Es difícil decir lo que quiero decir
es penoso negar lo que quiero negar

mejor no lo digo
mejor no lo niego.

Mario Benedetti. "EL PUSILÁNIME",
de "El olvido está lleno de memoria".

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Llaman a la puerta de Tatiana...

III

El viento azotaba con furia la casita aquella tarde, después de anochecer, cuando se abrió la puerta. Rudolf había ido a recoger a su hermana hacía poco, era imposible que regresara tan temprano. Dejó sus agujas de ganchillo sobre la silla, acercándose temerosa hacia la puerta.¿Quién podría ser a esas horas?
-Rudolf?-pregunto al vacío.
Entonces abrió la puerta, descubriendo, de pie, a aquel joven en quien no paraba de pensar desde que le conoció.
-Buenas noches, señorita, ¿está su marido en casa?
Tatiana le miraba ensimismada, tardó un tiempo indefinido en procesar la información. Si decía que no él se iría...

-No, lo siento. Salió hace ya rato- se lamentó de su mala suerte. Sin embargo... todavía quedaba esperanza - Pero no tardará en volver. Por favor, señor...
-Canson, George Canson.
-Señor Canson, pase, me hará compañía en la espera.
-Oh, no, no se moleste, yo sólo quería decirle que me he trasladado definitivamente a la casa de al lado, y ya somos oficialmente vecinos.
-Oh, cuanto me alegro!....Pase, por favor, insisto.

Con una sonrisa de agradecimiento que escondía otras cosas, George entró en la habitación, sentándose en el sillón, justo enfrente de Tatiana. Como ella no sabía que decir, cogió de nuevo las agujas, fingiendo concentrarse en ellas, si bien no paraba de temblar, de respirar entrecortadamente, por saber que tenía a dos metros a aquel hombre, al que la vergüenza le impedía mirar...

2 comentarios:

Monotributo dijo...

hay silencios que duelen y el tuyo es uno de ellos...para tu ego PRINCESA

Monotributo dijo...

a tus ordenes MUÑECA