sabes lo que es la pesadilla del beso de medianoche? -intentó hacer tiempo para pensar que coño era eso. Pero Ester le contesto con un rapido y escueto "No" abrasivo. Buscaba la trampa en su tartamudeo. Hubo una intensa pausa donde se decidiría el destino de la relación. Falco lo sabía y no tenia muy claro en que microsegundo exacto perdería todo aquello que se había jugado. Fue uno de esos silencios en los que por fin comprendes que ya nada tiene sentido, un silencio tan inocente, tan banal en la historia de las banalidades que jamás entenderías el extraño influjo que sucede por aquel río de ausencias. El porqué místico de los caprichos del destino. Pero Falco no estaba dispuesto a perder a su chica por uno de esos silencios, él jamás se rinde ante las causas que ni él comprende. Su lucha es ciega.
-Si hubiera esperado un instante mas ahora mismo estarías saliendo de la cama para jamás volver. Durante unos días te hubiera llamado mil y una veces a cada segundo que cojeara el reloj, porque sin ti el reloj sería un anciano de cien años de bastón en mano, semanas después de que el tiempo envejeciera te hubiera llorado siete mares de lágrimas. Y ahogado te suplicaría volver, y yo sé que jamás volverías. Quizá pasaran diez años y aún te tuviera en mi corazón, mil chicas después y seguirías siendo mi tren de medianoche. Pero tú, a pesar de saberlo, jamás volverías. Solo por un instante y jamás volverías. Esa ha sido mi pesadilla durante dos días y tres lunas, quizá una era un espejismo. He probado al destino para cerrarle una puerta. Llamame loco, pero he ganado a un silencio. Y ahora sé que no te iras, y sé que al oírme ahora te quedarás aunque yo no te ame esta noche. Pero si que te amaré esta noche, ahora tus ojos son objetos dedicados para amarlos, y como la mujer que no se resiste a la admiración de un diamante, yo no me resisto a esa mirada.
Ester lo miraba, ¿saben? Lo miraba y dejemoslo así. Ester lo miraba y un nuevo silencio, muy distinto al anterior, se apoderaba del momento. Y desde entonces lo miró para siempre.
-Mujer, ya es medianoche. Ahora bésame y quedémonos intercalados en el tiempo.
Carlos sufrió grandes migrañas aquella noche, al perro no se le oyó ladrar nunca más, y la calle Violonchelista Miguel Toloso de Santoangel quedo sumida en una helada azul. Ningún violonchelo desdobló las olas vertiginosas de aquel pueblo pesquero. Fue todo un silencio salvado.


www.enlacallenoventayseis.blogspot.com

El burdel de las palabras

Mundo maravilloso

¿¿Quién dice que no hay soluciones para acabar con aquello que nos parece imposible de vencer?? Los talibanes han encontrado una maravillosa: Cortarán los dedos a aquellas personas que vayan a votar. Eficaz, indoloro, legítimo. Ni siquiera tienen que asesinarlos (que además, en tanto que víctimas políticas no estarían mal vistas, lo que demuestra su generosidad inconmensurable). En un derroche de autocontrol y elegancia, de aire nuevo y modernura, seccionarán únicamente aquellos miembros estrictamente necesarios para el acto mismo de la votación.

A efectos prácticos, la libertad del pensamiento poco importa, mientras podamos controlar la libertad del cuerpo. No me lo negarán, damas y caballeros.

Adoro este mundo maravilloso...

Me dueles tanto...

Ahora no me quedan palabras.
Se marcharon detrás de ti.
La misma voz en off, que antes me decía que sí
no para de gritar que no.
Cómo te fuiste sin decir lo que pensabas
y ahora yo no tengo opción de decidir.

Te vuelves solo a casa con la falsa ilusión de ser
alguien mejor que yo, que no te dolerá esta vez.
Y no queda nada aquí que ahora te pueda retener
cierra las puertas tras de ti por si se te ocurre volver.

Si no queda ganas de intentarlo,
por esta vez sólo quiero pensar en mi.

Tú tranquilo sin saber quién es el malo aquí.
Quién se largó sin preguntar
y no quiere volverte a ver.

Me dueles tanto que no quiero volverte a ver.
Me dueles tanto que no quiero volverte a ver.
Me dueles tanto que no quiero volverte a ver.


"Photophinish"
Zahara

domingo 16 de agosto de 2009

No



Lijé mis huellas dactilares en papel moneda
pensando que cualquier precio es poco
si por compra me das la vida.

Al final, lo único que haces
es volver gigante mi deseo,
mi tristeza, mi soledad; mis ganas
de fundirme en tu cuerpo y no volver
a despertarme nunca.

No es vivir tragar el aire
y limitarse a creer que no hay límites
en los pálpitos de cada día,
ni es vivir soñar y creer que para estar vivo
basta con creer que no hay más que respirar.

Algo más debe estar vetado
para quien arañando apenas cemento cava,
para quien buscando sólo búsqueda encuentra,
para quien con preguntar nunca basta,
y responder se muestra esquivo,
de boca en boca el mudo grito que dejaremos escapar
por no entender su idioma.

Que el tiempo desatornille a su antojo
los letreros de las calles que cada día me han visto
arrastrar el fardo de este cuerpo;
que llene de tierra con su furioso viento
las lindes de los caminos
que para avanzar no me han servido;
y que dejen plantado el pino
de mi última casa,
que no hay última morada más común
que la que nadie ve.

Y poco importa, en resumidas cuentas,
si a mi lado la gente ríe
o llora o canta o muge,
si al final lo único que importa
son las ganas de rendirme,
de bajarme
de acabar.

viernes 14 de agosto de 2009

Ojos de perro azul



Tendremos que aceptar que por norma general y prescripción médica tenemos que vernos en dosis pequeñas, desechar revoluciones excesivas, dosificar las ganas de juntar labio con labio y cuerpo con cuerpo, y alma con alma, por un tiempo indefinido.

Tendremos que aceptar que lo nuestro no son las convenciones, ni los paradigmas ni los tópicos, o acaso no hay entre nosotros más que precisamente eso, el tópico de no encontrarnos más que en las ganas inconclusas de tenernos, de abarcarnos el abrazo sin respetar distancia alguna, las ganas de bebernos las mentiras del uno al otro, la fuerza de creernos poderosos lo que dure el lapso mudo entre puesta de sol y puesta de sol.

Tendremos que aceptar que por mucho que rasguemos tu camisa y mi camisa al abrirla sólo hay un cuerpo imaginario, creado y repasado hasta la extenuación, inventado justo para complementar otro cuerpo de amolde perfecto, de hebilla idónea en zapato viejo. No tenemos más habitación para encontrarnos que la que inventemos. No tenemos más noche para amarnos que la que soñemos, más posibilidad que la esperanza, otro nombre que masoquismo, o fortaleza.

Tendremos que aceptar que, mientras respiremos, cabe la posibilidad de que un día, a punta de pistola y carne viva, nos quitemos el aire el uno al otro.

martes 11 de agosto de 2009

Teorización sobre el gimnasio (parte I)

Una semana de gimnasio: 7 días sudando, el domingo de descanso.
Adelgazamiento: cero.
Endurecimiento: notable.
Estado de ánimo: bastante más positivo (realmente el deporte sí que libera alguna hormona influyente)
Nivel de adicción: Medio -alto

Efectos secundarios positivos:
-Alargamiento del día (Elisabet maldita, que me haces madrugar)
-Alegría para los sentidos (escasas veces, por estar en temporada baja)
-Pérdida progresiva de la vergüenza hacia el propio desnudo.
-Ahorro de agua en casa.
-Aprendizaje de técnicas de baile susceptibles de ser usadas en alguna discoteca ^^
-Mayor disfrute del acto de ingerir la comida.
-Posibilidad de disfrutar de la contemplación de uno mismo continuamente en el espejo sin quedar de narcista ^^
-Ligero sentimiento de superioridad hacia los sedentarios (ya no somos de esas!!!^^)
-Puesta al día de los nuevos videoclips de 40 principales, y de las dos mil repeticiones de thriller.. :s
-Sensación impagable y continua de que algún día merecerá la pena todo el esfuerzo.

viernes 7 de agosto de 2009

Oración pagana

Tú, (que eres omnipotente y omnipresente y todo lo puedes;
que desde tu sitio privilegiado tantas veces me has visto llorar,
y reír,
y llorar de nuevo,
hasta casi aburrirme de los vaivenes de este tren que nunca conduce a nada),
protégeme de la nostalgia.

Sabiendo como sabes lo que estoy haciendo,
sabiendo como sabes que no hay red circense donde dejar caer mis huesos,
no me dejes vencer por la tentación y salir mal librada de la batalla campal que conmigo misma me preparo,
y líbrame del mal de creer que no hay nada aquí que iguale tan siquiera lo que he visto fuera.

Protégeme de los recuerdos.
Dame fuerzas para ser hoy la de hoy.
Sería tan, tan, tan fácil arrastrarse, y tirarlo todo por la borda, como hago siempre.
Como hacía siempre.


Pero no. Mejor no. Retiro lo dicho.
Esta vez voy a conseguirlo sola.
Llegada a este punto, me debo cierta dignidad.

Así me siento yo también...

"Protect me from what i want"


Aforismo
Jenny Holzer

lunes 3 de agosto de 2009

Razón

Podríamos llenar rollos de papel higiénico escribiendo con boli bic a dos manos, (recostados en una cama, compartiendo el zumo matutino que nunca compartiremos, despeinándonos las legañas, sacándole burla al tiempo, riéndonos de lo tontos que hemos sido desde siempre, hasta dar por azar con otro tonto tan tonto como el tonto que fuimos, y que ya, juntos, hemos dejado de ser) las características comunes, los factores asociados, que se dieron la primera y la última vez que nos sentimos tan cerca.



Nos serviría para estudiar cómo la vida va tejiendo poco a poco con hilos ocultos, nos reiríamos de todas las pequeñas decisiones, todos los pequeños actos que sin darnos cuenta, hicieron posible que se dieran esas noches, y esos días, que por la misma suerte puta ya tienen fecha de caducidad.
Por el bien del aire que aún no hemos viciado.
Por el bien de dos almas solitarias que pueden quebrarse, de tanto amar.

Hay momentos que, tras cerrarse el círculo, hay que dejar marchar.
O marcharse.
O huir, quizá.
O rendirse.

Ser realistas, al fin y al cabo.
En tiempos de crisis el amor es un lujo demasiado caro.

Pudimos haber sido locos. Pudimos haber probado a amargarnos la vida (sólo un poco, sólo de vez en cuando), intercambiándonos los roles, dándonos el aliento cuando al otro le falta, hartándonos cuando el otro tiene ganas de seguir, poniendo muescas al transcurrir de los días, esperando pacientes a que algo más grande que nosotros (o a que nosotros, de golpe hechos grandes por algo más grande que tú y que yo, llámalo amor, llámalo x), ponga punto final a la agonía, y tras sangría de centímetro y medio empezara nuevo párrafo donde los zumos matutinos no serían imposibles, y donde los rollos de papel higiénico no analizarían ya ni principios ni finales.

Pudimos haber sido locos, pero en este pulso cruel al final escogimos la razón.
Pudimos haber vivido despiertos lo que ahora sólo nos reservamos para cuando soñemos.
Hay momentos en que no queda sino rendirse.
O marcharse.
O huir, quizá.

Ser realistas, al fin y al cabo.
En tiempos de crisis el amor es un lujo demasiado caro.

Y hoy, por fin, te dejo marchar.


*Foto: Cortesía de Isa Soriano Arranz. (Gracias por haber sido mi gran apoyo todo este mes. Y por seguir ahí, siempre. Sé que nadie entiende este texto mejor que tú, y las estrellas. Tk, pequeña)