Es difícil decir lo que quiero decir
es penoso negar lo que quiero negar

mejor no lo digo
mejor no lo niego.

Mario Benedetti. "EL PUSILÁNIME",
de "El olvido está lleno de memoria".

lunes, 10 de abril de 2017

Lo que nadie sabe

Lo que nadie sabe,
lo que sólo sabemos tú y yo
es que la luna antes era llena,
colgaba repleta, henchida y bella
cada día de la bóveda azul.

Hasta que un día te la pedí
y la desgarraste de un bocado,
le arrancaste por sorpresa un cacho 
para hacerme un collar con él,
me pintaste con su sangre todo el cuerpo,
lo volviste blanco inmaculado,
una radiante luciérnaga alumbrando
con su batir de alas el oscuro cuarto.

Y la luna vino furiosa y dolida a reclamarlo,
al verme tan feliz con el collar 
encontraste el valor para negárselo,
amenazó con apagarnos y al final 
tuvimos que llegar a un pacto:
una vez al mes accedió a prestármelo,
pero guardaríamos el secreto 
del cómo y el cuándo.

Y así ha sido hasta hoy, 
que sólo tú y yo sabemos realmente
lo que brilla bajo las sábanas cuando nos abrazamos,
la cuenta perdida de un collar que
-casualmente y hace mucho-
entre ellas se quedó olvidado.


(24)



Suena "young and beautiful", 
de Lana del Rey.

Una historia que no va a interesar a nadie

Esta historia habla de una mano
y un recto camino de hormigas, 
botones que la mano desabrocha uno a uno
siguiendo un meticuloso orden
del cuello al vientre, nunca al revés.

La historia habla de un vientre y una nuca
que de repente se ven expuestos,
el aire les pone la carne de gallina,
se llena la estancia de cacareos que ruedan
por el vacío sin casco y sin arnés.

Y es la historia de una manta
a la que al oído le ordenas 
lo que hay que hacer,
sabes que puedes confiar en ella,
ya te lo ha demostrado alguna vez.

Y la manta arropa a la niña, 
la cubre en silencio con cariño 
de la cabeza a los pies,
y cierras la puerta con cuidado
para que la dormida no lo pueda ver.


(27)


Suena "¿Por qué combatimos?", de los grandes McEnroe.


domingo, 2 de abril de 2017

La voz a tiempo


Buscar culpables al fracaso es tan adictivo
como intentar atrapar las briznas de hierba
que alguien ,para hacerme rabiar, está lanzando al aire.
Estoy rompiéndome por dentro,
me seco.

Y no me sirven de nada los culpables,
ninguna culpa va a arreglar esto,
sólo lo haría ya la caricia, la voz a tiempo,

la ilusión que se me escapa por entre las cortinas
como un lamento, un grito de auxilio

en el que nadie va a leer mi sufrimiento.

Suena "Nos quedamos solitos", de la gran Rosalía.