Es difícil decir lo que quiero decir
es penoso negar lo que quiero negar

mejor no lo digo
mejor no lo niego.

Mario Benedetti. "EL PUSILÁNIME",
de "El olvido está lleno de memoria".

lunes, 16 de agosto de 2010

Historias del no quererse

Quién escondió bajo el colchón, dime, mi piel agradecida.
De quién es la culpa de que hoy sea leche agria que me llena el pecho,
pulmón negro que ventila humo, cuando ventila.
Quién escondió tras el telón, dime, el traje que debía vestir este traje deslucido,
el color que debía empolvar esta cara avejentada,
el eco de esta garganta hueca, que dejó de ser garganta al dejar de respirar.

A quién he de culpar de esta asepsia, de este desencanto, de este odio acumulado.
Dime, quién me pagará este rencor en racimo que enrraiza en carne trémula y la vuelve fango.

Y dónde escondió, que no la encuentro, mi yo más viva.

5 comentarios:

Iván R. dijo...

Bravo !!!

Edu dijo...

Tu eres viva, solo se debe mirarte a los ojos y ademas produces arte con el alma. El rencor muere en tus manos plasticas y en tus letras bellas.
Un Beso

Celso προστάτης dijo...

El afecto por uno mismo, debe comenzar fingiéndose, para que sea humilde. Así empiezas creyéndolo poco a poco, como ocurren las cosas mas grandes. Asi no hay ofensa, ni pretensión, solo modestas aspiraciones. Luego, una vez se asienta y lo miras complaciente, tu te miras complaciente; y asi lo azotas y lo avivas, como si fuera palabra o fuego, y sin falsas modestias, para que no falseé. Entonces, te quedas completamente solo, y te arrojas sin miedo, a tu yo mas vivo, al que habias olvidado, o al que creiste haber perdido.

simplemente yo dijo...

La encontrarás, porque tu "yo" más viva está dentro de ti. Besos

Paco f dijo...

Querida Amapola, no culpes a nada ni a nadie. De nada sirve, salvo para seguir cimentando nuestras perversas inmolaciones. En cualquier caso, cúlpate a ti misma. No lo digo yo, lo decía Hölderlin, el cual, sin pretensiones de verdad, aconsejaba a su joven alumno de no ser lo bastante poeta como para extraerle todo el sabor a su vida cotidiana. Pues si algo tiene la vida es que es cotidiana, demasiado cotidiana. En cuanto al mito del "yo" y de su tendencia a ocultarse dentro de "no sé qué", quizás otro día te haga algún comentario.

Saludos.

Paco f