Es difícil decir lo que quiero decir
es penoso negar lo que quiero negar

mejor no lo digo
mejor no lo niego.

Mario Benedetti. "EL PUSILÁNIME",
de "El olvido está lleno de memoria".

jueves, 16 de octubre de 2008

Tintes y apariencias

Esta mañana me he tintado el pelo. Lo que un año loco fue rojo pasa a ser negro. Es una de esas crisis que pasamos las mujeres tontas, las que creemos que tenemos la necesidad imperiosa de decir con el cuerpo lo que la boca no nos deja, lo que con palabras no nos sale.

Y no sé qué pretendo decir con estos pelos. No sé que pretendo hacer de mí. Creía que estas crisis estaban superadas. Cada mañana me acuesto ratificándome en mi yo, en que soy como soy y ya no quiero darle mas vueltas. Y a la mañana siguiente sigo siendo el mismo pájaro de alas rotas que se caga de miedo sólo de pensar en que tiene que salir del nido. Así que me tinto el pelo, que es más fácil.

Pero a veces, las medidas más tontas son las más eficaces. Tintarme, en cierta forma, es para mí un salto.
Cobarde. Pero salto.
Y hoy me siento guapa a rabiar.
Sexy a rabiar.
Soy capaz de comerme el mundo.
Al menos hoy...

¿Qué hay de malo que el color sea falso?
¿Si esta yo nueva soy yo ahora?. Qué hay de malo en que me ayude a dejar de ser idiota?

Cierto que el problema es mío. Cierto que lo tengo dentro.
Lo bueno es que tú sólo me ves por fuera....

2 comentarios:

Alonso Vegas dijo...

Que yo sepa no tiene nada de malo, yo me lo iba a tintar de verde hasta que empece a buscar trabajo. Eso es lo malo, que la gente no te permita ser como te gustaría.

Ains... achus!

malena dijo...

Lo importante es lo que llevas dentro, lo de afuera es sólo el disfraz y está bueno disfrazarse, además el mundo nos obliga a disfrazarnos de tantas cosas... algunas espantosas.
Un beso.