Es difícil decir lo que quiero decir
es penoso negar lo que quiero negar

mejor no lo digo
mejor no lo niego.

Mario Benedetti. "EL PUSILÁNIME",
de "El olvido está lleno de memoria".

jueves, 10 de diciembre de 2009

San Esteban

Estoy aquí, sentada, intentando enfrentarme al dolor que me supone tener que avergonzarme de mi ciudad, o mejor dicho,de mi gobierno, que como tantas otras veces (pero quizá ésta más que nunca) demuestra que no es el represntante de quien le ha hecho serlo; aunque me quede la alegría de saber que nosotros no somos ellos, que nosotros sí amamos nuestra tierra, y no nos vendemos.

Supongo que a día de hoy todo el mundo sabrá que Murcia fue cruce de culturas, por mucho que la Historia a veces quiera ningunear nuestra importancia y nuestra riqueza cultural (que en muchas ocasiones ni nosotros mismos somos capaces de llevar en el pecho como un estandarte del que sentirse orgulloso), y que bajo cada casa que hay construida con aparente modernidad sobre nuestros suelos, se esconden los restos de aquellos pueblos que nos han hecho ser quienes somos, y que se erigen como la huella física que clama por ser tenida en cuenta.
En cada aparcamiento subterráneo, en bares y restaurantes, las murallas romanas y árabes acompañan al ciudadano, y bajo los cimientos de la ciudad permanecen aún casi intactas las ruinas de poblados que, si excaváramos, nos traerían de vuelta a un tiempo con el que ya no contamos.

Así fue como apareció un poblado árabe del sXI en plena Gran Vía murciana, justo al lado del Corte Inglés, centro neurálgico de la ciudad, donde se empezaron hace un tiempo las “necesarias” excavaciones para construir un parking y suplir así la falta de aparcamiento que tiene el centro de la ciudad.
Y hasta aquí todo fantástico, dirán. Quién no estaría orgulloso de tener en un lugar privilegiado un monumento de tal envergadura, único en toda Europa, para poder mostrarlo al mundo, para convertirse en referente, para ser capaces de poder honrar la memoria de nuestro pasado, de nuestro origen, y devolverles la gloria que le hemos quitado con nuestro olvido.
Pues muy fácil. Por ejemplo, a la empresa concesionaria que estaba construyendo el aparcamiento, por ejemplo. A los especímenes de diversa índole que pueblan estas tierras, y que no sólo acaparan el mercado de los campos de golf, por ejemplo, pues la corrupción y el egísmo puede extrapolarse también al mundo de las artes, como estamos viendo. Y muchos más nombres y apellidos que desconozco, pero que ahí están, escondidos.
A estos intereses se alía el gobierno, que no cree necesario conservar esos restos, restándole importancia al hallazgo de los mismos. Ante el clamor popular se acepta compatibilizar ambas cosas, desmontar el yacimiento piedra a piedra, y guardarlo en cajas hasta que se construya el parking, para ponerlo encima.Sin tener en cuenta la imposibilidad técnica de dicha acción, incluso pasando por alto la aberración histórica y moral que esta "solución" respresenta.
Pese a la paralización de las obras para meditar sobre el asunto, cámaras puestas por los vecinos en los edificios de alrededor mostraban el expolio que seguían realizando los obreros, que tenían instrucciones de hacer oídos sordos y continuar de forma velada y silenciosa con la tarea.
Tuvo que ser el pueblo el que tomara las cartas en el asunto, imponiendo denuncias judiciales, manifestándose, creando plataformas ciudadanas de apoyo al yacimiento. La Fiscalía presentó una denuncia en el juzgado por presunta prevaricación y atentado contra el patrimonio. La juez de guardia no tardó en reaccionar y ordenó a primera hora de la tarde que no se tocara una piedra.
Y es en ese preciso momento cuando nuestro presidente anuncia la clara intención del gobierno de impedir seguir con las obras, decisión supuestamente tomada desde hace mucho tiempo, pues comprenden la magnitud del descubrimiento. Bonita casualidad, ¿no creen?

Que haya tenido que ser la fuerte movilización social y la acción de la justicia las que hayan obligado al directivo a frenar tamaña destrucción me hace sentir un orgullo tremendo por la ciudanía con que vivo. Pero viendo lo cerca, lo cerquísima, que hemos estado de cometer semejante delito, no puedo sino preguntarme dónde están los límites, y cuál es el precio por el que se vende cada uno, cuándo se puede poner fin a la inercia en que uno ya ha entrado, y a dónde nos dirigimos por este camino donde ya nada es ético, y donde tan sólo el dinero puede con el dinero.

Pero no sé por qué me sorpendo. Viendo lo que le hacemos a los propios hombres, ¿qué esperar de lo que son tan sólo restos?

7 comentarios:

Edu dijo...

Quien entierra su historia, manipula su hoy. Yo estoy con esa Murcia que recitaba Miguel Hernandez, cantonal y arabe. Es es dificil encontra dignidad en las letras y en los corazones actualmente, el texto esta lleno de el.
Espero que se reflexione, sobre que vivir y su ambito queremos. Y espero que esa cancion de Frank Zappa, que decia "estan aqui solo por la pasta", no ensucie mas Murcia de Golf y ladrillo.
Un Abrazo

Juls dijo...

ámen... amén a todo lo que has dicho.

DIAVOLO dijo...

Tu conclusión final no necesita respuesta, verdad...? Ya no se respeta casi nada... ¡qué mierda de mundo!

Besos, Julieta querida.

Pablete dijo...

DINERO....PODEROSO CABALLERO....no recuerdo quien dijo esto, pero creo que lo resume bastante bien....por el dinero, estos politicuchos, ya sean murcianos o madrileños, se pasan la cultura, el bienestar de la gente y muchas cosas más, por el forro de la entrepierna.....

En fin, cielo, en las próximas elecciones, vota a los otros. Posiblemente lo harán igual de mal, pero tal vez te sorprendan.....

Un beso bien fuerte y cariñoso, guapa....

simplemente yo dijo...

Bueno quedate con lo bueno de esta situación y es que a la gente aún le importa y que fuisteis capaces de luchar y lo conseguisteis. Así que enhorabuena. Besos

Alonso Vegas dijo...

hay una alternativa: VOTA Izquierda Unida. (alternativa pobre... pero mas acercata que las otras dos)

Anónimo dijo...

Estoy con Alonso Vegas;)
Alternativa, hay.