Es difícil decir lo que quiero decir
es penoso negar lo que quiero negar

mejor no lo digo
mejor no lo niego.

Mario Benedetti. "EL PUSILÁNIME",
de "El olvido está lleno de memoria".

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martes, 7 de mayo de 2013

martes, 26 de febrero de 2013

Lo siento, sin parar.

(...) Y siempre te llevaré a mi lado, comparándote hasta con el aire, para que siempre salgas tú ganando, y siempre pierda yo.

 

Suena: You could be happy. De Snow Patrol.


Quizá no sea tu culpa, pero te culpo.
Culpable.
Culpable.
Culpable.
Eres tan, tan culpable como yo.

sábado, 2 de febrero de 2013

Matrimonio


Ella nunca se lo dijo, aunque lo sabía desde el principio. Se lo calló porque las verdades duelen en la boca, porque la realidad ahúma los ojos y aprieta el esternón.

Se lo calló y partió en trocitos la comida. Tragó. Tomó de a sorbitos la bebida. Y siguió. Recogió los pedazitos cuando él se dio la vuelta. Los escondió.

Y se sentó junto a él en el sofá, como todos los días, en perpetuo estado de descomposición. Le acarició el pelo, le tembló la voz. Mañana, tal vez. Mañana nos irá mejor.

Mi nombre como si estuviera escrito sobre la superficie de la luna


Dijo mi nombre como si estuviera escrito
sobre la superficie de la luna, y a mí  se me ocurrió  cosérmelo
(para no olvidarlo) de la espalda a la nuca.
Enhebró la aguja con las letras en minúscula, una a una,
y dio puntadas para ir trazando por mi cuerpo
un fino surco de hilo púrpura.
Pero el nombre se me enredó en el pelo, y perdí la tilde,
se aflojó el hilo y deshizo entre mis sábanas la rúbrica,
y él abrió la puerta, huyendo despavorido,
mientras desde el cielo, sin mi nombre, me culpó la luna.

*A Bruce Nauman

Yo tenía un pajarito


Yo tenía un pajarito. Un pajarito bien atado, entre mis manos.

Y no lo quería, lo solté. Lo solté y ahora lo extraño. Extraño el pico, me pesa el vacío, el oleaje. Me pasa el alma, la desidia, la cuestión.  Y nada es bastante. A veces el odio. Otras el temor.

Pero nada es bastante, ni siquiera el oleaje. Porque extraño lo que tuve, ansío lo que no viene, rechazo lo que tengo. Dónde están las amapolas. Dónde queda la sorpresa, tu pico, el trazo, la espera, el carbón.

Dónde está la vida, la decencia, el amor.


viernes, 4 de enero de 2013

A Pablo

A mí me gustaba trabajar contigo....
Me gustaba (mucho) trabajar contigo.
Que allá donde vayas, la paz te acompañe.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Si queréis cambiar las cosas, empezad por otro sitio nº2: Sexo no es lo mismo que género

"
GÉNERO NO ES LO MISMO QUE SEXOPDFImprimirE-Mail
"Sexo" tienen las personas, los animales y algunas plantas, mientras que "género" sólo lo tienen
las palabras.

Desde los años noventa, se ha hecho común en todo el mundo hispanohablante usar indebidamente
 la palabra "género" en lugar de "sexo"  para referirse a las particularidades que distinguen el 
macho y la hembra en la especie humana. Así, para tomar ejemplos sólo de la República
Dominicana, encontramos en los medios de comunicaciones titulares recientes como estos:

  • "Donde hay inequidad de género, ahí está la Secretaría de la Mujer" (Periódico Hoy, 4 de 
  • agosto de 2008).
  • "Fija audiencia por violencia de género" (Diario Libre, 27 de agosto de 2008).
  • "La violencia de género crece  El informe realizado por el Departamento de Estadísticas de 
  • la Fiscalía del Distrito Nacional, destaca que la violencia de género aumentó con relación al 2006, 
  • en más de 1000 casos.” (Clave Digital, 28 de junio de 2008).
  • "Suprema Corte de Justicia designa la Comisión para dar cumplimiento a la del Política de Igualdad 
  • de Género del Poder Judicial Dominicano" (Ciberpágina de la Suprema Corte de Justicia).
El legislador dominicano estrenó el uso de "género" como sinónimo de "sexo" en el año 1997,
cuando mediante la Ley 24-97  modificó el Artículo 309 del Código Penal en estos términos:
"Constituye violencia contra la mujer toda acción o conducta, pública o privada, en razón de su género,
que causa daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, mediante el empleo de fuerza
física o violencia psicológica, verbal, intimación o persecución."  

Desde entonces el empleo de "género" en el ámbito jurídico ha sido constante y habitual, tanto
así que está a punto de alcanzar consagración constitucional. En efecto, el artículo 29 del
proyecto de reforma constitucional, recientemente depositada en el Congreso Nacional, dispone
que: "Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato
de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna
discriminación por razones de género, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión
 política o filosófica, condición social o personal."

El uso de "género" se originó por calco semántico del inglés "gender", vocablo que en ese idioma
 sí se entiende como sinónimo de "sexo" ("sex"), o como apunta el Diccionario panhispánico
de dudas, ha adquirido un sentido técnico específico, resultado del movimiento feminista, que alude
 a diferencias entre el hombre y la mujer de índole social, económica, política, laboral, etc.

En español, sin embargo, la situación es bien diferente, tal y como lo señala, en una de sus
recomendaciones, la Fundación del Español Urgente (Fundéu):

Se precisa que los términos "género y "sexo"designan realidades distintas, pues el primero se
 refiere a la "categoría gramatical de las palabras" y el segundo hace alusión a la "condición
de los seres vivos por la que se distingue el macho de la hembra". En castellano, una cosa es "sexo"
y otra es "género": "sexo", para los hispanohablantes, tienen las personas, los animales y algunas
plantas, mientras que "género" sólo lo tienen las palabras, y no todas. De modo que podemos decir
que una persona es de "sexo" masculino o femenino, pero no que es de uno u otro "género".
Asimismo, podemos decir que un sustantivo es de "género masculino o femenino", pero no de uno
u otro "sexo" El "sexo" es una categoría biológica, el "género" una categoría  gramatical. En castellano
hay tres "formas de género": masculino, femenino y neutro, y el adjetivo concuerda en "género y
número" con el sustantivo al que acompaña. En consecuencia, se recuerda que el "género" se refiere
a las palabras y el "sexo" a las personas, animales y plantas, por lo cual es incorrecto utilizar estos
términos indistintamente.

Luego de emitida esta recomendación de la Fundéu, la Real Academia Española ha agregado, en
ocasión de la presentación ante el Congreso de los Diputados de España de un proyecto de ley sobre
la "violencia de género", que "en la tradición cultural y lingüística española el significado de la palabra
 sexo no se limita al aspecto sexual sino que abarca también los atributos que la naturaleza, la
sociedad y la cultura confieren a hombres y mujeres", por lo que no recomendaba el empleo de la
expresión "violencia de género".

En conclusión, debemos evitar el empleo de la expresión "violencia de género",  la cual no es más
que una traducción literal de la frase inglesa "gender violence",  por incorrecta,  innecesaria y hasta
por eufemística. Hay muchas otras expresiones que en buen español expresan la misma idea y de
 forma más directa y fuerte,  por ejemplo: "violencia  machista", "violencia sexista",  "violencia contra
 la mujer", "violencia de pareja", "violencia doméstica", "violencia intrafamiliar". Por igual, el término
"discriminación de género" debe sustituirse con frases como "discriminación por razón de
sexo", "discriminación sexista" o "discriminación machista"; y la expresión en el proyecto constitucional
"por razones de género" debe cambiarse a "por razones de sexo". Como sentenció nuestra Academia
 Dominicana de la Lengua hace ya casi setenta años,  no hay "necesidad de buscar en huerto ajeno lo
 que en el propio se consigue mejor" .
© 2010 Fabio J. Guzmán Ariza
Académico de la Lengua
Consultado en http://www.academia.org.do/content/view/217/91/

Si queréis cambiar el mundo, empezad por otras cosas nº1: El género no marcado


"Abro un programa de tratamiento de textos y, sin más, me pongo a escribir estas líneas. Inmediatamente, el sistema tiene que decidir en qué tipo de letra irán mis primeras palabras, y como yo no le he dado orden en contrario las pone en redonda. Es que sin seleccionar algún tipo concreto de letra no puede trabajar, y alguien lo ha programado para que en esos casos el elegido sea el llamado “normal” (o letra “redonda”). Decimos entonces, como se sabe, que dicho tipo interviene o se activa por defecto.
Pues bien, el concepto de por defecto en informática es muy similar al concepto de no marcado en lingüística. La letra redonda es, frente a la cursiva o la negrita, la letra que actúa por defecto. También podemos decir de ella que es, frente a aquellas dos, la letra no marcada.
Cuando yo construyo una frase en que un adjetivo debe concordar con dos sustantivos, uno masculino y otro femenino, necesito que ese adjetivo (si tiene variación de género; muchos no la tienen) vaya en unode los dos géneros. Uno cualquiera, en principio... Lo que no puede es no ir en ninguno, porque el “sistema”, para funcionar, necesita que uno se imponga por defecto. Tampoco puede ir en los dos, porque su presencia simultánea es incompatible en una sola forma, del mismo modo que una misma palabra no puede estar escrita al mismo tiempo en redonda y en cursiva (sí, por cierto, en redonda y en negrita). Sí puede, pero no debe, duplicarse el adjetivo, porque ello atenta contra un principio fundamental en las lenguas que es el de la economía, al que también podríamos llamar “del mínimo esfuerzo”. Así, no nos queda más remedio, en nuestra lengua, que decir los árboles y las plantas estaban secos, con el adjetivo en masculino. ¿Por qué? Porque el masculino es el género por defecto, es, frente al femenino, el género no marcado.
Del mismo modo, si una persona tiene tres hijos y dos hijas, dirá, interrogado acerca de su prole, que tiene cinco hijos. No dirá que tienecinco hijos o hijas, ni cinco hijos e hijas, ni cinco hijos / hijas (léase “cinco hijos barra hijas”). Podrá escribir que tiene cinco hij@s, pero esto no lo podrá decir, leer, así que de nada le vale. Yo, a diferencia de mi colega Ignacio Bosque, no he tenido paciencia para echarme al coleto todas esas guías que sobre el lenguaje no sexista han proliferado. Supongo que alguna de ellas recomendará a nuestro perplejo pater familias que diga algo así como esto: Mi descendencia la forman cinco unidades. Pobrecillo.
Desdramaticemos las cosas. No es el masculino el único elemento no marcado del sistema gramatical. Igual que en español hay dos géneros (en otras lenguas hay más, o hay solo uno), hay también dos números, singular y plural (en otras hay más, o solo uno), y el singular es el número no marcado frente al plural. Así, del mismo modo que el masculino puede asumir la representación del femenino, el singular puede asumir la del plural. El enemigo significa, en realidad, ‘los enemigos’. Sumando ambas posibilidades de representación puedo decir que el perro es el mejor amigo del hombre para significar, en realidad, esto: ‘los perros y las perras son los mejores amigos y las mejores amigas de los hombres y las mujeres’. ¿Se entiende ahora un poquito mejor en qué consiste el mentado principio de economía?
Hay tres tiempos verbales, y uno de ellos, el presente, es el tiempo no marcado frente al pasado y el futuro. Prueba de ello es la capacidad que tiene para suplantarlos: Colón descubre América en 1492 significa en realidad ‘Colón descubrió América en 1492’, y mañana no hay clasesignifica ‘mañana no habrá clase’.
A pesar de lo cual, que yo sepa, no ha surgido por ahora ninguna Plataforma Ciudadana en Defensa de la Intolerable Discriminación del Plural, ni tengo noticia hasta el momento de la existencia de una Asociación Pro Visibilidad del Futuro, frente al Abusivo Presentismo Lingüístico.
¿Y por qué es el masculino, en vez del femenino, el género no marcado? Buena pregunta, para cuya compleja respuesta habríamos de remontarnos, en el plano lingüístico, hasta el indoeuropeo, y en el plano antropológico hasta muy arduas consideraciones, en las que no pienso engolfarme, acerca del predominio de los modelos patriarcales o masculinistas. Efectivamente, es más que posible que la condición de género no marcado que tiene el masculino sea trasunto de la prevalencia ancestral de patrones masculinistas. Llámeselos, si se quiere, machistas, y háblese cuanto se quiera de sexismo lingüístico. Séase consciente, sin embargo, de que intentar revertirlo o anularlo es darse de cabezadas contra una pared, porque la cosa, en verdad, no tiene remedio. Rosa Montero lo ha escrito admirablemente: “Es verdad que el lenguaje es sexista, porque la sociedad también lo es”. Lo que resulta ingenuo, además de inútil, es pretender cambiar el lenguaje para ver si así cambia la sociedad. Lo que habrá que cambiar, naturalmente, es la sociedad. Al cambiarla, determinados aspectos del lenguaje también cambiarán (en ese orden); pero, desengañémonos, otros que afectan a la constitución interna del sistema, a su núcleo duro, no cambiarán, porque no pueden hacerlo sin que el sistema deje de funcionar.
Antes de seguir adelante conviene hacer una observación acerca del género neutro, pues en las discusiones sobre estos asuntos hay quien esgrime a menudo esa palabra, sin saber muy bien lo que dice, como posible vía de solución. Olvidémonos por completo del neutro. En español (a diferencia de lo que ocurría en latín) no hay más que dos géneros, masculino y femenino. Del neutro latino solo han sobrevivido en nuestra lengua unos pocos fósiles pronominales y el artículo lo. Así que una más que hipotética solución salomónica en que un ideal género neutro salvador viniera a solucionar el problema asumiendo el papel de género no marcado es una “solución” (¿?) absolutamente inviable.
En realidad, es que no hay modo de modificar determinadas convenciones lingüísticas, las más profundas. Imaginemos uno. ¿Podríamos reunirnos en asamblea los quinientos millones (o más) de hispanohablantes para decidir que ya estaba bien, que después de diez siglos en que el masculino ha sido el género no marcado, ahora le tocaba al femenino? Alguien persuasivo (ya está ahí otra vez el dichoso masculino) tomaría la palabra para decir: “Señores y señoras...” (en estos vocativos iniciales la duplicación sí es bien lógica y está asentada desde antiguo; el principio de economía apenas se resiente). Luego seguiría: “Estamos aquí reunidos (otra vez el masculino) para...”. Etcétera. Se sometería a votación la siguiente propuesta: “A partir de mañana mismo, el femenino pasa a ser el género no marcado. Ya iba siendo hora. Se dirá en adelante los árboles y las plantas estaban secas; tengo cinco hijas: Pedro, Juan, Manuel, María e Isabel; estamos aquí reunidas...”. La votación sería más bien complicada. ¿A mano alzada? ¿Por aclamación? ¿Se convocaría un referéndum? ¿Podría nuestro persuasivo orador controlar el previsible guirigay de la masa? ¿Qué hacer con los disidentes? Transcurridos diez siglos, ante la aparición de nuevas guías idiomáticas diametralmente opuestas a las de hoy, y de Plataformas por la Visibilidad del Masculino en el Estado Español, se suscitaría la necesidad de que una nueva asamblea (¿de cuántos millones de almas?) diera nuevamente la vuelta a la tortilla, pues ya le tocaba otra vez al masculino. Y así sucesivamente. No hace falta decir que estoy utilizando el recurso dialéctico de la reducción al absurdo. Con su poquito de guasa.
Una última consideración, también desdramatizadora y relativizadora. En español, los nombres que designan seres animados, y por tanto dotados de sexo, pueden ser de tres tipos. Unos tienen marcas de género (niño / niña, monje / monja, profesor / profesora...). Otros no las tienen, pero sí tienen dos géneros, evidenciados por la doble concordancia que establecen con el artículo o con otras palabras (el artista / la artista, el modelo / la modelo, el cantante / la cantante, el portavoz / la portavoz...). Otros, ciertamente, vacilan. Pero hay un tercer grupo que me interesa especialmente: es el de los nombres llamados epicenos; los epicenos tienen un solo género gramatical, pero sirven para referirse tanto a seres de sexo masculino como a seres de sexo femenino. Ahí se ve muy bien que no se deben identificar género y sexo. Pues bien, hay muchos nombres epicenos que son femeninos, lo que supone una muy modesta compensación al avasallador poder del masculino como género no marcado. En una persona, una criatura, una víctima, una figura, una eminencia... el femenino asume la representación tanto del masculino como del femenino. A ningún hombre se le ocurrirá sentirse discriminado por ello. Faltaría más.
Hay otro ejemplo muy bonito, y de más calado. En italiano —una lengua hermana de la española, y hablada por un pueblo a menudo tildado de masculinista o de machista— un pronombre femenino, Lei (literalmente ‘ella’), se utiliza con el mismo valor que nuestro usted, es decir, asume, en el tratamiento de respeto, la representación tanto de un hombre como de una mujer. Bien pensado, otro tanto le ocurría al antecesor de nuestro usted, la forma vuestra merced, con esa visible marca femenina en el posesivo, en consonancia con el género femenino de merced.
Ya sé que estos ejemplos de ligera prevalencia del femenino implican muy parva compensación. Espero, al menos, que sirvan, como lo pretende la totalidad de este artículo, para relativizar las cosas, desdramatizando a todo trance una terca realidad contra la que es estéril estrellarse: la condición inamovible del masculino como género no marcado."
Pedro Álvarez de Miranda es catedrático de Lengua Española de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro de la Real Academia Española.
Consultado en:
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/07/actualidad/1331150944_957483.html

martes, 20 de noviembre de 2012


Ojos de perro azul por la ventana, arrojados sin paracaídas, sin parapente, a lo bonzo casi. Temerarios. Ojos de perro azul por todas partes, quemando el cielo y volviéndolo azul raído, azul ceniza. Ni siquiera azul, en realidad.

Ojos. Sin perro azul. Por todas partes.

Suena Amatria. "Un sábado paraelíptico".

lunes, 19 de noviembre de 2012

La dulzura de la voz


Llegó al páramo oscuro y para cuando subió a la cumbre no encontró la dulzura de la voz. No le dio importancia y plantó en su lengua piedras, y habló, y habló, y habló. Tenía tanto que decir, tanas ganas de hacer justicia.
Rodaron por la loma y abrieron las compuertas con su peso todas y cada una de las piedras, y se fueron a arrasar los campos. E hicieron justicia. Encendieron la pira y no se salvó ni uno de los herejes, ni uno. No se salvó tampoco la dulzura, ni la voz.
Y ella se encontró de golpe desnuda en el páramo, titiritando de frío, esperando que pasara algo. Una venganza. Una queja. Algo.
Que le volviera la voz al cuerpo, tal vez. Que le volviera la vida en éxodo, que la vistiera y la sacara de allí, corriendo.
Una excusa (una razón) para tener que resignarse y empezar de nuevo.

No lo hicimos. De acuerdo.


Creíamos tener el mundo bajo control cuando teníamos las piezas. Jugábamos a darles forma y derribarlas, y volver a darles forma, y forma, y forma, deshaciendo reglas, componiéndolas. Y siempre hubo consenso entre tú (esa tú), y yo (esa yo), que ahora resulta que ya no somos, que nunca fuimos en realidad; que al parecer sólo éramos polvo, y aire, y nada, y nada ha quedado ahora entre esta tú y esta yo.

Si tú dices que nunca existimos, entonces de acuerdo. No lo hicimos. Y me llevo mis desaires, tus desplantes y los no recuerdos a donde no puedas ni verlos. Pero si algún día te acuerdas de mi nombre, recuerda también que una vez me rompiste el corazón.
Y que sigo, aún, sin entenderlo.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Abre la calle


Abre en un susurro la calle tus cortinas
y cae por tu cara como un brillo de luz
-o un destello de sombra- que anuncia
que de aquí a un rato estaré durmiendo contigo
(fundiéndome contigo, quería decir,
con tu sudor como mi cuerpo y tu cuerpo
lleno de mi amor, empapados y miméticos,
siempre tan, tan filántropos ambos).

Abre en un susurro tus cortinas la calle
y yo ya tengo sueño.
Sueño de ti.
De ti conmigo.

martes, 18 de septiembre de 2012

Reloj de arena



Sigue dejando escapar la arena
y haciendo de cada grano una soga  con la que colgarte,
que acaso colgada estarás más tranquila, más en calma.

Habrás ganado una nada en la que bañarte,
un mar en el que  culparte cuando –ya tarde-
no quieras estar más tranquila, más en calma,
y un silencio no querido  que te abra la carne a cuchilladas
cuando a una palabra tuya te baje helado por la espalda.


viernes, 6 de julio de 2012


…y no te olvido.
Olvido. Olvido. Olvido.
“Olvidarte, yo...”

lunes, 11 de junio de 2012

Sin título, ni importancia alguna


Te miro y pienso: aquí estás, por fin.
Y sin embargo, aún nos queda
tanto trabajo por delante, tanta negación,
tanto silencio dramático, el barrido del espasmo.
Nos queda -aún- tanto por pulir, por modelar,
tanta cuerda de la que anudarnos,tanto veneno
con el que emborracharnos, tanta tierra que cavar.
Y pelearnos la frecuencia, la compañía y los modales,
todo tan sutil como podamos, tan salvaje
que tengamos que volver a agarrarnos de los hombros
y mirarnos, forzarnos a mirarnos, otra vez
para recordar cómo nos vestimos las manos,
y que “eres tú, mi vida”, eres tú.
Y soy yo, mi amor.“Soy yo”.

Historias que empiezan...


... con un dibujo en el frigo.

martes, 5 de junio de 2012

Con la espalda es fácil

Escribir con la espalda es fácil:
alargar la vocal de tu lóoooobulo amigo,
llevarla a rastras, solana en tu cadera,
y perder la sintaxis para ganar en tiempo
conque desnudarte y ponerte  a cero.

jueves, 22 de marzo de 2012

Palabras

Para qué sirven las palabras si hay
tanto ruido afuera, tanto dolor;
si no pesan, ni oponen resistencia,
si no sanan, ni liberan, ni te traen de vuelta,
y son sólo letras manidas,
tantas veces inconexas,
que sólo se vuelven música -y arma-
cuando otros las manejan.

Suena "Lioness", de "Songs: Ohia"

Historias que comienzan con un punto

"Creo en el mundo como en una margarita
porque lo veo.
Pero no pienso en él,
porque pensar es no comprender.
El mundo no se ha hecho para que pensemos en él...
(pensar es estar enfermo de los ojos)
sino para que lo miremos y estemos de acuerdo…
Yo no tengo filosofía: tengo sentidos…
Si hablo de la naturaleza
no es porque sepa lo que es
sino porque la amo,
y la amo por eso
porque quien ama nunca sabe lo que ama,
ni sabe por qué ama, ni qué es amar…
Amor es la eterna inocencia
y la única inocencia es no pensar."

Pessoa

Nunca sabe lo que ama; sólo ama, y ama, y ama.

jueves, 1 de marzo de 2012

Tu nombre

Tu nombre se me desgrana en la boca cuando pido el pan, y el agua;

se me escapa cuando digo basta, y adelante,

y me sangra cuando me cortas, cuando me corto, desde que cortamos.

Tú en tu lado del mundo y yo en el mío, pendidos de una letra

sobre la que ya no nos podremos columpiar.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Hay un paraíso donde se preñan las aves

con el aroma de las nubes,

donde cierro los ojos al atardecer

y te veo mirándome

entre la hierba,

y entonces los abro….

Los abro.


Suena "Stand in my way", de Micah P. Hinson

miércoles, 18 de enero de 2012

Un azul en el cielo sin semillas

Tendrá sentido, además de luz, el día de mañana

cuando me agache a recoger los restos (anticipados)

y limpie con suspiro y fregona la baba que se me cae al mirarte,

la lágrima lagarta que se me cuela en el escote,

que nada hasta el vientre y allí dice basta y se rinde

y por fin llora, un poco, flojito, cargada de valor.


Tendrá además de luz, razón, el día de mañana

cuando gire la cabeza y ya no estés desafiándome

y ya no estés entrenándome, conteniéndome la respiración

y mis ojos ya no tiendan los tuyos en la cuerda de la ropa

para que los seque el viento a embestidas, como hacíamos tú y yo.


Porque si no lo tiene, qué voy a hacer entonces

con la espalda cargada de ti y sin ganas de marcharme

con la frente marchita de arrugas y un azul en el cielo sin semillas,

con el corazón que está listo para amarte, pero sin amor.


Suena "People help the people", de Cherry Ghost.

jueves, 12 de enero de 2012

El culmen del amor

Pareciera que el culmen de toda evolución personal es dejar de sentir calor y volverse racionalmente frío, selectivamente agradable, o incorregiblemente exigente, hasta para conformarse.

La gente ahora se esfuerza para borrar todo ímpetu amoroso (pese a los ilusos), para controlar los instintos obsesivos, los excesos de cariño. Ya no quieren invertir en amor, sufrir, caer, levantarse. Ilusionarse de nuevo es condenarse a un nuevo fracaso, a una nueva decepción. Qué envidia dan a algunos aquéllos que “controlan”, aquéllos que al subir su propio precio en bolsa diferencian el amor del sexo, que no sufren ya, que se enamoran sólo cuando quieren, de quien ellos quieren, cuando así lo deciden.

Y yo, que aún estoy recomponiéndome de mí misma e intentando averiguar cómo quiero ser de mayor, me pregunto si es oro todo lo que parece, y si una vez que a uno se lo ha comido el frío, es posible alguna vez poder volver a sentir calor.

martes, 10 de enero de 2012

Si corro

No me da miedo jugar,

Qué me queda ya por perder

sino la vergüenza de no tener pasado

ni memoria,

la vejez que recién nacida

muera virgen en mi cuello,

o la garantía de haberme equivocado

otra vez, de nuevo.


Para ganar, en cambio, si corro

aún estoy a tiempo.


Suena "For Dick", de Scott Matthew

miércoles, 4 de enero de 2012

Hazme el favor

Si la vida me borra de las manos las ganas de prenderte fuego

y limpiarte con amor las cenizas luego,

apiádate de mí y no me dejes hibernar lejos de tu cuerpo,

hazme el favor y cuéceme, con mimo, a fuego lento,

y deja que yo sea, por un momento,

la paloma que a claudicar se cuela dentro de tu pecho.

La verdad es que no, tenías razón.

Fui demasiado pretenciosa.

Demasiada ambición, quizá. Creer que de la noche a la mañana la vida cambia y vuela, como movida por un soplo.

La verdad es que yo tenía razón. No puedo.

Fui demasiado temeraria.

Demasiado temeraria.


Suena Youth Lagoon, "Montana".

lunes, 26 de diciembre de 2011

Al son del tambor

El destino tiene una forma curiosa de hacer y deshacer,

de enmendar (o remendar más bien) los cabos sueltos,

y a ti te lió hambriento la manta a la cabeza, sirviendo

en plato frío la victoria sucia que a fuego y hierro

te ha grabado ante mí una sempiterna marca.


En realidad no me importa si te mereces o no

ser feliz; si en realidad lo eres, o padeces

de algo más que ego, gula y exceso de (propio) amor.

Porque ya bailaste al son del tambor, enardecido,

y cubierto tu cupo, yo de lo que me he reído

es de que el destino a veces se equivoque tanto,y otras,

en cambio, acabe tan lleno de razón.



viernes, 2 de septiembre de 2011

Los idus de tu cara

En los idus de marzo, y abril, y mayo,

Tenías cuerdas saliéndote del pecho y te agarrabas a mi pelo,

Te agarrabas con ellas a mis dedos, como un niño

E ibas dejando posarse el tiempo en nuestro pecho

Arriba y abajo, arriba y abajo, arriba y abajo.


En los idus de verano fueron las culebras tiernas

las que nos amordazaron, picando arriba y abajo, arriba y abajo,

sin darle tregua al amor, envenenándolo,

poniéndonos por primera vez enfrente, soldados

en una guerra que no nos drenó el sudor.


En la distancia del invierno te perdiste,

Y ahora cuando al calor del verano te busco

ya casi no recuerdo cómo eres, y tú no lo entiendes,

pero si no me atas a la fuerza me evaporo.

Así de transparente me he vuelto,

así de fácil me desvanezco.

Cuando aquí no gana nadie

No habrá perro sabueso que me siga cuando encuentre el valor de tragarme la tierra, de fundirme entre la niebla, de correr. No habrá lugar en el mundo que me sirva de posada, lamento que me traiga de vuelta, culpa que no me deje dormir.

Correré y correré hasta romperme las rodillas,

correré y correré hasta volar por los tejados,

llegaré hasta dónde aún no he llegado y te sonreiré, desde ese lado, por fin desde ese lado.

Y todo lo que hice mal, lo que perdí, tendrá sentido,

y todo lo que no lo tenga (si para entonces no me ha consumido) lo lamentaré

(Lenta, profundamente, con ternura, con remordimiento).

O quién sabe, tal vez sin él.

jueves, 18 de agosto de 2011

La historia de la chica que quería un poco

Por mutuo acuerdo ambos amputaron aquel día respectivos brazos, con caricias y pañuelos. Ambos enterraron brazos, con escoba y pala, pico y pala, pico y pala. Y se levantaron de propio pie, ella dirección derecha, él izquierda. Decidieron no volver a verse, por el bien de las heridas.

Y se levantaban con las piernas, comían con la boca, se rascaban con los pies. Con orejas escuchaban y de la garganta hasta reían. Pero el miembro amputado, según los médicos, duele (cosas del cerebro).Ella veía la guitarra, pero sin él (sin ellos) ya no podía tocarla.

Veían la vida y no podían cogerla, veían la felicidad y no sabían como agarrarla. Sin manos, sin brazos, sin hombros, tullidos, muñones, amputados por amor, sin amor.
Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Poniendo flores de a turnos en la tumba de sus brazos, llorando a turnos, sin decírselo (para no encontrarse) por los que eran antes, cuando estaban completos, con brazos, con ganas de usarlos.

Y la vida siguió, muy poquito a poco, y ella desde la derecha, y él desde la izquierda, de seguro (y aun sin brazos), siguen soñando con seguir queriéndose, aunque sea un poco.

Suena: La habitación roja :(

Neuman, en (y de) Murcia

Ayer estaba con unos amigos cenando y decidimos ir a la plaza de Santo Domingo, lugar emblemático en Murcia que hace la mayoría de las veces de centro neurálgico de reunión. Sin esperarlo, encontramos un escenario enorme montado en medio de la plaza, las farolas apagadas y una música que desde el principio me estremeció. Fui corriendo a preguntar a una chica de protección civil el nombre de los artistas, aunque no lo recordaba y me tocó buscarlo esta mañana por Internet. Pero lo he encontrado, “Neuman”.

Cuando me he puesto a investigar quiénes son, me he quedado de una pieza al ver que eran de Murcia, y no sólo eso, sino que con el teclado he coincidido yo de fiesta bastantes veces, por ser el mejor amigo del novio de una de mis mejores amigas. Casualidades de la vida. Yo sabía que tenía un grupo pero nunca lo había oído, y aquí me hallo ahora, rindiéndoles pleitesía por un concierto que me gustó mucho, y por un disco que me ha gustado mucho más.

Así que ésta es otra toma de esta serie de músicos murcianos, de los que nunca se suele mencionar el origen, a los que no se les brinda todo el apoyo que se debiera, pero que salen a la luz, con constancia y talento, como siempre acaban saliendo los grandes.

Pero eso no lo digo yo, ya lo dicen otros, y mucho mejor.

“Tras la disolución del grupo La Fábrica de la Luz, Paco Román decide llevar a cabo su propio proyecto. Así nace NEUMAN.

Paco dedica algunos años a componer y grabar en solitario más de 150 temas, compuestos y ejecutados por él, hasta que a finales del 2009 conoce a Fernando Lillo, un joven pianista cuyas inquietudes y aptitudes musicales le cautivan desde un primer momento. Con él, y por primera vez en su trayectoria, NEUMAN encuentra el aliciente e instrumento definitivo en sus composiciones.

Tras una gira en mayo de 2010 por Suiza, Austria e Italia junto a los neoyorquinos Aluminum Babe, al grupo se le une ese verano el multi-instrumentista Raúl Frutos, con el que el proyecto toma forma definitivamente.

Gracias a la excepcional sintonía y simbiosis musical de estos tres jóvenes murcianos, en septiembre de 2010, NEUMAN lanza su primer trabajo, “Plastic Heaven” (Loopside Records). El álbum tiene rápidamente una fenomenal acogida, tanto por parte de la crítica especializada como por el público en general. Antes de acabar ese año festivales como Microsonidos (Murcia), Wild Weekend Festival (Málaga), Salinas Pop Festival (Murcia) o Monkey Week (El Puerto de Santa María) ya los incluyen en su programación.

En 2011, y con su primer disco ya en el mercado, Neuman ha actuado en el Festival SOS 4.8 PRO, en el “Heineken Día de la Música 2011” en Madrid, en el Red Bull Tour Bus del Festival Internacional de Benicassim (FIB 2011), y ya están confirmados para otros festivales. Asimismo, continúan con la presentación de su álbum por toda la geografía española, álbum del que ya han publicado tres videoclips: “Plastic Heaven”, “Just A Lie” y “I Have the will”, que se emiten en los principales programas y cadenas musicales del país, y en los próximos meses presentarán el cuarto, y último de este disco, “La Yo”. A finales de abril visitaron los estudios de RTVE, donde estuvieron en las “entrevistas acústicas” de Hoy Empieza Todo de Radio 3, emisora que ha supuesto un gran apoyo para ellos desde que publicaron el disco.

Durante todo este año 2011 han continuado intensamente con la promoción de su primer trabajo y no han parado de entusiasmar al público con su contundente directo en salas y festivales españoles. En agosto de este mismo año empezarán a grabar ya el que será su segundo trabajo, con la intención de lanzarlo antes de final de año.

Y aunque parezca difícil después del alto nivel conseguido con “Plastic Heaven”, estamos seguros de que NEUMAN nos volverá a sorprender.

Paco Roman - Guitars & Vocals

Fernando Lillo - Piano

Raúl Frutos- Drums & Banjo”

http://www.facebook.com/neumanmusic

http://www.myspace.com/neumanland

lunes, 8 de agosto de 2011

Historia de una playa

Noto golpear mis pies un pez huidizo que ha creído que son mis muslos rocas.

Me azota por debajo del horizonte que se ondula en mi ombligo, en la playa donde siento el rastro de tu nieve, donde huelo los copos hechos lluvia,la lluvia hecha agua,el agua quemándome la sal.

Aletea entre mis piernas un pez que se convierte, sin saberlo, en mi último tacto, en última escama, y me abre la veda en un mar donde para buscarte me baño, y para llamarte me ahogo,

en vano.

Cierro los ojos y dejo que me llene por completo la negrura del fondo, y bancos de peces ciegos me anidan las costillas, y me hundo lenta, lenta, lentamente, con los ojos abiertos y las manos vueltas de repente algas, viendo cómo sorprendentemente no vienes a salvarme.

Y la radiografía ha salido gris esta vez, no vió el doctor pulmón, ni derrame, ni cornisa. “Está muerta, no cabe duda. Se ahogó”.


Pero qué sabrán ellos.

sábado, 30 de julio de 2011

Entonces uno vuelve a casa.

Entonces uno vuelve a casa. Bueno, uno vuelve, más bien, a donde manda las maletas, a donde están sus padres, sus amigos, la familia. A lo que siempre ha (había) sido su casa, vamos. No se puede negar que ahora casa es un concepto más abierto, la familia es ahora un término bastante más universal, más repartido, variopinto y cosmopolita, y a la amistad se le añaden matices que no valían antes, ni tampoco valdrán después, para el resto de los casos.

Uno vuelve a casa y trae a mitades melancolía y ganas de recuperar el tiempo, y a una misma vez se da cuenta que ya no sabe ni quiere ser sin aquéllos con quienes ha sido tanto tiempo, pero que no hay sitio para ellos en la nueva-vieja-vida a la que se ha vuelto. Hay que soltar amarras y dejarlos ir, empequeñecer su recuerdo y limitarlo a un par de objetos guardados, a fotos estratégicamente colocadas. A una sensación de valentía nueva, una mirada distinta, como de corazón roto, curtido, maduro. Inteligencia emocional.

Uno vuelve a casa y la casa ya no le parece tan bonita. O si eres afortunado tal vez sí, pero hay algo que falla, hay muebles que molestan, ausencias que taladran. Y comprende que así es la vida, y comienza poco a poco a intentar reconstruir su identidad, salvando un poquito de aquí, otro poquito de allá, adaptándose a las normas de las que ya se había olvidado.

Y es duro. Duele comprobar que esa personalidad inventada desde cero cuando uno está fuera no es tan auténtica donde aquí ya todos te conocen, desde mucho antes de que soñaras con la posibilidad siquiera de ser distinto. Y tus mismos amigos, a los que amas, los que te han guardado el hueco y te quieren de vuelta intacto, te obligan, inconscientemente, a ser esa persona a la que quieren, ese carácter definido al que tanto han añorado. Pero si eres valiente concilias, negocias, luchas, e intentas sutilmente meter sutiles cambios que te dejen, sin defraudar a nadie, seguir sintiéndote dueño de ti mismo, hecho a tu medida, diferente, renovado, limpio, con ganas de asombrar al mundo, de asombrase uno mismo, poniendo a punto otra vez esas cosas que nunca hice, esos hobbies que dejé olvidados.

Una vuelve a casa y hecha tanto de menos su casa de antes, que le duele ver en las paredes las fotos ridículas que pegó cuando tenía dieciocho años y que hace mucho que ya no importan nada. Y las tira. Y por fin tira las cartas de infancia, tira jarrones, y flores, tira llaveros, ropa, zapatos, libros, y los tickets del cine de algún par de exnovios. Limpia las paredes y da una mano de pintura, y el dormitorio se convierte en un punto de partida neutro, en una sacudida de manos donde la victoria es simplemente no permitirse una derrota, aunque ésta vez no haya ganador.

Y uno vuelve, y cuando vuelve aún no sabe que de noche el corazón se le pondrá pequeño, que en los bares ya no podrá pedirse esa cerveza con esa persona con las que te has tomado tantas, no se compartirá más veces el desayuno, ni las tardes femeninas, ni las películas en el salón con tés de hierba, por ejemplo. Que no podrá ya comentar anécdotas porque nadie aquí las habrá vivido, y la distancia pondrá polvo de por medio con aquellos que ahora dicen prometerte, como tú les prometes a ellos, amor eterno, atención continua, y el mismo hueco en el alma, para siempre.

Pero a la tristeza, a la nostalgia y a la pena, al final le podrá la desidia, el aturdimiento, la falta de parámetros. A la añoranza le podrá la necesidad de sobrevivir, de adaptarse al medio, de encajar. Y el tiempo, que todo lo cura, también curará esto.


Y lo que durante un año ha sido tu vida, pasará a ser tan sólo un año de tu vida, por mucho que ahora a uno se le rompa el alma sólo de imaginarse que podría existir siquiera esa remota posibilidad.

La memoria del cuerpo

El cuerpo conserva memoria, eso es una verdad indiscutible (por lo menos en mi blog, y cuando lo diga yo), que seguro podrá justificarse (cosa que beneficiaría a la credibilidad del comentario dicho previamente) desde los distintos ámbitos de la ciencia y la psicología.

Pero de esas muchas memorias que lo enriquecen o torturan (que de todo hay), la que me centra hoy es la memoria de los músculos, o de la resistencia deportiva en general. ¿Y por qué? Porque yo lo valgo.

Hace tres semanas me apunté al gimnasio tras un año sin actividad física. Un verano en el postoperatorio (in)oportuno, y 10 meses atrapada en un pueblo sin facilidades deportivas, propiciaron a mala idea que todos los éxitos cosechados por mi inconmensurable esfuerzo, vocación y vigorexia (que aquellos que me conozcan habrán podido seguir en mi ya viejo diario corporal, “CUERPO”) se diluyeran como sudor apestoso por mi piel de naranja y melocotón, por mi piel lechosa a claroscuros celulíticos, e hicieron que mis poco desarrollados músculos, todavía imberbes e incipientes, huyeran de un cuerpo que se había convertido en cobijo de cerveza, grasas saturadas y sedentarismo nocivo, barato y pesado.

Pues sí, señores. Tras un ano completo de realizar 2 horas de deporte entre 5 y 7 días por semana, al volver a casa me encuentro con que entro en los pantalones con excesiva y bajonera dificultad, y que mi forma corporal (o contorno seductorio, como lo queramos llamar), ha hecho decrecer mi autoestima a unos niveles muchos más bajos de los que estaba antes de que se me ocurriera si quiera hacer deporte, antes de paladear la miel del esfuerzo satisfactorio.¿ Y por qué? Porque antes me daba igual estar gorda, y ahora ya no.

Me apunté hace tres semanas (por retomar ya el hilo conductor a un par de párrafos más arriba y dar así consistencia a esta narración) y me embutí en un par de mallas, recorriendo ya sin tranvía gratis los 20 minutos que me separan de ese centro donde la promesa de hacerme sudar no lleva implícita una garantía de hacerme adelgazar, que si se me permite es aún si cabe más importante. Pero yo no desfallezco. Si me costó 6 meses perder un par de kilos, debo ser paciente ahora.

Me subí a la cinta con lágrimas en los ojos, hacía mucho que no nos medíamos ella y yo. Pero sorprendentemente, quién lo hubiera dicho, la distancia ente ambas no era tan grande como yo lo hubiera imaginado, ni tampoco la piscina me opuso demasiada resistencia, y descubrí entonces que efectivamente el cuerpo sí que conserva memoria, y que aunque no estoy al nivel que estaba cuando lo dejé, podría considerarme en un estado equivalente al que tenía tras 6 meses de entrenamiento diario el año pasado, lo que es muchísimo más optimista de lo esperado.

Este descubrimiento me ha alegrado no sólo porque me ha permitido escribir algo en este diario, totalmente abandonado de la mano de Dios, o al menos de la mía, pero también porque ha puesto alas a mis pies sin necesidad de Redbull ni de drogas (que además de peligrosas son calóricas), salvo la serotonina que segregan mis circuitos de recompensa al comprobar que el deporte va a volver a mi vida de forma gradual y poco dolorosa.

Así que si no pasa nada, empieza de nuevo CUERPO, y con él una, espero, mejora de la solidez y el volumen de mis vergüenzas lípidas, que tanto me agrian el carácter y el verano.

No desfallezcáis, gordos del mundo. Podemos dejar de serlo.

O intentarlo.

(O conformarnos con nuestro estado, pero eso es otra historia).

martes, 7 de junio de 2011

Saramago

"Ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe"

"Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran".

"Hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa".

"He aprendido a no intentar convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro".

"Actualmente los laboratorios invierten más en mejorar y producir viagra y en desarrollar mejores prótesis mamarias que en medicamentos para el Alzheimer. Ésto provocará -en el curso de unos años- que más gente de la tercera edad tendrá mejores erecciones y senos más prominentes, pero no recordarán para que los tienen".

"... como una invalidez del lenguaje: no es querer decir amor y que la lengua no llegue; es tener lengua y no llegar al amor".

"Regreso a la filosofía no en el sentido absurdo de que ahora nos vamos a convertir todos en filósofos, […] pero apuntar la idea de que si el hombre es un ser pensante, pues entonces que piense."

"Existen dos superpotencias en el mundo; una es Estados Unidos; la otra eres tú".

‎"Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir"